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Sabrosísima receta de fainá con harina de garbanzos paso a paso.

Fainá casera, crocante y dorada: una receta clásica con harina de garbanzos que se prepara fácil y combina perfecto con pizza, picadas o como entrada.

Cómo hacer fainá casera: receta fácil y crocante para disfrutarla sola o acompañando una porción de pizza. 

Cómo hacer fainá casera: receta fácil y crocante para disfrutarla sola o acompañando una porción de pizza. 

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Si estás buscando una receta fácil, tradicional y muy sabrosa, esta preparación de fainá es ideal. Perfecta para acompañar una buena porción de pizza o disfrutar sola, con un toque de pimienta y aceite de oliva, es una opción sencilla, nutritiva y llena de sabor que nunca falla en la mesa.

La fainá es clásica de la cocina ítalo-argentina y uruguaya, muy popular en las pizzerías. Aunque su origen se remonta a la región de Liguria, en Italia, donde se conoce como farinata, ha sido adoptada y adaptada en el Río de la Plata con enorme cariño. Su base es simple: harina de garbanzos, agua, aceite de oliva y sal. Pero su sabor, textura y versatilidad la convierten en una compañera infaltable en muchas mesas. Se caracteriza por una textura crocante en la superficie y cremosa en el centro, logrando un contraste delicioso en cada bocado. En Argentina y Uruguay, es costumbre comerla sobre una porción de pizza, creando el famoso “ pizza a caballo”. Siguiendo el paso a paso no tendrás complicaciones, podrás preparar una fainá casera deliciosa, perfecta para compartir, sorprender a tus invitados o revivir momentos típicos de la pizzería, pero en casa.

Para disfrutar sola o acompañando una porción de pizza..jpg
La fainá proviene de la “farinata” genovesa, una receta italiana elaborada con harina de garbanzos que llegó a Sudamérica con los inmigrantes.

La fainá proviene de la “farinata” genovesa, una receta italiana elaborada con harina de garbanzos que llegó a Sudamérica con los inmigrantes.

Ingredientes

Harina de garbanzos 250 g, agua 750 ml, aceite de oliva extra virgen 3 cucharadas (más extra para la asadera), sal fina 1 cucharadita, pimienta negra recién molida a gusto, opcional: orégano seco, romero, queso rallado o cebolla salteada para personalizar.

Paso a paso para que prepares la fainá

  1. En un recipiente grande, coloca la harina de garbanzos. Agrega la sal y comienza a incorporar el agua lentamente, mientras mezclas con un batidor manual o una cuchara de madera. Es importante hacerlo poco a poco para evitar que se formen grumos. Continúa mezclando hasta obtener una masa líquida homogénea y sin grumos.
  2. Una vez integrada, deja reposar la mezcla a temperatura ambiente durante al menos 2 horas. Este paso es fundamental, ya que permite que la harina se hidrate correctamente y que la fainá adquiera una textura más suave y uniforme al cocinarse. Durante el reposo, puede formarse algo de espuma o separarse ligeramente la harina del agua; simplemente vuelve a mezclar antes de usar.
  3. Después del reposo, incorpora las 3 cucharadas de aceite de oliva a la mezcla y vuelve a batir. Esto aportará sabor, suavidad y una corteza más dorada. Si lo deseas, puedes añadir pimienta negra, un poco de orégano seco o incluso romero para darle un toque aromático.
  4. Precalienta el horno a 220°C (temperatura alta). Mientras se calienta, coloca una bandeja para horno o molde metálico dentro con un chorrito de aceite de oliva (entre 1 y 2 cucharadas) para que se caliente bien. Este paso es clave para lograr una base crujiente.
  5. Cuando el molde y el aceite estén bien calientes (aproximadamente 5 minutos en el horno), retíralo con cuidado y vierte la mezcla de fainá de inmediato. Hazlo con precaución, ya que el aceite caliente puede salpicar. Distribuye la mezcla de forma uniforme y vuelve a colocarla en el horno rápidamente.
  6. Cocina durante 30 a 35 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y levemente agrietada. Los bordes deben quedar crujientes, mientras que el centro debe mantener una textura algo húmeda pero cocida. Si prefieres una fainá más firme, puedes dejarla 5 minutos más en el horno.
  7. Algunas personas agregan una capa fina de queso rallado en los últimos 5 minutos de cocción para darle un toque especial, o incluso cebolla salteada previamente. Estas variantes son deliciosas y aportan un perfil más sofisticado a la receta.
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Al estar hecha con harina de garbanzos, esta receta es naturalmente libre de gluten, ideal para personas celíacas o con sensibilidad al trigo.

Al estar hecha con harina de garbanzos, esta receta es naturalmente libre de gluten, ideal para personas celíacas o con sensibilidad al trigo.

De la cocina a tu mesa

Retira del horno, deja que repose un par de minutos y corta en porciones triangulares o rectangulares. Puedes servirla sola, como entrada o acompañamiento, o colocarla sobre una porción de pizza caliente para preparar el clásico “pizza con fainá”. También es perfecta para compartir en una tabla de aperitivos.

La fainá se puede conservar en refrigeración por hasta 3 días. Para recalentarla, es preferible usar el horno o una sartén para que recupere su textura crujiente. También puedes congelarla ya cocida y recalentarla directamente en el horno caliente cuando desees consumirla. ¡Y a disfrutar!