Peregrinación: ¿por qué la gente camina a Luján?
Este fin de semana se reedita la Peregrinación a Luján, lo que significa que cientos de miles de personas caminarán hasta el santuario de la Basílica. El edificio monumental que guarda la estatuilla de la Virgen que fue objeto del milagro que despierta la fe de incontables personas.
Es muy difícil explicar por qué alguien camina a Luján, hasta los peregrinos parecen quedarse sin palabras para ponerle a aquello que los llama a caminar 60 kilómetros por una imagen de la Virgen que casi ni se ve. Quizás la mejor explicación a esto la da el fallecido papa Benedicto XVI, quien dijo que "no se es cristiano por una idea, sino por un encuentro".
Cientos de miles de personas caminan a Luján cada año para encontrarse con María. Aunque algunos lo hacen por la prueba física o cumpliendo una promesa como "si ganamos el Mundial me voy a Luján de rodillas", la enorme mayoría lo hace como un acto de fe.
Es importante, también, explicar que la peregrinación es la oración del pobre. Es la oración de aquel que no sabe rezar o que nunca le enseñaron, pero no puede no creer en aquello que vagamente le contaron.
"Madre del Pueblo" le dicen los fieles a la Virgen de Luján, hasta el papa Francisco, en su tiempo en Buenos Aires instalaría la "Oración por la Patria", en la que reza: "Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina!". La relación entre los fieles y la doncella nazarena es innegable que cuenta con una enorme fe en que ella hará, de todo lo que le pasa a los argentinos, algo mejor.
Por esa fe, si fue movido por eso, José Luis empezó a caminar desde su juventud: "Peregrino desde 1989 casi todos los años. Desde mis 18 años", pero aclara que "hoy con 52 camino menos pero sigo yendo". Habiendo estudiado en el colegio San Pablo Apóstol de Colegiales y participado de la parroquia homónima, fue "muchas veces con mi grupo de amigos que conocí en la parroquia". Explicó también que "fueron distintos motivos los que me movilizaron a caminar hasta el 2004", pero en ese tiempo hubo un cambio en su vida: se casó.
Después de mucho intentar, los hijos no llegaban, por lo que "junto a tres amigos, dos varones y una mujer, ofrecimos a la Virgen nuestro caminar para que se logre el embarazo". A los meses, en mayo de 2005, llegaron los trillizos, quienes para José Luis, tuvieron siempre el rostro del milagro.

