Pobreza

Tiró comida podrida a un contenedor y lo que ocurrió lo dejó shockeado

Un audio viral de WhatsApp dejó al descubierto lo que muchos no quieren ver. El hambre que pasan a diario miles de argentinos que buscan entre la basura su sustento.

José Luis Carut
José Luis Carut viernes, 25 de agosto de 2023 · 11:00 hs
Tiró comida podrida a un contenedor y lo que ocurrió lo dejó shockeado
Cada vez más personas viven en situación de indigencia y pobreza. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Hace unos días se viralizó un audio de WhatsApp donde una persona le contaba a un amigo cómo la había recibido el país después de unas vacaciones. Rodrigo es el autor del audio que narraba en primera persona un episodio que le tocó vivir cuando tiraba en el contenedor de basura de su cuadra, del barrio porteño de Villa Luro, comida en estado de descomposición producto de una falla eléctrica durante su ausencia.

En el audio, cuenta que en el momento de estar tirando la comida podrida, se le acerca una persona que le pregunta si tiene algo más para sacar, contestándole que la comida estaba podrida. “Bueno, pero peor es nada. Si tiene algo más, me avisa”, le respondió aquel indigente.

Después de mucho buscar MDZ pudo contactarse con Rodrigo, el autor del audio viral, que contó en primera persona lo que sintió ante la desesperación por el hambre de esas familias en busca de algo de comida, más allá del estado en el que estuviera. Mostrándonos la contracara de los que caminan la Ciudad, cartoneando en busca de ganarse de manera digna el sustento contra aquellos que “organizadamente” saquearon comercios del conurbano bonaerense y de las principales ciudades del interior del país.

La indigencia crece en CABA y el Conurbano.

“Volvimos este lunes después de unas vacaciones familiares en las cuales visitamos parientes que no veíamos desde antes de la pandemia, y cuando fui al quincho a buscar unas cosas no pude entrar del olor a podrido que había. Se ve que con alguna tormenta o por algún problema eléctrico saltó la térmica del quincho, donde tengo un freezer que estaba lleno de comida”, contó Rodrigo.

“Andá a saber hacia cuántos días estuvo sin luz. Lo único que te puedo decir es que el olor era terrible, me tuve que poner una máscara para poder vaciarlo. Desde el lunes que tengo todo abierto en el quincho y no se puede entrar por el olor nauseabundo que hay”, agregó.

Sin perder el hilo de la conversación, dijo: “Cuando estoy por tirar en el contenedor la segunda bolsa con comida podrida me agarra un tipo y me dice ¿‘vas a seguir sacando’?. Mi respuesta fue ‘¿de qué me hablás?, ¿de ésto? Mirá no sé hace cuánto tiempo que está podrido. No se puede comer’".

"¿Sabés qué me respondió: ‘El señor anterior se llevó el recipiente plástico de las milanesas para darle de comer a los pibes. Por eso quería saber qué más había’. Le dije que esas milanesas por lo menos tienen un mes de podrido y me dijo: ‘Peor es nada’", contó conmovido.

Rodrigo sostuvo que en un rato se llenó de gente que se llevó toda la comida podrida que estaba tirando. “Mira cómo será la desesperación y el hambre que tenían, que cuando saco la última bolsa con la basura del jardín, uno de los que estaba revisando lo que había quedado me dice: ‘¿Ahí que traés, amigo?’", agregó.

“Lo que viví fue terrible. Vivir la desesperación de la gente que no tiene nada y te está agradeciendo mientras se lleva comida podrida fue un golpazo de realidad que me decía 'bienvenido a la Argentina”, se lamentó.

La imagen se repite en distintas zonas del país.

Para finalizar la charla, Rodrigo sostuvo que vivió en carne propia la crisis del 2001. “Lo de ahora es algo infernal. Hay una destrucción absoluta de la sociedad y caés en la realidad con un cachetazo cuando un tipo te dice 'no importa que esté podrido'. Podrido, para el es más que cero y le estaba llevando carne podrida para que coman los hijos", subrayó.

La realidad que viven miles de argentinos que buscan en la basura su supervivencia es lo que una gran parte de la dirigencia política busca esconder. Como quien quiere tapar el sol con un dedo. La luz del sol se filtra, al igual que la realidad de miles de argentinos que están fuera de un sistema que no quiere o no sabe cómo contenerlos.

Archivado en