Insólito: vendía autos robados desde la cárcel
Un preso alojado en una cárcel bonaerense manejaba una organización que comercializaba autos robados. Usaba una veintena de chips de teléfono para concretar las ventas y ofrecer los vehículos a través de Facebook. Hay cuatro personas detenidas que tenían se dedicaban a adulterar patentes, falsear los números de chasis y grabado de vidrios y hasta mostrar los automóviles en distintas casas de la provincia de Buenos Aires.
El detenido Carlos Alberto Esteban está condenado por robo a mano armada y tenencia ilegal de arma de fuego. “Charly”, como lo apodan sus socios, había montado en la celda del pabellón tres de la Unidad 9 de La Plata el corazón de su organización. Tenía más de treinta chips telefónicos escondidos en una cajita de pastillas Tic Tac, pendrives, siete teléfonos celulares y tarjetas de memoria para almacenar fotografías.
Sus colaboradores dentro de la organización eran familiares y amigos. Su madre Claudia Bendeti era la encargada de recibir el dinero que se “ganaba” luego de la venta de cada vehículo robado. Y a veces oficiaba como nexo para la compra de autos de dudosa procedencia. Su pareja Florencia Alvárez invertía la plata de las estafas. Y dos amigos, una mujer y un hombre, falsificaban los documentos y mostraban los automóviles a las víctimas luego de exhibirlos a través de la plataforma de Marketplace.
El siguiente diálogo entre el preso “Charly” y “Yamila” fue registrado por la Policía Federal Argentina, a pedido de la jueza federal de San Martín, Alicia Vence y el secretario Juan Ignacio Furia, que lograron desbaratar a la banda. Ahora, los investigadores pidieron que cualquier persona que pude ser estafada se comuniqué con el juzgado a la dirección: jfpsanmartin2.sec6@pjn.gov.ar.
Charly: ¿Sabés más o menos de papeles?
Yamila: Sí.
Charly: Mejor.. mejor.
Yamila: Sí, sí..igual, estoy orientada. ¿A donde están marcados los números?
Charly: ¿Qué números?
Yamila: Los números que te lo marcan en los vidrios y después abajo en la vista.
Charly: ¿Autopartes? Ese no tiene autopartes.
Yamila: Los vidrios están joya...
Charly: Fíjate, que hay un 08 bueno, y hay otro, que es malo.
Es fácil para darte cuenta. Tiene que tener el sello del registro. Yamila: Ese es el bueno... ¿de quién es el auto?
Charly: Mío.
Yamila: O sea que vos sos mi esposo…ah piola!
Charly: Por ahora, sí
Yamila: ¿Cuánto más o menos está el auto?
Charly: 700 mil pesos, le pedí yo.
El comienzo del fin
La investigación arrancó en junio de este año cuando un vecino de José C Paz quiso comprar a través Marketplace un Volkswagen Suran de color gris. Sin saber que estaba hablando con un preso de la Unidad 9 de La Plata se contactó primero vía whatsapp con “Charly”.
Acordaron una cita a las 17 horas de ese mismo para ver el vehículo y cerrar la operación por 700.000 pesos. Carlos Esteban, detenido en su celda, se excusó de asistir al encuentro argumentando que estaba trabajando en Capital Federal pero que “el auto lo podía mostrar su esposa” cuando volviera de traer a los chicos del colegio.
Todo era una mentira. La que iba a mostrar el auto era Yamila Lima, otra integrante de la organización que aparece en las escuchas y que cobraba 60 mil pesos por cada operación de estafa concretada.
La víctima, cuyo nombre se resguarda por temor a represalias, había ido con la intención de comprar el auto pero se dio cuenta que algo estaba mal. Debajo del asiento del conductor, halló un viejo papel de la Volkswagen Suran con una patente distinta a la que tenía colocado el vehículo. Fue el origen pero también el final de “Charly” o “El Tumbero.”
Misteriosamente, al día siguiente, del allanamiento en la Unidad 9 de La Plata, el preso fue derivado a otro penal en Sierra Chica.