Coparticipación bonaerense: 102 intendentes tuvieron caída real en 2025
Un demoledor informe desnudó el truco financiero para retener recursos mientras los municipios están al borde de la quiebra.
Axel Kicillof acusa al gobierno nacional de ahogar financieramente a la provincia, mientras la provincia deja a los municipios al borde de la quiebra
Archivo MDZMientras el gobernador Axel Kicillof acusa al gobierno de Milei de ahogar la provincia de Buenos Aires, los números fríos de la economía muestran una realidad diferente. El relato del ahogo financiero choca de frente con el Excel oficial: los recursos derraman, pero hacia el fisco bonaerense, dejando a los municipios en una situación límite.
Hay un viejo refrán que dice: “Dime de lo que presumes y te diré lo que careces”. Axel Kicillof presume, victimizándose, que el Gobierno nacional quita recursos a los bonaerenses cuando él es el victimario que castiga a los municipios quedándose con la mayor porción de la torta.
El Consenso Fiscal el truco de Kicillof para quedarse con “la torta”
Un minucioso informe fiscal titulado "Transferencias a los Municipios en Crisis", elaborado por el exsenador provincial Marcelo Daletto (actual director del Banco Provincia de Buenos Aires), desnudó una paradoja contundente.
Durante el ejercicio 2025 las transferencias automáticas de la Nación a la provincia de Buenos Aires crecieron un 3,9% por encima de la inflación. Sin embargo, la coparticipación real que llegó a los 135 municipios bonaerenses cayó un 1,6%.
¿Dónde está esa diferencia? La respuesta técnica esconde una picardía política explícita del Ejecutivo bonaerense. La divergencia se explica por la expansión de la Compensación del Consenso Fiscal (CCF), una partida que registró un extraordinario incremento real del 70% pero que por “vericuetos normativos” no integra la masa coparticipable secundaria, posibilitando que Kicillof infle sus arcas de manera exclusiva mientras los intendentes reclaman que la provincia les gire los fondos comprometidos a los municipios, entre otras cosas, a cambio de la aprobación del endeudamiento.
Los datos del informe de Marcelo Daletto son determinantes. Al aislar la masa estrictamente coparticipable (CFI pura), los giros sufrieron una contracción del 10,1% real en 2025.
La crisis se profundiza en 2026
La malaria financiera de los municipios no es una foto del año pasado, sino una película de terror que acumula años de vigencia. Al analizar los dos primeros años de la gestión de Javier Milei, en simultáneo con el segundo mandato de Kicillof, los municipios acumulan una pérdida real en las transferencias del 3,7%, un arrastre que ya venía golpeando con fuerza.
Para colmo, los datos oficiales del arranque del 2026 confirman que la tendencia no hace más que profundizar a los municipios al abismo. En el primer trimestre, las transferencias nacionales automáticas a la provincia de Buenos Aires cayeron un 5,1% real; pero el golpe a las comunas fue de un 3,8% real.
La recaudación propia de ARBA se mantuvo en signo positivo con un tibio 2,1%, gracias al esfuerzo de los contribuyentes bonaerenses, el resultado un parche minúsculo ante la voracidad de Kicillof de incrementar el gasto público. El dato que genera pánico en los municipios es que, si se descuentan los fondos educativos y el Consenso Fiscal, la caída de los envíos nacionales llega al 30,3%.
El mapa de los municipios asfixiados
Cuando se baja la lupa a los municipios, los datos dejan de ser un promedio abstracto y adquieren nombres propios.
El informe revela un escenario brutal de asimetrías: el 76% de los municipios bonaerenses (102 de los 135 distritos) vio cómo se licuaron sus recursos reales en el cierre de año. El pelotón de los grandes perdedores, el ránking de la motosierra provincial lo encabeza el municipio de Saavedra con una caída real de -8,4%, escoltado por Florentino Ameghino (-8,4%), Daireaux (-8,2%) y Carlos Tejedor (-7,9%).
En la otra vereda, apenas un puñado de 33 municipios lograron mantenerse a flote por alteraciones en las variables del Coeficiente Único de Distribución (CUD).
El gran ganador del período fue el municipio de Marcos Paz, que clavó un salto extraordinario del 14,5% real en sus ingresos. La enorme disparidad expone la fragilidad de un sistema donde la mayoría pierde mientras unos pocos festejan.
El espejismo de la educación
La única razón por la cual la crisis financiera no provocó un tendal inmediato de municipios en cesación de pagos fue la repentina inyección de los fondos educativos.
El Fondo de Financiamiento Educativo exhibió un salto estadístico extraordinario en el arranque del año, registrando un incremento del 619,5% interanual.
Esta fabulosa suba no respondió a una súbita generosidad planificada de la administración Kicillof, sino a un mero reflejo contable: la regularización de giros demorados frente a una base de comparación extremadamente baja del arranque de 2025, cuando la provincia de Buenos Aires prácticamente había pisado los desembolsos.
El Fondo de Financiamiento Educativo es un auxilio indispensable para que los municipios bonaerenses puedan pagar sueldos y mantener escuelas. Estirando los plazos de la discusión de fondo, pero que no soluciona el problema de la caja diaria ni la Coparticipación Bruta, que se desplomó un 14,1% interanual.
Una ley contra la chequera discrecional
"Esta situación es la que crea una tormenta perfecta que lleva a los municipios lentamente a la quiebra, que los pone en serias complicaciones para hacer frente a sus obligaciones", advirtió Marcelo Daletto al presentar su propuesta legislativa para forzar un cambio estructural en las reglas de juego bonaerenses.
El proyecto plantea incorporar en la Ley de Coparticipación Provincial N°10.559 la creación del "Fondo de Compensación Permanente a los Municipios".
La iniciativa apunta directo al corazón de la discrecionalidad del ejecutivo provincial; obligando al gobernador a coparticipar de forma mensual y automática el 16,14% de la totalidad de las transferencias, compensaciones o fondos nacionales no automáticos que ingresen al Tesoro.
Con los intendentes, opositores y propios, ahogados por la falta de recursos para poder afrontar gastos corrientes como sueldos y aguinaldos y reclamando al Ejecutivo provincial por la parálisis de las obras locales, la incógnita política es evidente: ¿estará dispuesto Axel Kicillof a ceder el control directo de la billetera o mantendrá la asfixia sobre sus propios distritos para sostener su proyecto político nacional, culpando de todos los males a Javier Milei?



