Psicología

Demisexualidad: ¿etiqueta de moda o el regreso al origen del amor conservador?

Las múltiples definiciones actuales del amor o de la forma de amar generan confusión y parecen, en definitiva, devolverle a los vínculos el carácter original.

Florencia Arbeleche
Florencia Arbeleche domingo, 23 de abril de 2023 · 09:00 hs
Demisexualidad: ¿etiqueta de moda o el regreso al origen del amor conservador?
El enamoramiento, el deseo y sus múltiples formas de expresarlo. Foto: MDZ / Archivo

La reciente confesión de la actriz Flor Vigna sobre su orientación sexual volvió a poner en escena la discusión sobre las distintas formas de amar que se manifiestan en estos tiempos.

En pareja con Luciano Castro, la actriz se reconoció durante una entrevista en el programa Dado Vuelta como "demisexual" y forzó, una vez más, el debate respecto de las definiciones sobre comportamiento y orientación sexual en un tiempo en el que se multiplican las variantes.

Anteriormente, la sexualidad se clasificaba simplemente en heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y asexualidad, pero en un mundo moderno, las etiquetas sociales evolucionaron y transformaron nuestra percepción y la manera en cómo interactuamos. Etiquetas que nos encasillan en todo tipo de categorías, hasta en las que rigen nuestra forma de amar.

Flor Vigna, en pareja con Luciano Castro, se definió "demisexual".

La demisexualidad, por definición, implica sentir atracción sexual hacia alguien únicamente después de establecer una conexión emocional profunda, lo que se asemeja bastante a la idea clásica de enamorarse. En otras palabras, sería como decir "no deseo acostarme con vos sin antes amarte". Primero viene el afecto y luego el sexo. Sin embargo, el abanico de términos actuales puede resultar confuso, borroso y difuminado.

¿Y para la psicología?

En el ámbito de la psicología, la orientación sexual no se considera una decisión consciente que se pueda modificar voluntariamente, en contraste con los comportamientos que se relacionan con opciones personales. Así, a diferencia de otras orientaciones sexuales que se basan en la atracción física o la apariencia de una persona, la demisexualidad se basa en la conexión emocional y la intimidad.

"Se llama demisexual a una persona que para vincularse con otra sexualmente requiere que en primera instancia se haya construido un lazo o un vínculo afectivo", confirma en diálogo con MDZ la psicóloga Paula Lucas, MN 73989. Y agrega: "Si bien en la práctica psicoanalítica no trabajamos estrictamente con estas categorías, es cierto que en los últimos años estas denominaciones, que no dejan de ser formas de nombrar, son importantes en el sentido de poder nombrar algo que pasa desde siempre pero que no era visible".

"Entonces, poderse nombrar como, por ejemplo, demisexual, o como otras categorías, implica un posicionamiento hasta político, como una forma de visibilización, en definitiva, del amplio espectro y de la complejidad que caracteriza a la sexualidad humana", completa Lucas.

¿Pero una persona que se autopercibe como demisexual puede enamorarse? Es importante tener en cuenta que la demisexualidad no excluye la posibilidad de enamorarse, ya que una persona demisexual también puede desarrollar una conexión emocional profunda y enamorarse de alguien. La diferencia -según las diversas definiciones- radica en que la atracción sexual no está presente desde el principio y puede tardar más tiempo en desarrollarse. De nuevo, entonces, una referencia concreta a la forma clásica y conservadora de cómo entendemos el amor las generaciones +-50 y cómo lo entendieron también nuestros antepasados. 

Qué significa "enamorarse"

Enamorarse implica experimentar un sentimiento profundo de apego, amor y vínculo emocional con otra persona. Es un estado emocional agudo y tan difícil de definir que a lo largo de la historia ha sido tema de interés para pensadores y filósofos. Por ejemplo, para Platón el amor es un anhelo por la belleza y la perfección, mientras que Aristóteles ve el amor como una amistad profunda y duradera que surge de la admiración mutua, la virtud y el respeto. O para Erich Fromm, quien volcó todo su pensamiento sobre el amor en su libro "El arte de amar", el amor es un arte y el enamoramiento, el primer paso hacia la creación de una relación amorosa basada en la madurez emocional, el respeto mutuo y la comprensión profunda.

Es en definitiva como sostiene C. S. Lewis en "Los cuatro amores", un libro que refleja los cuatro tipos básicos del amor humano (el afecto, la amistad, el eros y la caridad): todos los seres humanos necesitan experimentar todas estas formas de amor para tener una vida plena y satisfactoria. Más allá de cualquier etiqueta o de cualquier moda, todos experimentamos alguna vez eso tan "raro" y a la vez tan primitivo como lo que Flor Vigna define como "demisexualidad".

Sentir atracción por alguien, "gustar" de alguien, que ese alguien también "guste" de nosotros y enamorarse, sin importar cómo se lo defina, es sin dudas un privilegio al que todos tenemos el derecho de acceder. 

Archivado en