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De la amistad a la rivalidad: la controversial relación entre Freud y Jung

Sigmund Freud y Carl Jung forjaron una gran amistad en la consolidación del psicoanálisis, sin embargo, las místicas ideas junguianas no fueron aceptadas por el padre del psicoanálisis y el joven discípulo toma otro camino en la comprensión de la psique.
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Cuando hablamos de psicoanálisis es lógico asociarlo con Sigmund Freud, el padre de este método. Sin embargo, a pesar de que la creación del psicoanálisis se le atribuye a una persona, esta escuela no hubiera podido alcanzar su gran popularidad de no ser por otros colegas de Freud que lo ayudaron en la consolidación y exploración del método psicoanalítico.

Sigmund Freud

En este sentido, la figura de Carl Gustav Jung fue muy importante en el nacimiento y consolidación de la escuela psicoanalítica. Carl Jung fue un médico psiquiatra suizo que nació en el seno de una familia muy religiosa, del luteranismo. No era un niño muy sociable, era más bien retraído y solitario.

A muy temprana edad, Carl Jung comenzó a tener sueños vívidos con una fuerte carga simbólica, y hubo un sueño particular que lo marcó de por vida para meterse en el estudio del mundo onírico.

Carl Jung

Este sueño, sumado a la gran imaginación y curiosidad hacia temas abstractos que Jung tenía desde muy temprana edad, hizo que experimentase cada vez más maneras de acceder a lo divino y oculto. 

Esto unido a su crianza en una familia religiosa, dio origen en Jung una doble espiritualidad: una luterana, más tradicional y otra que se basaba en ideas más relacionadas con el paganismo y el politeísmo de antiguas culturas. Esto lo llevó a desarrollar una gran sensibilidad y una manera poco convencional en aquella época para concatenar pensamiento e ideas que poco tenían en común. 

Nace una amistad

Si bien Jung trabajó en una clínica psiquiátrica, un área que propone una visión más materialista y reduccionista de la enfermedad mental, nunca abandonó sus formulaciones provenientes del esoterismo, antropología y estudio del arte.

Así, Carl Jung se interesó en el trabajo de Freud. Ambos psiquiatras llegaron a formar una relación muy estrecha mientras investigaban las profundidades del inconsciente. Así, en mayo de 1908, el padre del psicoanálisis le confiesa a Karl Abraham, otro colega psicoanalista, que fue “solo por la aparición de Jung en escena que el psicoanálisis escapó al peligro de convertirse en un asunto nacional judío”.

En 1907, Freud escribió una carta a Jung en la que lo llenaba de grandes elogios: “... ya reconocí... sobre todo que tu persona me ha llenado de confianza en el futuro, que ahora sé que soy prescindible como todos los demás, y que no deseo que nadie más ni mejor que tú continúe y complete mi trabajo”, le escribió Freud a su joven discípulo sobre su confianza para que continúe expandiendo el método psicoanalítico.

En 1910, esperando que otros también apoyaran a Jung, Freud le escribió a Oskar Pfister: “Espero que apoyen lealmente a Jung, quiero que adquiera la autoridad que le dará derecho a liderar todo el movimiento”. 

Freud y Jung sentados en los extremos junto a otros colegas de la Sociedad Psicoanalítica Internacional

Comienza la rivalidad

La relación que comenzó con suma confianza de parte de Freud a Jung, lentamente se fue degradando, también sumando a las críticas de los otros colegas de la sociedad psicoanalítica que no recibían muy bien los aportes de Jung hacia un método que buscaba ser amparado por la ciencia en ese entonces.

La atracción de Jung hacia las religiones, la mitología y el arte lo llevó a tener otra visión de la mente humana y una interpretación más profunda de los sueños y simbolismos donde buscaba comprender la psiquis humana desde sus orígenes ancestrales. 

El escéptico Freud no podía creer en las teorías de su amigo y lo terminó echando de la Sociedad Psicoanalítica Internacional de aquella época.

Jung coincidía con Freud en que en el fondo de la psique humana habita un ámbito inaccesible por la consciencia que en última instancia dirige los actos y los pensamientos de las personas y cuya fuerza se expresa a través de impulsos primarios. Sin embargo, y aunque los escritos sobre lo inconsciente y los impulsos fascinaban a Jung, no estaba de acuerdo en abordar todo el espectro de los procesos mentales como si todo se fundamentase en funciones biológicas.

El interés de Jung en los símbolos de antiguas civilizaciones, sus relatos, arte y mitología hizo que vaya más allá de un inconsciente individual, planteando que todos somos parte de un inconsciente colectivo. Jung desplazó la mirada freudiana más relacionada con la sexualidad humana y le añadió a la ecuación el factor cultural. Observó que en este inconsciente colectivo es dónde se almacena toda la historia de la humanidad -con sus símbolos y relatos- que heredamos y replicamos inconscientemente en nuestra cultura.

Jung fue mucho más allá de las explicaciones materialistas, ya que sus escritos se adentran de lleno en explicaciones con un tono oscurantista, orientadas a explicar fenómenos de naturaleza espiritual que suelen abordarse desde la parapsicología y metafísica.

Fue así que las cartas entre Freud y Jung pasaron de contener elogios a cierto desagrado por las místicas ideas jungianas. “Te sugiero que renunciemos por completo a nuestra relación privada. Por esto no pierdo nada, ya que desde hace mucho tiempo he estado atado a ti emocionalmente solo por el delgado hilo de decepciones previamente experimentadas.... Ahorrame los supuestos ‘deberes de la amistad’”, le escribió el padre del psicoanálisis a quien en un momento fue su muy querido discípulo.

Posteriormente, en 1922, Freud agradeció a Oskar Pfister su ayuda para tratar de eliminar la influencia de Jung en la comunidad psicoanalítica: “Con su despido cada vez más minucioso y cada vez más claramente demostrado de Jung y Adler, desde hace mucho tiempo me ha dado una gran satisfacció”.

De todos modos, esto no fue ninguna traba para las investigaciones de Jung sobre las manifestaciones culturales de la psique y fundó la Psicología Analítica, también conocida como psicología profunda. Aquí incorporó nociones de la antropología, alquimia, interpretación de los sueños, arte, mitología, religión y filosofía. Además, trajo a la escena de la investigación psicológica diversas artes esotéricas de antiguas civilizaciones como la astrología y el tarot y comenzó a integrar estas prácticas en sesiones de terapia.

"De una manera u otra somos partes de una sola mente que todo lo abarca, un único gran ser humano". Carl G Jung

Incomprendido para su época

La figura de Carl Jung parece estar más viva que nunca en una época donde la astrología y el tarot comienza a adquirir otro enfoque en la sociedad, muchas concepciones religiosas están siendo cuestionadas y tenemos más herramientas para estudiar el pensamiento y simbolismo de antiguas civilizaciones.

Además, muchos de los planteos de Freud intentando dar respuestas a las manifestaciones inconscientes desde los impulsos sexuales, hoy son vistas como retrógradas. Pero siempre hay que entender la época en donde escriben los autores.

Carl Jung

Más aún en Argentina, que es uno de los países donde más se arraigó el psicoanálisis y donde cada vez más estamos aceptando la astrología, las ideas jungianas son toman mucha relevancia en esta época.

"Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana", solía decir Jung usando un lenguaje que bien podría ser adecuado en esta época y donde se resume la curiosidad de Jung de tantas áreas del conocimiento. Buscaba una manera más holística de comprender la vida, y me parece un acercamiento muy actual al conocimiento teniendo en cuenta también todos los aportes que está planteando la física cuántica en su etapa teórica.