Presenta:

El enojo con el país de un médico que emigra por segunda vez

Gonzalo es un médico anestesiólogo que dejará el país. Lo hace por segunda vez. En esta oportunidad, tiene claro el sentimiento de enojo que le produce la Argentina. No se va por cuestiones económica. Gana muy bien y está en la cima de la escala social. Son otros los motivos.
Foto: Archivo MDZ
Foto: Archivo MDZ

La lista es larga y crece día a día. Son cada vez más los argentinos que deciden emigrar. Hay historias de todo tipo. Los que se van con ilusiones, los que se van frustrados, los que se van solos, los que lo hacen en pareja o en familia. También están los que se fueron, volvieron y se vuelven a ir porque el país los defraudó otra vez. En esos ejemplos, no siempre hay alegría, hay enojo.

Es el caso de Gonzalo, un médico anestesiólogo que, la semana próxima, abandonará a la Argentina por segunda vez.

Lo hará con su mujer y su hija de dos años y con el sabor amargo de haber creído que el país se merecía una nueva oportunidad. La realidad le hizo perder las esperanzas.

Su caso es particular, aunque es algo que ya se está convirtiendo en habitual. No decide emigrar por una necesidad económica o falta de futuro en lo laboral. Ese era el perfil de quienes se iban tras la crisis del 2001. Hoy, son muchos los casos que esgrimen otros motivos para tomar la decisión.

Gonzalo, de 44 años, deja una vida cómoda con una posición social alta. Casa de 400 metros cuadrados en country, auto alemán premium, buenos ingresos. El motivo es otro.

“No tengo problemas económicos de ningún tipo, Debo estar en el 5% de la escala social más alta. Soy un privilegiado. Pero eso no alcanza. La Argentina es un país que no tiene proyecto, donde no hay expectativas. Nos vamos porque no queremos que nuestra hija de dos años crezca en un país así”, dijo a MDZ.

No es la primera vez que toma esa decisión. Ya en 2004 había emigrado a Barcelona. De su primer matrimonio tiene dos hijas, de 17 y 22 años. La mayor sigue viviendo en España. La menor, está terminando la secundaría. Vive con su mamá, pero ya tiene decidido que, cuando termine el colegio, también dejará el país.

“En 2012, decidí volver. Estaba en España, pero la cuestión familiar hizo que tuviera que regresar. Vine con expectativas. Aposté. Me construí la casa, me esforcé trabajando, formé otra familia, tuve otra hija, pero la Argentina no va a cambiar. No se puede vivir teniendo miedo de salir a la calle por la inseguridad. Es lamentable”, explicó.

Esta segunda frustración tiene su costo. A diferencia de la primera vez que emigró, más joven y por otros motivos, en esta oportunidad hay un sentimiento que predomina: “me voy muy enojado con el país. Eso es lo que siento. La primera vez, cuando estaba en España, seguí muy conectado con la Argentina. Veía los programas de acá, los noticieros, estaba muy en contacto con argentinos que vivían allá. No me desconecté. Fue un error. Ahora, voy a integrarme a mi nuevo país.”

Su nueva vida comienza mejor de lo esperado. “Tengo que reconocer que estaba un poco preocupado por el tema de la edad. Ya no tengo 20 años, pero nada que ver. No tuve problemas para conseguir trabajo” relató.

Al contrario. En diálogo con MDZ, contó que tuvo muchas propuestas de empleo y que pudo elegir. “No me quise cargar de horas porque quiero disfrutar de mi familia. Así que decidí la que mejor me cerraba económicamente sin tanta carga horaria”, puntualizó.

Esta vez, no será Barcelona. En mayo comenzará a trabajar en un hospital privado en la isla de Mallorca. Según explicó, su especialidad es muy demanda. Durante unas semanas, alquilará un departamento hasta elegir el lugar de residencia donde se instalará con su familia.

“Me voy con un muy buen sueldo y vamos a poder vivir muy bien. Si bien, en Argentina, gano bien y nos permite tener un alto nivel de vida, cuando mirás cómo se cayeron los ingresos en dólares no lo podés creer. Hoy gano un tercio de lo que cobraba en dólares en 2019” dijo.

Si bien ese no es el principal motivo para emigrar, sumó más presión para la toma de decisión.

“Son varios los factores para irnos. Lo veníamos hablando con mi mujer desde el año pasado, pero en enero lo decidimos y compramos los pasajes. Ahí es cuando sabés que te vas de verdad. Fue como una liberación y empezamos a darnos cuenta de que era lo mejor, especialmente para nuestra hija, y que teníamos suerte de irnos ya. Todas las cosas que pasan en el país cada día, no muestra que es lo mejor”, señaló.

Por el momento, no venderá su casa: “Vamos a ver qué hacemos. No la pusimos en venta, tampoco sabemos si la vamos a alquilar. Con la ley de alquileres que hay ahora no voy a alquilarla. Veremos. Dentro de seis meses o un año, decidiremos qué hacemos. No quiero cerrar la puerta definitivamente.”