La entidad que ayuda a paliar el hambre y que tuvo el guiño de Carlos Tevez
Hace más de una década y media, el proyecto comenzó a tomar fuerza en las mentes y corazones de cientos de personas en Latinoamérica. Argentina, que cuya realidad de exclusión en su población estaba palpitando nuevos picos de hambre y pobreza, se sumó a la iniciativa solidaria gracias a la dedicación y el esfuerzo de un grupo de voluntarios/as de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que desde Buenos Aires comenzaron a entretejer redes y trazar puentes para llegar allí, donde la necesidad se hace carne en miles de personas que viven en la calle y que en algún momento dejaron de soñar con un futuro.
Ayuda Urbana, tal como se llama la entidad que realiza acciones de manera desinteresada en diferentes provincias (y cuyas experiencias se replican en Chile, Venezuela y México, entre otros países) comenzó a gestarse en Buenos Aires en el 2005 para llevar un plato de comida, abrigo, contención y acompañamiento a decenas de hombres y mujeres que viven al extremo de la marginalidad. La llegada de la obra con mirada global ha sido tal, que hasta hoy, existen grupos de voluntariado sosteniendo proyectos solidarios, relacionados a la asistencia en situaciones de exclusión, en casi todas las provincias del país.
Tal ha sido el impacto de esta obra a nivel nacional, que casi ninguna de las personas que colabora con la entidad olvida aquél movilizante momento en que la estrella del fútbol argentino, Carlos Tevez, se sacó una foto con la remera de Ayuda Urbana y como señal de invitación a sensibilizar corazones y aportar a la causa. Tal vez por las propias escenas que lo anclan a una infancia en la que las carencias estuvieron a la orden del día o porque tan solo deseó visibilizar la problemática de la pobreza y el abandono. Lo cierto es que a pesar de los años que separan aquél instante de 2016 del presente, la imagen del destacado jugador entre los voluntarios de Ayuda Urbana se transformó en un momento único e inolvidable que cobra vigencia.
Tejiendo redes más allá de cualquier credo
Lo cierto es que si de construir acciones positivas se trata, desde Ayuda Urbana buscan transmitir y hacer visible un mensaje de compromiso con la actual realidad que vive el país. De hecho, Mendoza no es ajena a este sentimiento de contagiar esperanza. Hace ocho años que esta organización civil comenzó a funcionar y desde ese entonces no ha habido un solo lunes por la noche en que las ollas con alimento para personas en situación de calle falten en un sector de la plaza San Martín de Ciudad, sobre calle Gutiérrez. Su tarea es tan compleja como profunda e implica, entre otras cosas, hacerse el tiempo entre miles de obligaciones cotidianas para pasar horas lavando y picando verduras, buscando aportes, armando colectas, cocinando en grandes ollas y llevando un plato de comida caliente allí donde no hay hogar ni familia. Solo necesidad, soledad y abandono.
Silvina Passalacqua es una de las voluntarias que desde hace años trabaja con personas en situación de calle y forma parte de esta entidad religiosa. Al igual que el grupo que acompaña su obra, ella está presente con una vianda o un plato de comida en el día y horario convenido conforme a la organización con otras organizaciones civiles que desde distintos frentes y con variados proyectos sociales, buscan acompañar y contener la crisis. Entre los productos que más se necesitan figuran legumbres, fideos, arroz. Pero también es posible colaborar con insumos como ollas para preparar las abundantes comidas, elementos descartables como utensilios y bandejas para distribuir las raciones, abrigos y mantas. Quienes deseen sumarse a la causa, pueden ingresar al sitio de Facebook de la entidad e incluso, aportar tiempo desde el voluntariado.
"Todo el trabajo es voluntario. Comenzamos en Mendoza hace ocho años, viendo que había mucha necesidad en la calle. Empezamos saliendo a buscar a las personas en situación de calle y llevarles una vianda caliente o un plato de comida. Entonces notamos que había otros grupos de otras iglesias y entidades que estaban haciendo lo mismo, así que nos organizamos de modo tal de no superponernos con los días y horarios para que las personas puedan tener una ración todos los días", cuenta Silvina, al detallar cómo es la labor en red con la Iglesia Católica, a través de la Red Puentes.
Este modo de reunir voluntades es el claro ejemplo de que cuando el objetivo central es bregar por el bien común, no existe religión, creencia o tendencia política que empañe esas ganas de ayudar. Justamente, es este trabajo en red lo que ha permitido a lo largo del tiempo sumar colaboraciones, identificar las necesidades para llevar soluciones -que van más allá de llevar la vianda- a más de cien mendocinos/as que solo en la ciudad de Mendoza deambulan en plazas, en la puerta de la iglesias, en los cajeros automáticos y todo sitio donde sea posible acomodarse con sus escasas pertenencias y pasar las frías noches del invierno.
Exclusión que crece
Hoy, desde la entidad, han decidido visibilizar la problemática de las personas en situación de calle con un objetivo múltiple. El primero es lograr sumar colaboraciones para que los insumos no escaseen, mientras que el segundo consiste en solicitar una vez más la existencia de refugios estatales, donde las personas puedan ir a pernoctar, higienizarse y comer (con una organización y horarios bien establecidos), en tanto que un tercero tiene que ver con concientizar a la ciudadanía acerca de la realidad compleja que pesa sobre quienes viven en la calle.
"Tenemos claro que lo primero es la necesidad básica, el alimento, el abrigo, la vestimenta. Cuando se logra que alguna de las personas de la calle pueda alquilar en una pensión o tener un techo, les conseguimos lo básico para que se instalen", explica Silvina, y aclara que el abordaje en cada caso debe realizarse de manera cuidada.
"Muchas de estas personas son adultos mayores, algunos de ellos con problemas de salud mental y que en algún momento de su vida vivieron una profunda crisis que impactó en lo económico pero también en lo vincular". Entre los mismos grupos que ya viven desde hace años en la calle, suelen ocurrir hechos de violencia y muchas veces ellos son el blanco de agresiones e insultos, El hambre, en todos los casos, es el patrón común. Por eso, desde la entidad buscan aportar con menús nutritivos, basados en la dieta de tipo ovolactovegetariana. Este objetivo de llevar raciones todos los lunes a la plaza y entregarla se cumple gracias al aporte solidario anónimo; son amigos/as, parientes, vecinos de quienes llevan adelante esta tarea, aquellos que acercan alimentos no perecederos, bandejas descartables y ropa de abrigo a los y las voluntarios/as de la entidad.
Una realidad que viene atada a la actual crisis económica que hoy deja en situación de indigencia extrema a miles de familias en el país y la provincia, ha quedado expuesta en el último tiempo. "Nos pasa que cuando vamos a entregar la comida muchas veces no son solo personas en situación de calle las que vienen a buscar alimento. Son familias que no tienen para comer las que se acercan. Nosotros creemos que un plato de comida no se le niega a nadie pero realmente es una situación alarmante la que estamos atravesando", advierte Silvina.