No empezaron las clases y ya arrancó la discusión por la educación en Buenos Aires
Esta semana el gobierno bonaerense dio a conocer un proyecto de resolución para modificar el régimen académico del nivel secundario. Sin embargo, horas más tarde el director de Educación, Alberto Sileoni, confirmó que si bien el plan se someterá a discusión en el Consejo de Educación no se aplicará en 2023.
Como informó MDZ, el año pasado durante las jornadas de “Conversaciones pedagógicas en la Escuela Secundaria” supuestamente se debatieron y consensuaron dichas modificaciones.
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Sin embargo, es un secreto a voces que no fue así. El oficialismo cuenta con mayoría en todos los consejos que aprueban o rechazan cualquiera de las modificaciones o decisiones que impactan en la educación provincial.
Así, con esta nueva embestida, el gobierno de Axel Kicillof buscaba hacer efectivas aquellas líneas directrices que se bajaron en la consulta previa, como si el pensamiento provincial sobre educación fuera absolutamente uniforme.
Los tres puntos más polémicos son, a la vez, los que más interesados está en imponer el gobierno de Kicillof: relajar el régimen de asistencia, promoción y repitencia.
En un contexto apropiado, donde primen la calidad educativa, la excelencia académica y la fortaleza institucional, flexibilizar estos tres elementos podría generar un impacto positivo en la educación, fortaleciendo autonomía de los alumnos del nivel secundario. Sin embargo, el nivel medio de la provincia de Buenos Aires está lejísimos de estos estándares.
Así, es muy probable que, con esta decisión, el gobierno estuviera buscando bajar los índices de abandono y sobreedad en la escuela. Eso es lo que cree Guillermina Tiramonti quien afirmó que “pareciera que el propósito general es mantener a los chicos en la escuela aumentando sus posibilidades de pasar de año sin mucha evaluación y sin cambiar nada de lo pedagógico. En el fondo, presuponen que son las exigencias de asistencia y aprobación lo que dificulta la permanencia de los chicos en la escuela y no lo perimido de las prácticas y contenidos”. Como no se puede arreglar el problema, mejor lo escondemos.
El reclamo de la oposición
Afortunadamente, varias de las voces opositoras al proyecto que se levantaron en las últimas horas llevaron a postergar la decisión. Entre ellas la del senador provincial Joaquín de la Torre que, en su cuenta de Twitter, afirmó: “Otro fracaso del kirchnerismo. Odian el esfuerzo, el estudio y el trabajo”.
También el diputado nacional y ex viceministro de Educación Sergio Siciliano se sumó a las críticas. “No quieren educación de calidad. Quieren bonaerenses ignorantes, estado-dependientes, por eso rinden para abajo”, fustigó.
Qué pasa cuando nadie los ve
Lo cierto es que el gobierno provincial modifica permanentemente el rumbo de la educación en sus tres niveles para llevarlo por sus propios caminos ideológicos y, en muchos casos, estas medidas pasan inadvertidas. Sin ir más lejos, a fin del año pasado, se incorporó al calendario escolar el 2 de agosto como el “Día de la Escuela Pública Digna y Segura”, en memoria de Rubén y Sandra que murieron en la explosión de la escuela de Moreno “víctimas de la desidia y el abandono del Gobierno Provincial de la ex Gobernadora María Eugenia Vidal” (sic).
Algo parecido sucede con el recién comunicado diseño curricular de Nivel Inicial que se bajó a los jardines de infantes la semana pasada, a 15 días del comienzo de las clases. Es un documento de casi 500 páginas que determina qué cosas deben enseñarse en los jardines de toda la provincia en ambas modalidades, estatal y privada. Con hojearlo es suficiente para percibir el alto contenido ideológico.
Ambas cosas, como tantas otras, se incorporaron sin más al deteriorado sistema educativo bonaerense.
La Dirección General de Educación es una suerte de Estado dentro del Estado provincial. Tiene su “ejecutivo” que es el director general con rango de ministro y una suerte de Poder Legislativo o consultivo que son los consejos. A nivel provincial son tres: el Consejo General de Cultura y Educación, el Consejo Provincial de Educación Superior y el Consejo Provincial de Educación y Trabajo. A su vez, estos consejos, tienen representación a nivel regional o a nivel local.
Los tres son cuerpos colegiados con sus propias reglas de elección de sus miembros que pertenecen al oficialismo y a los distintos partidos opositores. Lo cierto es que, en la práctica, los cargos se reparten a dedo, o como recompensa política. Y el kirchnerismo, además, ha trabajado duro para ir avanzando y cooptando todos esos lugares.
Es ahí donde la oposición, si pretende mejorar la educación, debería poner el foco. El sistema es lo suficientemente complejo como para marear a quien recién llega, preocupado por hacerse cargo de los principales lugares de la administración.
Sin embargo, es en estos consejos donde se cuecen habas y son los que después entorpecen muchos de los intentos de reforma usando como aliados a los gremios afines.