Tras la derrota de Inglaterra, Argentina denunció una nueva maniobra militar británica y puso sobre la mesa la disputa por Malvinas
La Casa Rosada acusó a Londres de incumplir acuerdos de comportamiento después de que el HMS Medway atravesara sectores marítimos bajo jurisdicción nacional sin aviso previo.
Pablo Quirno apuntó contra los movimientos militares británicos en mar argentino.
Argentina ganó 2-1 contra Inglaterra y el Gobierno argentino no se quedó atrás en compromisos bilaterales tras un incumplimiento por parte del país británico. Así elevó una protesta formal ante la Embajada del Reino Unido por una operación militar que volvió a encender la disputa en el Atlántico Sur.
La Cancillería sostuvo que Londres vulneró los compromisos asumidos entre ambos países y adoptó una decisión unilateral mientras continúa pendiente la histórica disputa por la soberanía de las Islas Malvinas.

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La administración nacional vinculó el episodio con la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Una norma que solicita a ambos países el intento de paz en el sentido de evitar medidas que introduzcan cambios unilaterales mientras la discusión por el archipiélago permanezca sin solución.
El comunicado argentino señaló que Londres ignoró ese mandato internacional. La Casa Rosada también advirtió que la decisión británica afectó los mecanismos de confianza militar vigentes entre las partes. La Cancillería calificó la operación como una incursión militar británica en espacios sometidos a jurisdicción argentina.
El trayecto del HMS Medway
El reclamo tuvo como eje el desplazamiento del buque de guerra británico asignado a las Islas Malvinas. La nave salió del archipiélago el 4 de julio con destino a Punta Arenas, Chile, para realizar tareas de reaprovisionamiento con un trayecto que incluyó las costas de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
El Gobierno indicó que el HMS Medway cruzó aguas bajo soberanía argentina sin cumplir con la comunicación prevista para ese tipo de movimientos. La Cancillería sostuvo que el Reino Unido debía informar el recorrido de acuerdo con el esquema bilateral establecido a comienzos de la década de 1990 y citó el Acuerdo de Madrid II de 1990 y la extensión acordada durante 1991.
Es decir, el movimiento del buque está permitido siempre y cuando sea debidamente notificado. Siendo esta la situación que denuncia Pablo Quirno al hacer foco en la omisión de los compromisos bilaterales por parte del país británico. Más allá del cuestionamiento inicial por parte del Gobierno sobre que la nave forme parte del despliegue británico en las Islas Malvinas.
El guiño a la selección
El Gobierno difundió la protesta después del triunfo de la Selección argentina contra Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo y aprovechó el contexto deportivo para comunicar el planteo presentado ante la Embajada británica. Así, el canciller publicó un mensaje en su cuenta de X con una alusión directa al resultado del partido. “En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses”, escribió.
El documento cerró con una fórmula habitual dentro del reclamo argentino. “Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas”, expresó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

