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Signos de alarma de una enfermedad rara que cada vez es más frecuente

Los síntomas de la fibromialgia, cuya causa no es del todo clara, repercuten en la calidad de vida de quienes la padecen. La única forma de diagnosticarla es descartando el resto de patologías que podrían provocar los dolores característicos de ésta.

La fibromialgia  es una enfermedad que consiste en la aparición sin causa aparente de dolor o sensibilidad generalizada y persistente en músculos y articulaciones, que dura más allá de tres meses. Esta dolencia afecta principalmente a mujeres y provoca hipersensibilidad al tacto o roce con la piel, cansancio y trastornos del sueño.

Este padecimiento constituye un problema de salud con gran prevalencia que afecta de forma importante la calidad de vida, incluyendo lo laboral, lo social y familiar, de los pacientes que la padecen. Los investigadores creen que la enfermedad amplifica las sensaciones de dolor porque afecta el modo en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor y de no dolor.

En Argentina no hay estadísticas oficiales respecto de la cantidad de personas que padecen fibromialgia, pero se estima que la prevalencia de esta enfermedad oscila entre el 3% y el 6% de la población, según datos recabados a nivel global por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estadísticas relacionadas a esta enfermedad, que fue reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales desde 1992, muestran que de cada 10 personas afectadas, nueve son mujeres y una es hombre.

Las causas de esta enfermedad no son del todo claras para los científicos. Algunos estudios ponen de manifiesto que los pacientes con fibromialgia presentan alteraciones en el sistema nociceptivo, que es el conjunto de estructuras del sistema nervioso que regulan la percepción y la respuesta al dolor. En ese sentido, el descenso del umbral de detección de estímulos dolorosos es generalizado y afecta a diferentes tejidos como los músculos, la piel, los huesos, los tendones y los ligamentos que produce un dolor extenso.

Principales síntomas

  • Dolor crónico o generalizado en músculos y articulaciones.
  • Hipersensibilidad al tacto o roce con la piel.
  • Fatiga: sensación de cansancio y trastornos del sueño.
  • Dolor de cabeza.
  • Espasmos musculares.
  • Entumecimiento.
  • Rigidez articular.
  • Reglas dolorosas.
  • Dolor de vientre.
  • Hinchazón abdominal por gases.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Trastornos de memoria y atención.
  • Trastornos del estado de ánimo que pueden desembocar en ansiedad y depresión.
  • Irritabilidad general a los ruidos, a la luz, a los olores no habituales, al olor a comida y a la presencia de otras personas.