"Mis hijos y yo somos rehenes", dice la acusada de secuestrar a Diego Aliaga

"Mis hijos y yo somos rehenes", dice la acusada de secuestrar a Diego Aliaga

En esta charla exclusiva, Bibiana Sacolle (46) jura que es inocente y se refiere al crimen que reveló la presunta red de coimas en la Justicia Federal mendocina. "Estamos presos sin razón y deben liberarnos ya mismo", insiste. Y avisa que la trama de corrupción es mucho más grande de lo que se cree.

Facundo García

Facundo García

Bibiana Sacolle (46) está presa -al igual que sus dos hijos y su pareja- desde el 3 de agosto de 2020. Tras diez meses a la sombra, su voz llega con una ansiedad enfática: recorrerá distintos aspectos del crimen por el que la acusan en esta charla en la que además critica duramente a todo el sistema judicial.

Está enojada. Y la suya es una de las perspectivas menos conocidas acerca del caso que destapó la olla de las presuntas coimas en la Justicia Federal.  "Sigo detenida por razones completamente injustas, como Gastón y Lucas", abre la conversación Bibiana, mientras se escucha de fondo la mezcla de sonidos típicos de un complejo penitenciario.

Sacolle, sus hijos Lucas y Gastón Curi y su ¿ex? pareja Diego Barrera están acusados de secuestrar y matar al ex corredor de aduana Diego Aliaga en julio del año pasado. Para el fiscal Fernando Alcaraz, la familia formó parte, junto al chofer Yamil Rosales, de una organización que planificó el delito, con roles diferenciados para cada uno.

"Yo esperé mucho para hablar. Necesitaba que se empezara a destapar esta red de corrupción de la que somos rehenes"

Los acusan de secuestro, entonces. Pero Diego Barrera declara que fue él quien mató a Aliaga tras una discusión, y que los demás no tuvieron nada que ver. Es la hipótesis del homicidio. Sacolle retoma la discusión en esa línea.

"Yo esperé mucho para hablar, porque necesitaba que se empezara a conocer la red de corrupción que hay en la Justicia. Hoy se va demostrando que todo lo que ha dicho Diego es verdad. Nos han encarcelado para presionarlo, para silenciarlo, no porque seamos secuestradores", insiste.

En los minutos siguientes Sacolle cuestionará a las autoridades recalcando que no entiende por qué la mantienen tras las rejas. Al final de esta nota, los lectores encontrarán un audio con interesantes extractos del intercambio.

"Soy una empresaria"

"Soy empresaria desde hace 20 años, dueña de una compañía de transportes para personas con capacidades diferentes. Soy mamá de 3 hijos: Gastón -piloto de avión-, Lucas -que trabaja en la empresa familiar- y Sol que estudia segundo año de Derecho. Hace 10 meses que mi empresa está parada, con decenas de familias que se quedaron sin trabajo", se presenta Sacolle. 

Subraya una y otra vez que tanto ella como Gastón y Lucas siguen presos como un modo de "apretar" a Diego Barrera, quien ha dicho en más de una oportunidad que existe una trama de coimas en la Justicia Federal mendocina. "Los últimos hechos demuestran que lo que ha declarado mi marido es cierto, por eso nos han detenido, creyendo que así mi marido se callaría. Pero no se calló", sigue Bibiana. 

"Y desconozco qué tratos o conflictos había entre Aliaga y Barrera. Lo que sé es que yo sólo me dedicaba a mi empresa junto a mis hijos y nunca tuve relación con este señor que fue víctima del hecho", continúa Sacolle. 

Otras épocas: Sacolle junto a Barrera.

¿Secuestro u homicidio?

Desde el principio de la causa uno de los puntos calientes tiene que ver con definir si se trató de un secuestro extorsivo o un homicidio. De ese detalle depende, en parte, que el caso pase a la Justicia provincial o se quede en el fuero federal. Por eso es un tema disputado.

"No somos secuestradores -enfatiza Sacolle-. Diego Barrera ya dijo que fue él quien mató a Aliaga y que ampliará su descripción de los hechos frente a las autoridades correspondientes. Tiene pruebas". 

Entre los episodios por los que se cree que el caso Aliaga fue un secuestro extorsivo está un llamado que habría recibido Gonzalo Aliaga, hermano de la víctima, mientras estaba declarando a propósito de la desaparición del hombre. En esa llamada telefónica supuestamente le pedían "un palo verde" para liberar al cautivo. "Esa conversación no fue real -responde Bibiana-. La hicieron los mismos federales para que la causa quedara en su ámbito. No la quieren soltar".

Diego Aliaga durante la mañana en que desapareció.

Un año presa

Pronto se cumplirá un año desde que Sacolle, Barrera, los Curi y el chofer Rosales fueron encarcelados. "Se llevaron vehículos y computadoras que nunca nos devolvieron. Familiares de Aliaga -y aunque comprendo el dolor de su pérdida- han tratado a mi hija de 19 años como una 'hija de asesinos y secuestradores' en una carta documento", denuncia la entrevistada.

"Tengo miedo por mi hija, por mis nueras y por mi nieta..."

"Sol (19) ha sido amenazada de muerte. Mi hija a quedado sola frente a una situación familiar dificilísima. Y ni siquiera nos dan la domiciliaria para que podamos contenerla. Tengo miedo por ella, por mis nueras y por mi nietita, que están expuestas allá afuera ante toda esta mafia que se ha destapado".  

Bibiana también teme por sus dos hijos varones, que siguen presos en el complejo federal. "Esta gente se maneja con mucho dinero. Pueden enviar a alguien para que nos haga daño ¡Que nos devuelvan nuestras vidas!".

Barrera, Sacolle y sus hijos.

El caso

El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga (51) y su "socio" Diego Barrera quedaron en encontrarse en Bandera de Los Andes 9846 (Rodeo de la Cruz, Guaymallén), donde habían planeado montar una clínica para personas discapacitadas.

Desde temprano pasaban cosas en ese enorme predio. A las 7 llegó Barrera. A las 8.22, las cámaras tomaron a dos sujetos que se arrimaron a la vereda, revisaron los alrededores y regresaron adentro como controlando el entorno.

Llegaron más vehículos. Y entre las 8.36 y las 8.42, ingresó una combi Mercedes Benz Sprinter de color anaranjado que será una clave de la pesquisa. Aliaga arribó a la cita a eso de las 9.50. Entró, pero nunca se lo vio salir.

El ex corredor de aduana -hoy sindicado como posible mano derecha del juez Walter Bento- fue asesinado y trasladado hasta un descampado en Lavalle. Encontraron su cadáver meses después. Y la investigación del caso revelaría el entramado que terminó complicando al magistrado en el expediente que analiza la red de coimas en los tribunales federales.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
  • A continuación, un extracto de la entrevista:
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