Pasión por la ignorancia
De modo reciente, un joven de 23 años que se encontraba de paseo en el Monte Vesubio (situado frente a la bahía de Nápoles en Italia) se desvió del camino señalado a los turistas dispuesto a conseguir la selfie más épica, y la que seguramente consideraba como la más original para volcarla a su propia red social.
Sin duda alguna se dirigió a un camino prohibido que lo llevaba a la cima del Vesubio y desde allí intentó tomarse la fotografía con la cámara de su móvil, pero mientras calculaba los mejores ángulos, el celular cayó al interior del cráter. El joven de inmediato intentó recuperarlo, con tan mala suerte que él mismo corrió con el mismo destino que el objeto. Los rescatistas llegaron de inmediato porque el joven había sido visto a través de cámaras de seguridad, y fue rescatado con contusiones y heridas en la espalda. Sobre lo acontecido, el presidente del parque nacional del Vesubio, Paolo Capelli, señaló que con seguridad los trabajadores del parque salvaron la vida del muchacho, quien fue denunciado por invasión de terrenos públicos. Una investigación académica llevada a cabo por la Universidad Miguel Hernández de España, reveló que entre enero del 2008 a julio del 2021, murieron en el mundo 379 personas como consecuencia de una selfie.
La imprudencia teje una frontera con la ignorancia: el desconocimiento o el no saber acerca de algo. La filósofa y socióloga eslovena Renata Salecl afirma en su último libro, "Pasión por la ignorancia", que el concepto de ignorancia necesita ser revaluado, porque estamos atravesando un cambio revolucionario en la naturaleza del conocimiento. Así, la cantidad de información que nos aturde cotidianamente traen aparejadas nuevas angustias que se acentúan por lo dificultoso que resulta determinar con exactitud qué significa realmente esa información.
Saber o No Saber. La filósofa aborda dos temas relacionados. No saber que lo dirige hacia la ignorancia. El No Reconocer que lo relaciona con el ignorar. Son para ella dos clases de mentalidades de gran relevancia para la vida intelectual y en nuestra cultura.
La ignorancia tiene diferentes niveles de lectura y puede entenderse desde un problema en sí mismo, un estado vergonzoso, una virtud que puede generar interrogantes personales para intentar entender quienes somos. De igual modo, el acto de ignorar algo puede formar parte de una estrategia o un estado de negación indispensable para alejar los miedos.
Para la autora de este estupendo libro que refleja la línea de trabajo de sus dos anteriores publicaciones como "Angustia", "El placer de la transgresión" y "La tiranía de la elección" afirma que el psicoanálisis puede ofrecer las distintas maneras de encarar la verdad y que nos ayuda a entender las formas que adopta la ignorancia en la sociedad actual.
También pasa revista por la medicina, la genética, la política. Se detiene en los vínculos amorosos que resultan cada vez más difíciles: Tinder y otros sitios de citas parecidos plantean dilemas a viejas cuestiones relacionadas con el deseo que podemos despertar en los demás. Por otro lado, sitios que tienen exigencias propias puesto que les exige a personas que no conocen que colmen deseos conscientes e inconscientes y cuando no reciben lo que buscan de sus interlocutores anónimos, se enojan o se decepcionan.
Otras expresiones del espectro de la ignorancia coinciden con la negación, sobre todo en el mundo de la política donde hacer la vista gorda es el principal recurso disponible o su contrapartida, la llamada Docta Ignorancia, expresión empleada por San Agustín y utilizada por Nicolás de Cusa para significar la actitud prudente del sabio frente a la magnitud de los problemas y las limitaciones del conocimiento que no difiere del punto de vista Socrático y que regula el principio de lo conocido.
En tiempo de crisis y de modo individual, elegimos la ignorancia para no tener que vérnosla con los acontecimientos traumáticos. No obstante, para muchos, esta ignorancia no implica un lugar de desconocimiento sino más bien una catarata ilimitada de datos que debemos procesar uno a uno y de acuerdo a nuestro tiempo, pero siempre viendo por dónde pisamos sin distraernos y con el objetivo de no caer en esos intentos.
*Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.