Qué hay detrás de la ola de candidatos del oficialismo y la gestación de un nuevo "Cambiemos"
Extrañamente, más de medio gabinete dice estar en una carrera por la gobernación. ¿Esa abundancia denota una carencia? La estrategia, el intento nacional y la incómoda situación de funcionarios apuntados por la justicia.
Deseo propio, una bandera con el nombre, autoestima alta y, sobre todo, el aval del caudillo. Requisitos mínimos, necesarios y distorsionados para anotarse en una lista que por abundante, denota una carencia: la sucesión de Alfredo Cornejo en la gobernación o, para ser más precisos, el intento de continuidad de un proyecto político que aspira a batir récords electorales e institucionales. Parece una rareza, pero ya pasó antes con el propio Cornejo y otros gobernadores. Dejar vía libre para que cuanto dirigente con aspiraciones lo exprese, se autopostule y salga a la cancha. Si hay tantos, es probable que en realidad no haya ninguno.
El horizonte que pierden de vista es que no se buscará en 2027 quien ocupe el lugar de Cornejo, sino quien sea el gobernador de Mendoza. En épocas de autoestima alta se le llamaba el sillón de San Martín. Quizá en esa “danza de nombres” autopropuesta haya una subestimación de la relevancia y la dificultad que tiene conducir una provincia como Mendoza. No es ridículo poner por delante que no es el lugar en el que un gobernador, Cornejo, volvió a pagar los sueldos en tiempo y forma, sino donde se gestó la libertad de medio continente, rebelándose contra Buenos Aires y con los recursos de los cuyanos.
Estrategia política, plan de gobierno, recorrido, autoridad; templanza para tomar decisiones incómodas, sensibilidad. Para un aviso clasificado la lista podría ser mucho más amplia. También podría ser un momento para la osadía, de que por fin haya una generación que se anime, que se rebele y pelee por el poder. En ese sentido, hay que permitirse desconfiar: para evaluar el potencial real de la lista de precandidatos hay que despejar una “X” omnipresente. ¿Qué queda si a esos candidatos le sacan a Cornejo? No hay grandes ejemplos en la historia reciente de candidatos que hayan construido en nombre propio poder, candidatura y liderazgo. El propio Cornejo es uno y casi excluyente, aunque con ribetes tóxicos para algunos de sus seguidores.
Tadeo García Zalazar, Rodolfo Montero, Jimena Latorre, Pablo Andrés “Peti” Lombardi, Natalio Mema. Más de medio gabinete que se suman a Ulpiano Suarez dentro del oficialismo y que tienen como rival a Luis Petri, dentro del “para oficialismo”.
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No todos tienen el mismo recorrido e incluso algunos son ignotos límites adentro de la Provincia (el cornejismo es, sobre todo, un fenómeno urbano). En esa masividad se diluye el recorrido que tienen algunos de eso dirigentes y podrían ganar los osados. Al parecer Cornejo no tiene pudor en repetir una estrategia que le sirvió para sostener la autoridad en el declive de su mandato: lanzar aspirantes que tengan firmado con sangre el contrato de continuidad y lealtad. En general esa idea ha jugado en contra de sus más fieles alfiles: le pasó a Martín Kerchner, peor aún a Tadeo García Zalazar. Los dirigentes que aspiraban a construir algo fuera del alcance de su brazo, quedaron, obviamente, excluidos. Lo sabe Enrique Vaquié. Sí hay un valor nuevo: el gabinete del “segundo Cornejo” tiene una impronta renovadora en varios aspectos, una profesionalización mayor y mayor y más proyección que la vieja guardia.
Cornejo, mientras tanto, ejecutó una pequeña operación para iniciar por enésima vez su intento de proyección nacional. Lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires, donde el radicalismo tiene tantas internas como votantes. Fue más difundida la incómoda foto de Cornejo con Manuel Adorni que el lanzamiento de su fundación. Esa foto le redituará más en el pequeño grupo de poder del Gobierno nacional que en popularidad. "Algo es algo", podrá decir. La presencia de Adorni en Mendoza deslució un acto donde estaba Horacio Marín, uno de los argentinos de mayor poder, y el propio Cornejo con un hecho importante para la nueva Provincia: sumar volumen de energía disponible y potenciar una industria que es importante. Es real que Mendoza tenía un déficit energético enorme que hizo, incluso, que haya industrias que no se radicaran en la Provincia. La inversión en transporte eléctrico y otra infraestructura básica pude cambiar esa ecuación.
En el plano político nacional hay otro hecho que ocurrirá y tendrá relevancia en el largo plazo. Algunos de los gestores del “viejo Cambiemos” comienzan a dialogar para construir una alternativa a futuro. Creen que el desgaste de Javier Milei crecerá y que la aparición de Axel Kicillof como opción es un retorno que no seduce. “No podemos seguir en ese péndulo”, explican. Un grupo de radicales, entre los que están el mendocino Ernesto Sanz, comenzarán ese camino: no es una convocatoria masiva, sino estratégica.
Una señal de cómo se huele esa debilidad del gobierno nacional es la dificultad que tiene para conseguir aval para eliminar las PASO. Los opositores “racionales y duros” no quieren porque entienden que en esa herramienta está la clave. En el medio, hay un zafarrancho de nombres: los que postulan a Macri aunque Macri no quiera; los peronistas e independientes que se encolumnan detrás de Brito; los radicales que pelean por no desaparecer.
Incomodidades
El control de todo el tablero de mando del oficialismo se pone a prueba constantemente, pero el desgaste hace que se noten mucho más los hilos invisibles que salen desde el cuarto piso de casa de Gobierno.
Ocurre, sobre todo, con el camuflaje que siempre construyen para las impericias en la gestión. La Justicia ha dado por probado que se cometieron delitos ambientales graves por arrojar cloacas en cauces sin autorización y las autoridades de la empresa estatal Aysam deberían, si se cumpliera esa recomendación, estar imputados. Más relevante es que la denuncia la presentó el Departamento General de Irrigación: tras más de un año de conflicto, desde ese organismo se sintieron obligados a hacerlo porque la empresa generó un impacto enorme y volcó cloacas crudas sin autorización. Solo porque en Mendoza hay un doble estándar que favorece a los funcionarios públicos no hay políticos imputados y, en cambio, negocian otro tipo de sanciones. Una de ellas será la “restauración”: pagarle a los damnificados y sanear los pasivos, algo que hasta ahora Aysam no ha hecho.
El tema trasciende porque en definitiva lo que buscan es evitar que un funcionario sea imputado por mala gestión; disimular las culpas, algo en lo que el gobierno de Cornejo ha sido exitoso. Lo que no evalúan con la vara correcta es el daño a la credibilidad de los controles y el poder que puede tener el Estado para cuidar el ambiente, justo cuando debería ser el área más relevante. ¿Acaso no son los controles ambientales sobre los que más se desconfían para que haya minería o petróleo no convencional en Mendoza?