Lucha contra la mala praxis: un médico amigo de la familia le diagnosticó una contractura, tenía meningitis bacteriana y murió a los 24 años
Un domingo de octubre en Villa Gesell un fuerte dolor de cabeza empezó con la fatídica carrera hacia la muerte de Nicolás Deanna, un joven de 24 años, que fue víctima de mala praxis y por quien hoy su mamá, Gabriela Covelli lucha y pide justicia.
"Nicolás era un joven sano, deportista, que hizo todo bien. No fumaba, no tomaba, no se drogaba, trabajaba, estudiaba. Un día de octubre de 2017 comenzó como con un fuerte dolor de cabeza. En mi familia no nos automedicamos, era domingo, pero llamamos a un médico amigo y le pedí por favor que me dijera qué podía tener Nicolás", contó Covelli a MDZ.
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La mujer y el joven recibieron como respuesta "una contractura muy fuerte". A Nicolás le recetaron diclofenac, pero seis horas después "seguía en un grito", recordó Covelli, por lo que le pidió "por favor" al médico que lo revisara y atendiera. "Fuimos, lo vio, no puedo decir que lo atendió. No le hizo esas maniobras médicas que después supe que tenia que hacer tales como reflejos pupilares, el martillito (...) Palmeó la espalda de Nicolás, lo acostó en una camilla, le inyectó vía indovenosa diclofenac con diazepam y me dijo que tenía una contractura que era muy dolorosa. Lo acostó y me dijo que espere. Lo llevé a Nicolás a mi casa y con 24 años lo hice dormir conmigo porque sabía que algo pasaba. Volví a la otra mañana para que lo atienda, pero la atención fue siempre igual", explicó.
A Nicolás, según el relato de su mamá, el médico "lo palmeó, lo llevó a un kinesiólogo, lo mandó a respirar al mar" y les dijo que "estaba muy estresado". Durante tres días le dio vía indovenosa la misma medicación analgésica hasta que por la insistencia de Covelli le hizo una tomografía y un análisis de sangre que arrojó el peor resultado.
"Nicolás tenía 20 mil glóbulos blancos, tres neutrófilos encallados. Me dijo 'se nos complicó el cuadro, tiene una gran contractura muscular y una angina' y ahí lo volvió a inyectar, esta vez con penicilina", recordó Gabriela.
Para ese entonces Nicolás ya tenía 40° de temperatura y había vomitado de manera intensa dentro del consultorio. Tenía meningitis bacteriana y fue irreversible. Pasó días internados hasta que murió, el 2 de noviembre. Hoy, para Gabriela no hay consuelo, pero se apoya en la lucha para prevenir otras muertes y espera un juicio justo. Ella habló con MDZ y contó qué pasó, en qué estado está la causa y qué es la ONG Por la Vida y la Salud.
-¿Cómo era tu hijo Nicolás?
-Nico tenía 24 años. Era un pibe excelente. No lo digo por ser su mamá, sino porque lo dicen todos los que lo conocían. A los 24 años ya estaba recibido de martillero, ya tenía su propia inmobiliaria, que había abierto en marzo de 2017. Antes de eso, él trabajaba desde chico, desde los 16 años, porque acá en la Costa Atlántica se estilan los trabajos de temporada. También había hecho el profesorado de inglés, sólo le faltaba el First. Era súper deportista, hacía natación, en algún momento hizo tenis, practicó jiu jitsu, ganó un campeonato del Mercosur y tenía varias medallas. Tenía una alimentación re contra sana, mucho más sana que cualquier persona que conozca. Era de los que se levantaban a la mañana y desayunaba con el juguito de naranja, el café con leche, se hacía las tostadas...Tenía una conducta muy importante, por más que trabajaba todo el día, todos los días entrenaba y hacía deportes. No nos automedicamos, no tomaba ningún remedio. Nicolás era un excelente amigo, un excelente hijo. Cuando a él le pasó esto, en el parque del hospital, durante nueve días, cuando ya sabíamos que no iba a vivir, hubo más de cien personas rezando por él.
Nicolás era absolutamente humano y tenía una visión de la vida muy distinta a la de los pibes como él. Era solidario, se preocupaba por los demás. No necesité deconstruirlo, venía deconstruido, de buena madera y con un respeto a todos los seres humanos y a los valores elementales de la vida.
Todo lo hizo él solo, con mi ayuda espiritual, pero todo solo. Armó una de las inmobiliarias más lindas que hubo acá en Villa Gesell, y estaba en sociedad con su amigo desde jardín de infantes, Fernando.
-¿Cómo era tu vida antes de la muerte de Nicolás?
-Mi vida era hermosa igual que la de él. Yo tengo dos hijos: Nicolás y Agustín, que hoy tiene 27 años. Agus era el hermano más chico de Nicolás. Vivimos en Villa Gesell desde que Nico tenía 3 años, vinimos acá para vivir en un lugar tranquilo, en paz. Me separé, pero teníamos una excelente relación con el papá, que se llama Alejandro. Me dedicaba a la abogacía y además era docente de una escuela nocturna. Siempre, aunque no se pueda creer, yo elegí criar a mis hijos y todos mis horarios dependían de los horarios de ellos cuando eran chiquitos. Así me organizaba y nos movíamos en bloque, con una libertad amplia, pero siempre muy pendiente de que el otro esté bien. Hacíamos encuentros familiares, éramos de hacer muchas fiestas. Nicolás era el centro de todas ellas.
-¿Cómo fue tu vida después?
-Cuando pasó lo de Nicolás, literalmente me morí. Nadie puede imaginar lo que es perder un hijo, pero además yo tenía el plus de que por la forma de ser tan especial de Nicolás, era como mí guía. Él era el de la palabra justa, el de "no pasa nada", "cuál puede ser el peor escenario", "animate".
Toda mi vida me gustó cantar, tocaba el piano, la guitarra y por mis obligaciones había dejado de hacerlo. Esos últimos años retomé porque mis hijos ya estaban criados. Había empezado a ir a canto y a cantar en distintos lugares. Nicolás y Agustín me acompañaban y disfrutaban que su mamá hiciera eso. Cuando murió Nicolás mi vida quedó vacía. Yo sé que mucha gente dice que tengo otro hijo, pero lo que la mente puede entender, el alma y el corazón no.
Adelgacé más de 20 kilos y. la verdad, que no encontré sentido a mi vida (...) Yo tenía una gran admiración por los médicos, cuando empecé a ir al Juzgado, cuando empecé a ver lo difícil que era luchar por la dignidad de mi hijo y pedir justicia por él supe que no podía entender por qué le había pasado eso al mío, pero podía entender que necesitaba tener un para qué, así que así, rota, partida, como estaba, en la cocina de mi casa empecé a escribir una ley sobre todos los obstáculos que tienen los familiares de víctimas de mala praxis y sobre la falta de humanidad en la medicina, entre un montón de cuestiones que me parecían esenciales para cuidar la vida de las personas.
Escribí en una foto de Nico una frase que inventé en ese momento, que me salió del alma, que decía "Si tu vida derramó tanto amor, que tu partida sirva para salvar a otros".
-¿Y después, cómo seguiste?
-Empecé a conectar por internet con otras personas a las que les hubiese pasado lo mismo y me prometí que la muerte de Nicolás no tenía que ser en vano, que si yo había perdido las ganas de vivir y lo que más amaba en el mundo y que si él, con todas las ganas que tenía de vivir y habiendo hecho todo bien en la vida, hoy no estaba, algo de todo ese esfuerzo tenía que dar frutos y eso era intentar que no le pasara a nadie más, luchar por eso.
-¿Cómo es tu presente?
-Hoy mi vida se dedica 100% a esta lucha. Nunca imaginé estar con una pancarta, con la cara de mi hijo, pero hoy lo estoy y no tengo otra prioridad más que esa. No salgo, vivo en el patio de mi casa donde lo llené de flores, cada cosa que planté, cada árbol es Nicolás volviendo a la vida y solo vivo por esto, por esta lucha, por intentar que Ley Nicolás sea Ley, por lograr un paradigma en donde la gente comprenda que lo más importante a proteger es la salud y la vida de los que amamos.
-¿Con quiénes lo hacés?
-Mi familia me acompaña. Estamos absolutamente unidos en esta lucha y con todas las familias que en el camino fui encontrando. Somos una ONG de familias partidas por el dolor que convertimos todo esto en una profunda lucha de amor.
-¿En qué estado está la causa?
-La causa de Nicolás es una de las pocas en la Argentina que hoy está elevada en un Tribunal a juicio oral, como sería la causa de Diego Maradona. El médico que mató a Nicolás está imputado por homicidio culposo y con una calificación alternativa de dolo eventual porque no pudo no darse cuenta de lo que estaba pasando, así que llevo casi seis años en esta lucha. Como en todas las causas, todos los beneficios están dados para los delincuentes. Seis años es un montón y sé que voy a tener varios años más, pero voy a llegar a un juicio oral, a un juicio por jurados, cosa que no es muy común en mala praxis donde las penas son habitualmente de entre 2 y 6 años y los jueces, normalmente, imponen 3 y los médicos nunca van presos. Es más, ni siquiera les suspenden sus matrículas, ni siquiera por prevención. Es como si te mataran un plantín y no a un ser humano.
-¿Dónde está la causa?
La causa tramita en el Departamento Judicial de Dolores y fue elevada al Tribunal Oral en lo Criminal N° 1. Estamos a la espera de que se de fecha del juicio oral.
-¿De qué se trata el proyecto de Ley Nicolás, cuáles son los principales puntos?Los puntos principales de la ley son:
1. Establecer como obligatorias las materias de seguridad del paciente y humanización de la medicina en todas las carreras de salud
2. La obligatoriedad de cada institución de salud de denunciar ante el RUDEC (Sisa) los efectos adversos en esa institución, no para una sanción sino para solucionar y aprender de los errores.
3. Lograr una estadística en Argentina que hoy es inexistente.
4. Obligación de los fiscales ante una denuncia de mala praxis de informar al SISA, y de, al momento de tener una causa por mala praxis pedir informe al SISA.
5. Recertificación de títulos para todo profesional de salud (hoy existe solo para algunas especialidades) cada 10 años, sobre capacidades cognitivas, e intelectuales. A partir de los 75 años, cada 3.
La ley cuenta con protocolos de actuación esenciales para el cuidado del paciente, una clara premisa sobre el compromiso de todos de actuar en este sentido.
-¿Quiénes forman parte de la ONG?
-Estamos mamás, papás, hermanos, amigos, gente partida del dolor, en su mayoría con una gran tristeza que puso su corazón y toda la fuerza que tenemos transformando el amor, en mi caso de mi hijo, hacia la comunidad toda. Eso somos.