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El terremoto de 1861 y la configuración de una nueva Mendoza

Hay hechos en la historia de los pueblos que los marcan de manera decisiva, configurando así una nueva realidad en todos los ámbitos posibles. Uno de éstos, fue el terremoto del 20 de marzo de 1861 que afectó a la ciudad de Mendoza.

El terremoto del 20 de marzo de 1861 podría tomarse como un simple sismo pero, en realidad, marcó un punto de inflexión que tendría profundas consecuencias en diferentes ámbitos tales como el político, económico, urbanístico, social y las mentalidades de la época. En cuanto a éstas, también fueron afectadas por un importante acontecimiento nacional: la consolidación de la ideología liberal tras el triunfo en la Batalla de Pavón del 17 de setiembre de 1861, que consagró a Bartolomé Mitre como nuevo líder de la República.

Retomando, el terremoto que afectó a Mendoza el 20 de marzo de 1861 se produjo a las 20.36, fue de 7, 2 grados en la escala de Richter (mide la intensidad de la energía liberada en el epicentro sísmico) y de entre 9 y 10 en la escala de Mercalli (mide los daños materiales).

Entre las víctimas fatales hubo personalidades destacadas de la sociedad mendocina y de la vida nacional como el doctor Martín Zapata hombre de amplia labor nacional y provincial. Asimismo, quedaron huérfanas dos figuras mendocinas: Agustín Álvarez y el doctor Adolfo Calle.

Es notable destacar que al sismo le sucedieron el desbordamiento de algunos cauces y el incendio de varias casas y que recién pudo ser sofocado después de tres días. Ahora bien, con respecto las víctimas fatales y heridos, la información varía según las fuentes aunque número rondaría 2.050 muertos y 755 heridos, la mayoría agolpados en Iglesias dado que era miércoles de cenizas.

Ruinas de la Iglesia de Santo Domingo (hoy inexistentes)

La reconstrucción tras el terremoto

Surgió la idea de levantar la nueva ciudad con una arquitectura moderna acorde al pensamiento liberal de la época, y alejado del modelo colonial anterior al sismo. Hubo diferentes posturas acerca del lugar en el cual debería reconstruirse la nueva ciudad debido a los intereses en pugna de los diferentes grupos sociales y económicos que se fundieron en calurosos debates en la Legislatura provincial.

Entre los posibles lugares para erigir la nueva ciudad se propusieron: San Nicolás -que aludía tanto a la Hacienda de los Agustinos como también a la Calle de San Nicolás, actual Avenida San Martín-, San Vicente -actual Departamento de Godoy Cruz-, Cruz de Piedra -actualmente Maipú-; Las Tortugas -actuales Carrodilla y Gobernador Benegas (Godoy Cruz)- y San Francisco del Monte -actualmente Guaymallén-.

Tras realizar estudios a pedido del gobierno, el geólogo polaco-chileno Ignacio Domeyko arribó a tres conclusiones. En primer lugar que la ciudad no debería ser reconstruida sobre las ruinas de la anterior, en segundo término proponía que el trazado se desplazara al norte y al sur del área que había sufrido mayores daños, y por último aconsejaba un análisis detenido de la composición del suelo donde se edificaría la nueva ciudad. A partir de eso y tras múltiples debates, las cinco propuestas se redujeron a dos posibles sitios: Hacienda de San Nicolás y Las Tortugas.

Vista de la Plaza de Mendoza algunos años después del terremoto

La legislación para la reconstrucción

Los legisladores mendocinos sancionaron, entre junio de 1861 y marzo de 1863, tres leyes relacionadas con la relocalización de la ciudad de Mendoza. De estas tres, la que finalmente se impuso -derogando a las dos anteriores- fue la del 12 de marzo de 1863.

Esta última proponía como epicentro del nuevo emplazamiento la Hacienda de San Nicolás, que sería el nuevo centro capitalino y en ella se conjugaban todos los intereses y expectativas a favor de la mencionada ubicación.

De acuerdo con esta ley, los límites del nuevo emplazamiento coincidirían en la actualidad con avenida Las Heras al norte, avenida Colón al sur, avenida San Martín al este y avenida Belgrano al oeste. En ese contexto y por decreto del 16 de marzo, el gobierno provincial designó a Julio Gerónimo Balloffet como el nuevo agrimensor a cargo del diseño urbanístico de la nueva ciudad, que respetaría la forma de damero y tomaría como eje la actual Plaza Independencia. Las restantes cuatro plazas serían Chile, Lima (actual Plaza Italia), Montevideo (actual Plaza España) y Cobo (actualmente Plaza San Martín).

Palabras finales

A 161 años del devastador sismo que azotó a nuestra ciudad, se puede destacar la labor, solidaridad y empeño a la hora de afrontar una situación tan crítica. El vecino común, además de las ayudas recibidas tanto del interior como del exterior, se puso a los hombros la ardua tarea de levantar de las cenizas de la antigua ciudad colonial y construir una nueva, pujante y moderna ciudad acorde a los nuevos tiempos que se vivían a nivel nacional y cómo estos repercutían a nivel provincial.

Hasta ese momento la ciudad de Mendoza se constituía como un complejo urbanístico cuyo centro se localizaba en torno a la actual Plaza Pedro del Castillo también denominada Área Fundacional.



* Pablo Andrés Escribano y María Ámali Mashad son profesores de Historia, egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.