Un informe revela que Kicillof es uno de los gobernadores que menos invierte en obra pública
Buenos Aires es una de las provincias que menos recursos destina a infraestructura. Kicillof esta en el podio de mandatarios bonaerenses que menos invirtieron en obra pública.
Un informe demostró que la parálisis de la obra pública en la provincia de Buenos Aires es, en gran parte, responsabilidad de la gestión Kicillof
Imagen creada con IAEn el 2025 la provincia de Buenos Aires destinó apenas el 6,6% del presupuesto a obra pública, profundizando su caída al 4,4% a principio del año. Un informe revela la falla estructural del distrito más poblado del país, ahogado entre el histórico reclamo de coparticipación y el gasto de la sobredimensionada administración Kicillof que no genera infraestructura.
El semáforo en rojo de la gestión Kicillof
El relevamiento elaborado por el exsenador provincial y actual director del Banco Provincia, por la oposición, Marcelo Daletto, expone una radiografía incómoda para la gestión. Con un promedio nacional del 9,5% en gasto de capital sobre el total ejecutado por las provincias, Buenos Aires quedó relegada al puesto 16, ubicándose en la zona de alerta "roja" del gasto en obra pública.
El contraste resulta tajante al mirar el mapa federal. Mientras provincias como Santiago del Estero destinaron el 28,8% de sus recursos a obras públicas estratégicas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó un 19% de inversión en infraestructura, la administración bonaerense operó muy por debajo de la media nacional.
Kicillof en el podio negativo de gobernadores bonaerenses que menos invirtieron en obra pública
La comparación histórica trazada desde el retorno de la democracia deja al descubierto la matriz del gasto actual. El radical Alejandro Armendáriz lidera el podio histórico de la inversión en obra pública, con un 14,4% de inversión en capital; seguido por las gestiones de Eduardo Duhalde, quien tocó un pico del 17,6% en 1997 gracias al apuntalamiento del Fondo del Conurbano.
Tras el colapso de 2001, las administraciones de Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli dinamitaron la partida para la obra pública bonaerense, moviéndose en pisos de entre 4,9% y 6,7%.
Durante la gestión de María Eugenia Vidal se ensayó una recuperación de la obra pública con un promedio del 7,5%, llegando a un techo del 9,4% en 2017 de inversión presupuestaria. Sin embargo, el segundo mandato de Axel Kicillof registra un declive persistente: promedió un 6,9% en su primera etapa y descendió a un 6,3% en la actual, marcando una profunda curva en pleno descenso.
Llorar la coparticipación ya no alcanza
El estudio elaborado por el exlegislador Marcelo Daletto, valida la histórica discriminación que sufre la provincia de Buenos Aires por la Coparticipación Federal: aporta casi el 40% de la recaudación tributaria nacional, pero recibe un escaso 21,2% de la masa coparticipable. Sin embargo, advierte que el reclamo ante la Nación no exime de responsabilidades a Kicillof sobre el uso del dinero que ingresa.
“Reclamar una Coparticipación más justa y la transferencia de los fondos nacionales que le corresponde debe ser una bandera permanente e irrenunciable de cualquier gestión provincial. Sin embargo, el reclamo hacia el Gobierno Nacional no exime a la provincia de su responsabilidad en la administración interna de sus recursos”, destacó Daletto.
Sentenciando: “No alcanza solo con recibir más fondos; es imprescindible transformar la matriz interna del gasto público para evitar que los mayores ingresos terminen absorbiéndose en erogaciones corrientes en lugar de transformarse en infraestructura”.
Una regla del 20% para salir del pozo
Para frenar el deterioro de rutas, escuelas y hospitales, la propuesta apunta a modificar, desde la Legislatura bonaerense, la Ley de Administración Financiera Provincial; obligando por norma a fijar un piso del 20% del presupuesto bonaerense para Obra Pública.
Dado el piso del 4,4% registrado en el primer trimestre de 2026, la iniciativa plantea un sendero de adecuación gradual: escalar al 10% en 2027, alcanzar el 13% en 2028, un 16% en 2029 y consolidar el 20% hacia 2030.
La duda que queda flotando es: ¿Existe la vocación en la Legislatura de atarle las manos a la política para garantizar asfalto y ladrillos a los bonaerenses, o la caja provincial seguirá destinada a sostener el gasto corriente de un estado sobredimensionado?