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La salud que más aumenta en el mundo: la argentina

La crisis del sistema público de salud hizo que cada vez más personas se vean obligadas a recurrir a las prepagas. Pero, como todo, el costo de estos servicios también se encareció por el impacto de la inflación.

En Argentina todo aumenta. Pero cuando surgen comparaciones con otros países, recién tomamos real dimensión del impacto que la inflación tiene en la vida de los argentinos. Y cuando se trata del costo de la salud, esa dimensión adquiere todavía más importancia en un país que podía jactarse de tener los mejores profesionales y un sistema público que en algún momento fue modelo en el mundo.

Pero la degradación argentina ha llegado a todos los niveles, dejando al sistema de salud público reducido muchas veces a una eterna pulseada salarial entre el Estado y los gremios que lo único que termina provocando es una mayor precarización del servicio y un éxodo inevitable de pacientes y de médicos -con o sin experiencia- hacia el sector privado.

Nos quedábamos pasmados y sacábamos pecho de orgullo cuando alguien que había tenido la desgracia de necesitar atención médica en el exterior -en los Estados Unidos, por ejemplo- relataba su espanto por la exorbitante suma de dólares que había tenido que pagar. En la Argentina no importa si sos extranjero o si tenés la suerte de tener un seguro de salud: las puertas de los hospitales públicos siempre estarán abiertas. Y esa es una razón para seguir lamentando la crisis por la que atraviesa el sector de la salud pública. Una crisis que no ha hecho otra cosa más que incrementar la cantidad de personas que se ve obligada a recurrir a una prepaga. Es comparativamente similar, en rigor, a lo que ocurre con la educación pública versus la educación privada.

Lejos de ser un círculo virtuoso, ese esquema también termina castigando fuertemente la economía de las familias debido a los constantes aumentos en las cuotas de medicina privada que siguen la lógica de un país acorralado por la limitación a las importaciones (la medicina tiene un altísimo componente de insumos importados) y, por supuesto, por el aumento de los costos fijos y los salarios que también condicionan el negocio de las prepagas.

"La salud de la Argentina es la que más sube en un conjunto de 36 países del mundo", graficó el economista Nadin Argañaraz, quien realizó una comparación con los precios que se pagan en lugares de Latinoamérica, Centroamérica, Europa, Asia y Norteamérica por un servicio de salud.

"Mientras en 35 países el precio de los servicios de salud se abarató respecto a otros bienes, en la Argentina subió durante los últimos 5 años", agregó.

Pero, como dice el dicho "mal de muchos, consuelo de tontos", hay que señalar que el impacto de los dos años de pandemia también hizo que en el último año el costo de la salud creciera en prácticamente todo el mundo. 

"En términos interanuales, en Argentina se dio el mayor crecimiento, con el 81,5% interanual. El segundo país donde más subieron los precios de la salud fue Turquía con 62,9% y luego República Checa, con el 10,0%. En el otro extremo se sitúa Portugal con 2,3%", precisó Argañaraz.

 

Sin embargo, si se analiza la evolución de los valores de los servicios de salud en los últimos 59 meses, la Argentina vuelve a estar al tope del ránking: mientras en el promedio de los países se abarató un 7,5%, en la Argentina se encareció un 5,4%.

"En nuestro país hace falta destinar un 5,4% más de unidades de otros bienes y servicios para adquirir las mismas unidades de salud que en diciembre de 2017. En el conjunto de países, con un 7,5% menos de unidades de otros bienes y servicios, se puede comprar hoy la misma cantidad de unidades de salud que hace 59 meses", detalló el economista. 

Campeones mundiales de fútbol, pero también campeones mundiales de aumentos en rubros que resultan esenciales para dignificar la vida cotidiana. La salud no entiende de macro ni de microeconomía, pero sufre las dolencias de un país que todavía sigue en terapia intensiva.