Cómo es el método que evita la caída del cabello en tratamientos oncológicos
En septiembre de 2022, Romina Terranova (38) recibió un diagnóstico que asegura, fue el puntapíé para iniciar un recorrido de descubrimientos y experiencias al que desde el inicio, concibió como "un proceso más en su vida". Hoy, cuando ya se encuentra en la última etapa de las sesiones que necesitó para tratar el cáncer de mama, ha decidido compartir su mensaje: quiere que todas aquellas mujeres que se encuentren en el período previo a comenzar con un tratamiento contra el cáncer, sepan que existe la posibilidad de conservar su cabello, mediante la utilización de cascos fríos unos minutos antes, durante y en los instantes posteriores a recibir las dosis necesarias de quimioterapia.
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Romina comparte que gracias al autoexamen de mama que se realizó entre un control anual y otro, pudo notar un cambio sobre el cual no dudó acudir a la consulta ginecológica. Luego de realizarse la ecografía y la mamografía correspondientes, llegaron los exámenes necesarios y la confirmación de que requería ser operada para luego iniciar el tratamiento contra el cáncer. "En septiembre me operaron y en noviembre inicié la quimio", explica la mendocina que es mamá de tres y una de las periodistas gastronómicas gracias a su carisma, simpatía y conocimientos, ha logrado ganar el cariño del público con su programa "Un bocado", que se emite por uno de los principales canales de aire de Mendoza.
Con las ganas de volver a la pantalla a flor de piel y una energía redoblada, Romina ha decidido transmitir por todos los medios posibles un mensaje de optimismo y perseverancia en la lucha contra el cáncer. Dice que para ella, la posibilidad de haber podido conservar el cabello en los tratamientos de quimio no fue algo menor, sino que colaboró a su bienestar anímico y también al de su familia. Fue su oncólogo, el reconocido Hernán Rodríguez Zanini, quien le informó que en su caso, existían grandes posibilidades de realizar el tratamiento de quimio sin que ello le afectara su cabello.
"Mi doctor me explicó que existían estos cascos y que se deben utilizar, cuando están autorizados por el oncólogo tratante, antes de iniciar el tratamiento", recuerda y menciona otro nombre clave en su camino: Mary Frugoli, una de las mujeres que le brindó el acompañamiento necesario para fortalecerse en su trayecto.
Supo, por ejemplo, que una argentina, Paula Estrada, fue la creadora de este método que hoy permite que cientos de mujeres en todo el país realicen el tratamiento contra el cáncer sin que ello implique la pérdida del cabello. Es quien lleva adelante una red que se despliega en todo el territorio Nacional a modo de colaboración mutua denominada Quimio con Pelo. Justamente en Mendoza, Romina integra la red denominada quimioconpelo.mendoza; una iniciativa que además de informar, asesorar y prestar el apoyo necesario a las mujeres que necesitan conocer más sobre este recurso, trabaja de manera mancomunada para facilitar el acceso a los cascos fríos.
"Les conseguimos los cascos, se los damos en el caso de que no los puedan comprar y luego esa personas compran cascos para otras que podrán necesitarlo. Es un red de trabajo solidaria y conjunta para permitir el acceso a todas las personas que quieran utilizarlo y a quienes su oncólogo lo haya autorizado", destaca Romina al explicar el forma de trabajar de esta red que ya ha permitido ayudar a más de diez mujeres en tratamientos contra el cáncer.
Consejos entregados desde el amor
Agradecida a todas las personas que con amor formaron parte de su proceso, Romina comparte todos los detalles a la hora de utilizar los cascos fríos e inclusive difundió un tutorial en su cuenta de Instagram. Detalla que en todos los casos, es fundamental que los cascos fríos se utilicen previo a comenzar con la primera sesión y que luego es fundamental continuar con su utilización antes, durante y después de cada quimio. Tanto los cacos como el gel necesario para aplicarlos previamente son accesible en cuanto a precios. La red en este sentido, trabaja además para asesorar y apoyar la compra de estos insumos para aquellas personas que no lo puedan hacer en el momento.
"Lo ideal es comenzar a utilizar los cascos fríos desde la primera sesión y siempre se debe saber antes el tiempo que podría durar cada sesión porque los cascos deben ser cambiados cada media hora; en todos los casos tienen que estar previamente conservados durante 48 horas previas a 21 grados centígrados bajo cero y se necesita de una heladerita para poder trasladarlos y conservarlos. El objetivo es que el frío ayude a que los poros pilosos se contraigan de tal manera que los taxanos que tiene la medicación no afecten el cabello", explica Romina al compartir algunos tips esenciales a la hora de utilizarlos.
Uno de ellos, es que además, los cascos deben usarse en la totalidad de las sesiones e inclusive, cada uno de debe ajustar en la cabeza (con la incorporación previa del gel indicado) tanto en los minutos previos a la cada sesión como en los momentos posteriores. "Siempre es importante llevar cascos de más porque se debe dejar puesto después de la sesión inclusive", destaca Romina.
Mediante la red de trabajo conjunto - creada por las mendocinas Gabriela García, Valeria García Llaver y Silvina Rodríguez- que ya funciona en la provincia y a través de la cual ella brinda acompañamiento, es posible contar con información necesaria para por ejemplo, saber cómo es posible fortalecer el cabello y cuidarlo de la manera más efectiva y completa mientras se realiza el tratamiento contra el cáncer. El precio de los cascos varía según la marca y ronda desde los 1.900 pesos por unidad en la que se incluyen tres geles grandes y dos chicos, en el caso de los más económicos y se pueden adquirir a través de Mercado Libre.
Tips para cuidar el cabello en el proceso
"Lo ideal es no plancharlo ni teñirlo o utilizar productos que puedan afectarlo", aconseja Romina y asegura que hasta el momento, gracias al trabajo en red y al compromiso de otras mujeres en su situación, ha sido posible acompañar a doce chicas que hallaron en esta opción una alternativa en relación con la simbología que gira en torno de la pérdida del cabello mientras se lucha contra el cáncer.
"Una gran parte de haber tenido una actitud tan positiva frente al tratamiento es haber podido mirarme al espejo y sentir que sigo siendo yo; que mis hijas no me perciban como una mamá enferma, sino todo lo contrario", reflexiona la mamá y profesional que ya piensa en el momento de regresar a hacer lo que más ama: llegar a los hogares, preparar exquisitos platos y compartir el paso a paso de cada preparación,a través de la pantalla de la televisión.

