Peregrinación a Luján: horarios e historia detrás de la gran convocatoria
En torno a un millón de personas volverán a peregrinar a Luján el próximo fin de semana, como se hace desde 1975, en lo que se conoce como la Peregrinación a Luján. Aunque hay distintas fechas donde la gente camina a Luján para agradecer o pedir a la Virgen María, la de octubre es la más convocante, ya que se organiza para los jóvenes.
La Peregrinación a Luján es la mayor manifestación religiosa del país, junto a otras como las fiestas de la Virgen del Valle o la de Itatí, por poner un par de ejemplos. El vínculo entre los argentinos y la Virgen María es ciertamente especial, con imágenes de ella alrededor de todo el país, aún más que de cualquier otra figura religiosa.
Esta omnipresencia de la Virgen de Luján a lo largo y ancho de todo el país hace que el vínculo con ella sea algo que hasta excede a los católicos más practicantes. En la Peregrinación a Luján, por este motivo, puede verse a miles personas llegando desde distintos puntos de todo el país para plegarse a la columna principal que marcha desde Liniers hasta la Basílica de Luján.
Los primeros peregrinos comenzarán su marcha el sábado por la mañana, en un camino de unos 70 kilómetros que demanda un gran esfuerzo físico. Aunque la Peregrinación a Luján se extiende a lo largo de toda la jornada, la celebración principal será el domingo 6 de octubre a las 7.
Cuál es el origen de la Virgen de Luján
La advocación mariana de la Virgen de Luján tiene origen en tiempos de la colonia, cuando un estanciero de la zona de Santiago del Estero, más precisamente en Sumampa, encargó imágenes de la Virgen María para la iglesia de su propiedad. Obsequiadas por un amigo suyo de Brasil, dos imágenes llegaron al puerto de Buenos Aires en 1630 y cargadas en un flete junto a otras mercaderías para adentrarse por las pampas hasta Santiago del Estero.
Las carretas, tiradas por bueyes, quedaron estancadas a la vera del río Luján y, a pesar de los esfuerzos de los fleteros, nada pudieron hacer para que se muevan, hasta que dejaron una de las imágenes de la Inmaculada Concepción. Ante ese milagro del deseo de la Virgen de no seguir camino, la imagen fue entregada a un esclavo negro de la zona, conocido como "El Negro Manuel", que llevó una vida dedicada a cuidar esa imagen hasta su muerte.

