Qué hay detrás de la cobarde agresión a Suarez

La agresión parece fuera de contexto y realidad. La ejecutó un gremio que no tiene relación con la Municipalidad. La oposición se despega. 

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Pablo Icardi

Rodolfo Suarez fue increpado por miembros de ATE

Fuera de contexto, fuera de registro. Impensado para Mendoza, una provincia en la que, por ejemplo, los partidos que tienen base revolucionaria saben cuestionar con respeto y tienen vías institucionales para protestar. La agresión recibida por el intendente de Capital Rodolfo Suarez sorprende, saca de eje a la vida política de la provincia, en medio de una campaña electoral extensa, pero que había transcurrido sin violencia.

Las agresiones la encabezaba un gremio que ha perdido legitimidad política tras malas decisiones y descrédito por parte de sus afiliados. ATE supo ser un gremio combativo, pero con más poder dialéctico que real. Las torpezas políticas externas (como fue competir en elecciones generales) e internas (peleas entre Roberto Macho y Raquel Blas) lo debilitaron.

El Gobierno de la provincia supo leer esa falta de arraigo real en la comunidad y lo amansó. ATE firmó acuerdos paritarios con Cornejo. Y uno de los primeros en hacerlo fue justamente Roberto Macho, quien encabezaba la protesta ayer.

Raro. ATE no cuaja en un reclamo a un intendente. Entonces puede leerse alguna otra intención. Es que Suarez es candidato a gobernador por el oficialismo y quien ganó las elecciones PASO. ¿Querrán poner a prueba al candidato para sondear si pueden volver los tiempos de la agresión, donde se rompían actas y se violentaba la calle?

La realidad social es difícil, pero los estatales mendocinos no son los que más tienen para quejarse. ATE y el resto de los gremios acordaron lo que hoy parece un privilegio en el contexto económico: sus salarios tienen una garantía para mantener el poder adquisitivo. Nadie en la actividad privada tendrá, como sí ellos, un aumento que roce el 50% este año. Curiosamente Macho tiene una vía de diálogo permanente con el Gobierno y uno de los interlocutores es Ulpiano Suarez, el funcionario mediador de Cornejo y sobrino del intendente agredido ayer.

El PJ local repudió rápidamente lo que ocurrió, en voz del presidente del partido. Incluso, dirigentes de ese partido, ante la consulta de MDZ, también entienden que es rara la maniobra y que es imposible que ellos tengan algo que ver. “Nunca tuvimos nada que ver con ATE”, aseguran. A nivel político es cierto, pero sí hubo una relación de complicidad en el gobierno de Francisco Pérez, quien cedió ante las amenazas y otorgó aumentos imposibles de pagar. Entre los manifestantes había una ex concejal del PJ de Tunuyán, pero en ese partido aseguran que no tiene que ver con una decisión partidaria.

La tensión que pueda generar la crisis, la ansiedad por las elecciones o cualquier otro dato corre por un carril distinto a lo que ocurrió ayer. El repudio a la violencia es general y también al efecto escrache. Ese camino no solo deslegitima cualquier reclamo, sino merece el repudio general, como ocurrió.

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