La alarmante situación de los embalses podría afectar la provisión de agua
Mendoza lleva más de una década de sequía y los efectos del cambio climático agudizarán una problemática que todos los años toma protagonismo: la falta de agua. La reducción de nevadas y la disminución permanente de los glaciares traen como consecuencia un menor caudal para los ríos, impactando así en la situación alarmante de los embalses de la provincia que cuentan con un volumen acumulado inferior en comparación con años anteriores.
El aumento de la temperatura global generó una alteración de los ciclos hidrológicos, provocando precipitaciones e inundaciones más intensas en algunas zonas de nuestro país pero también sequías más pronunciadas como la que actualmente vive la cordillera de Mendoza. Desde hace 10 años, la falta de nieve afecta de manera directa a las actividades agrícolas generando veranos con cortes de agua para riego y reducción de la disponibilidad de agua para el consumo domiciliario.
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La importancia de los embalses radica en las consideraciones a nivel del uso del agua, desarrollo económico, ambiental y social que poseen. Estos depósitos de agua proveniente de los ríos, abastecen las demandas de agua de las distintas actividades socioeconómicas presentes y futuras, mejorando la calidad de vida de la población.
Según el informe emitido por el Departamento General de Irrigación, el volumen acumulado en los embalses de la provincia de Mendoza es muy bajo en comparación con los promedios históricos y la situación es preocupante de cara a los meses de calor donde el consumo domiciliario y para riego aumenta. El volumen actual del embalse Potrerillos (brinda agua al oasis norte donde reside la mayor cantidad de población de la provincia) es del 71% mientras que los embalses del sur de la provincia (Agua del Toro, Los Reyunos, Nihuil y Valle Grande) el 53% y El Carrizal el 40%.
"Estamos frente al nivel más bajo que ha tenido Potrerillos en los últimos 12 años, incluso más desfavorable que el año pasado. El Río Mendoza este año va tener el peor año de sequía y eso se nota en el embalse que está bajo comparado con los niveles históricos que ha tenido", explicó el ingeniero y Director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, Rubén Villodas.
Los datos obtenidos producto del análisis que realizan los especialistas dan cuenta de un volumen escaso en el sistema del Río Tunuyán que tiene a El Carrizal. "Es el más comprometido de todos ya que está al 40%, en el nivel más bajo de la serie histórica que tenemos", destacó el funcionario.
"El pronóstico que hicimos del agua que sale de la montaña ha sido muy bueno pero el Carrizal recibe aportes de arroyos que han traído menos de la mitad del agua esperada y eso se va a notar en el inicio de la temporada en agosto. Es un volumen importante, casi el 20%, que estaba previsto que viniera y no va a bajar", agregó.
"El Carrizal es el más comprometido de todos ya que está al 40%, en el nivel más bajo de la serie histórica que tenemos", destacó el funcionario.
El panorama para los embalses del sur es distinto ya que tanto Agua del Toro y los Reyunos están al 51%, lo que es bajo para la época, pero tienen una capacidad de embalse mayor y los niveles de demanda no son tan elevados como en el caso de Potrerillos. "Es probable que el sur no tenga grandes inconvenientes para afrontar la temporada ya que la demanda es menor", dijo Villodas y agregó: "En el Diamante van a andar al 60 o 65% cuando arranque la temporada de riego, esos valores son similares a los del año pasado".
En el caso del Atuel, la situación está más comprometida, si bien no está en su valor mínimo, ya que ha tenido años con valores inferiores para esta época, ahora se encuentra al 50% y los caudales del río han sido bajos con poca disponibilidad de agua. "Es un año bajo, la finalización de la corta está previsto que se retrase ya que se calcula que el embalse se va a llenar a fines de agosto teniendo en cuenta los valores que están bajando. Igualmente eso se va a definir dentro de 1 o 2 meses con los inspectores de cauce", finalizó Villodas.
Pronóstico estacional
Si bien las últimas nevadas son auspiciosas y aportan a los recursos hídricos, para tener un panorama de la disponibilidad de agua en verano habrá que esperar para ver si se cumple el pronóstico estacional. "Para palear la situación de sequía hidrológica tendría que ser sin duda un año por encima de lo normal en cuanto a los acumulados de nieve y el pronóstico estacional no nos está diciendo eso. No quiere decir que no vaya a haber nevadas, pueden producirse y generar acumulación pero quizás termine siendo deficitaria o dejando acumulados por debajo de lo normal", dijo Juan Rivera, meteorólogo e investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) de Conicet.
"Hay que esperar a que pase el invierno y los primeros meses de la primavera para ver si se generó una cantidad de nieve suficiente, sin embargo, el pronóstico trimestral indica que hay mayor probabilidad de registrar una menor cantidad de precipitaciones que lo normal, que nos da a entender que podría ser un año deficitario nuevamente", agregó el investigador.