Sorprendente historia

¡Impresionante! La hazaña del mendocino que salió de su casa y pedaleó 180 kilómetros para conquistar la cumbre del Aconcagua

Martin Erroz, mendocino de 47 años, realizó una gesta apta para pocos. Salió desde su casa en bicicleta hasta el Aconcagua, hizo cumbre en el cerro más alto de América y volvió, sin detenerse.

Iván Zirulnik
Iván Zirulnik viernes, 17 de febrero de 2023 · 09:01 hs
¡Impresionante! La hazaña del mendocino que salió de su casa y pedaleó 180 kilómetros para conquistar la cumbre del Aconcagua
Martín Erroz alcanzó la cumbre del cerro Aconcagua tras pedalear 180 kilómetros desde su casa. Foto: Gentileza Martín Erroz

Realizar un ascenso a la cumbre del cerro Aconcagua constituye una hazaña por el mero hecho de encontrarse en uno de los puntos más altos del planeta. Pero hacerlo tras haber pedaleado 180 kilómetros para llegar a la base y alcanzar la cima sin detenerse, únicamente con un equipo indispensable y sin contar con ayuda durante el trayecto, lo transforma dicha aventura en una proeza digna de pocas personas.

Lograr vencer al pico montañoso más de América no es algo nuevo para Martín Erroz, geólogo mendocino de 47 años. Entre 1993 y los primeros años del nuevo milenio, trabajó dentro del Parque Provincial Aconcagua y alcanzó su cumbre en veinte oportunidades. En el inicio de este año fue su vez número 21, aunque en esta ocasión lo vivió de una forma especial.

Un día preparó su mochila con los elementos indispensables, salió desde su casa en Godoy Cruz montado arriba de su bicicleta, pedaleó hasta el Parque Aconcagua, ascendió de forma independiente, logró alcanzar la cumbre, descendió nuevamente y emprendió el camino de regreso hacia su casa pedaleando sin descansar.

Martín Erroz alcanzó la cumbre del Aconcagua tras haber pedaleado 180 kilómetros en bicicleta. Foto: Gentileza

Lo que para el común de la sociedad significa una hazaña -e implica un récord-, Martín lo toma con humildad y rehúye de los halagos. “Mi intención era saber si podía lograrlo, nada más. No me interesa ningún récord, ni fama. Fue algo muy personal, exclusivamente mío”, remarcó.

“Es una idea que traigo de hace muchos años. Con mi hermano ‘Matoco’, un guía muy reconocido, él con 16 y yo con 19 años, subimos desde Plaza de Mulas a la cumbre, algo que nunca se había hecho y se me había ocurrido pensar por qué no hacerlo saliendo desde mi casa. Pero en ese entonces me parecía una cosa imposible, realmente pensaba que era demasiado”, rememora Martín sobre el origen de esta experiencia al Aconcagua.

Es así que se mantuvo como un deseo hasta que, durante el primes mes de este 2023, decidió realizar la que sería la prueba piloto para esta experiencia. Uno de los calurosos días de enero, preparó su bicicleta con una mochila y pedaleó 80 kilómetros hasta Vallecitos para ascender el cerro El Plata, de 5.968 metros de altura, y volver a su casa luego de más de 21 horas.

Martín Erroz alcanzó la cumbre del Aconcagua tras haber pedaleado 180 kilómetros en bicicleta. Foto: Gentileza

“Soy de la idea de tratar de hacer cosas o desafíos deportivos y lo más independiente posible. Por lo cual no quiero tener asistencia, no quiero nada. Quiero salir de mi casa con lo mínimo, con lo mío, no depender de nada, de nadie e irme a hacer algo, un objetivo”, comentó al respecto.

En cuanto a la logística, explicó que para ingresar al Parque Aconcagua contaba con dos opciones. Una de ellas era hacerlo para establecer un récord, pero para ellos debía presentar cierta cantidad de papeles que se tornaba un embrollo. Por eso, desistió de esa alternativa y se comunicó con la Dirección de Parques para explicarles la situación y poder obtener un permiso especial, ya que requería acceder fuera de horario.

Además, realizó una gestión con Gendarmería para contar con una protección durante el trayecto de ruta y le aportaron una camioneta que atenuó el peligro que le representaba el tránsito de camiones por la Ruta Nacional N° 7.

Martín Erroz alcanzó la cumbre del Aconcagua tras haber pedaleado 180 kilómetros en bicicleta. Foto: Gentileza

Ese fue el único acompañamiento con el que contó durante la travesía que duró más de 50 horas. “Ya en el ascenso no me acompañó nadie. Subí solo caminando, yo llevaba mi mochila, mi comida, todo. Esa era mi idea, no quería que nadie me acompañara, lo disfrutaba de esa manera”, contó.

Ascender al cerro Aconcagua sin compañía representa un desafío, por lo que uno debe estar preparado, además de físicamente, en el aspecto mental. Es así como lo cuenta Martín: “Hay que trabajar esa fortaleza para poder salir y mantenerse solo determinada cantidad de horas -que puede ser mucho tiempo-, porque no es fácil. Hay momentos en los que vas a sufrir. Una cosa es estar solo y otra muy diferente es estar acompañado”.

Sin embargo, esa soledad también incita a la introspección y reflexión. Allí, el geólogo expresó que su clave consistió en mantenerse activo mentalmente en aspectos positivos y pensar en el momento presente. “Es fundamental, si físicamente estás cansado y empezás a focalizarte sólo en la mitad del vaso vacío, te convertís en tu propio enemigo. Te estás condicionando a que fracases. Personalmente, permanentemente pienso en lo que voy haciendo, en ese momento. Me pongo pequeñas etapas, pequeños objetivos”, explicó.

Martín Erroz alcanzó la cumbre del Aconcagua tras haber pedaleado 180 kilómetros en bicicleta. Foto: Gentileza

Al momento de llegar a la cumbre del Aconcagua, reconoció que manifestó un cúmulo de emociones. “Se me vinieron muchas imágenes de las vivencias que hemos tenido con mi hermano en la montaña, el esfuerzo y cumplir los objetivos. No pude casi ni filmar porque me daban ganas de llorar nada más”, afirmó.

“También fueron sensaciones compartidas, ya que había amigos en Potrerillos que me esperaban con mates. Yo venía y no me importaba nada, no es que quise llegar y ver qué tiempo hice. Estaba disfrutando mi viaje, nada más. Todos me decían ‘me imagino que querés que termine’. No quería que terminara nunca más porque estaba en ese momento haciendo lo que realmente me gusta”, añadió.

Martín Erroz alcanzó la cumbre del Aconcagua tras haber pedaleado 180 kilómetros en bicicleta. Foto: Gentileza

Luego de un tiempo de haber realizado está expedición al Aconcagua, Erroz realizó una valoración y concluyó que “significó un antes y un después”. "Las cosas que parecían tener un límite o que parecían imposibles, ya no es así. Ese límite se lo pone uno, todo el tiempo nos dicen ‘no vas a poder hacer esto, esto no se puede’, y la gente no se anima a hacerlo”, expuso.

A futuro, indicó que no tiene claro el destino de una próxima aventura, pero sí tiene certezas de que dentro suyo se produjo un cambio incontenible: “Ha cambiado algo, ya no hay vuelta atrás: darme cuenta que quizás hay cosas que alguna vez pensé como imposibles ahora las tendré que pensar de una forma viable”.

“Desde ese punto de vista, seguramente algún proyecto interesante aparezca”, cerró.

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