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11 de septiembre: quiénes fueron los cinco argentinos que murieron en el atentado

El 11 de septiembre de 2001, cinco argentinos perdieron la vida durante los atentados en Estados Unidos y sus historias quedaron grabadas en la memoria.


El 11 de septiembre de 2001 todo cambió en el mundo. Aquel ataque de Al Qaeda contra distintos objetivos en Estados Unidos marcó un antes y un después, dejando en la memoria de millones de personas el recuerdo de qué estaban haciendo exactamente ese día en el que la historia cambió para siempre.

El ataque, planeado y organizado por Osama bin Laden, dejó casi 3.000 víctimas y una historia que también toca de cerca a la Argentina. Detrás de esas cifras había personas, familias y vidas que quedaron marcadas para siempre. Entre las víctimas de los atentados se encontraban cinco argentinos.

Quiénes eran los cinco argentinos que murieron el 11 de septiembre

Con diferentes historias de migración, trabajos y recorridos de vida, estos cinco argentinos quedaron involucrados de alguna manera en los atentados del 11 de septiembre. Mientras Pedro Grehan, Gabriela Waisman y Guillermo Alejandro Chalcoff se encontraban en la Torre Norte del World Trade Center, Sergio Villanueva y Mario Santoro acudieron al lugar para ayudar a las víctimas.

El 11 de septiembre dejó cinco víctimas argentinas entre las casi 3.000 personas que murieron en los atentados.

Los tres argentinos que se encontraban en las torres

Pedro Grehan se encontraba trabajando en el piso 105 de la Torre Norte al momento del impacto del primer avión. Tenía 35 años y trabajaba para la firma financiera Cantor Fitzgerald, una de las empresas que tenía oficinas en el edificio. Antes del atentado, Pedro había visitado a sus familiares en Argentina, quienes viajaron a Nueva York después de enterarse de lo ocurrido. Sin embargo, su cuerpo nunca pudo ser recuperado.

Gabriela Waisman, oriunda de Caballito, fue otra de las jóvenes argentinas que perdió la vida en el atentado contra el World Trade Center. Tenía 33 años y ese día se encontraba en el piso 106 de la Torre Norte preparando una presentación para Sybase, una empresa de software. Gabriela logró comunicarse varias veces con su familia durante esos momentos. En las primeras llamadas transmitía tranquilidad, pero luego comenzó a relatar la situación provocada por el humo. Su familia también viajó para buscarla y finalmente sus restos pudieron ser identificados mediante pruebas de ADN.

Guillermo Alejandro Chalcoff era oriundo de Buenos Aires y tenía 41 años. Trabajaba como desarrollador de sistemas para la consultora Marsh & McLennan, en el piso 97 de la Torre Norte. Ese día se encontraba en el edificio junto a cientos de trabajadores de la empresa que también perdieron la vida en el atentado. El reconocimiento de Chalcoff como víctima argentina demoró un tiempo debido a que también contaba con nacionalidad estadounidense.

Los dos argentinos que acudieron para ayudar

Sergio Villanueva era oriundo de Bahía Blanca y había emigrado con su familia a Nueva York cuando tenía apenas dos años. A los 33 años, había trabajado durante varios años como oficial de la Policía de Nueva York y posteriormente comenzó a formar parte del Departamento de Bomberos de Nueva York. Ese 11 de septiembre había terminado su turno y regresado a su casa, pero al enterarse de la magnitud del ataque decidió volver para ayudar. Como bombero, se sumó al operativo de rescate en el World Trade Center y regresó a la Torre Norte junto a otros integrantes del cuerpo. Nunca volvió a ser visto y sus restos no pudieron ser recuperados.

Mario Santoro también acudió ese día impulsado por su vocación de ayudar. Oriundo de Rosario, tenía 28 años, una pareja estadounidense y una hija de dos años. Trabajaba como técnico en emergencias médicas en el Presbyterian Hospital y ese día estaba de franco en su casa cuando vio la gravedad del atentado. Al comprender la magnitud de lo que estaba ocurriendo, decidió dirigirse al World Trade Center porque sabía que podían necesitar personal médico. Según el relato de su familia, antes de salir dijo: "Me voy para allá, me van a necesitar". Su rastro se perdió mientras realizaba tareas de asistencia y evacuación de las víctimas.