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Qué dice el Gobierno del "nuevo Tren Trasandino" que proyectan para unir Mendoza con Chile

Desde el Poder Ejecutivo de Mendoza aseguran que no tienen información ni participan del megaproyecto que estudian empresas de Chile y Singapur.


En los últimos días trascendió un ambicioso proyecto que busca volver a conectar Argentina y Chile mediante un tren de cargas y también de pasajeros vía Mendoza (a la altura de Uspallata).

Este nuevo tren Trasandino, como fue llamado el anterior tren que conectó ambas naciones hasta 1978 (y que quedan los restos a la vista tanto del lado mendocino como chileno, fue relativizado este viernes por el Gobierno Provincial, al señalar a MDZ que no saben "de dónde ha salido" esa información y que no están al tanto de la iniciativa.

El nuevo "Tren Trasandino" y una inversión multimillonaria

La versión surgió a través del interés de empresas extranjeras, quienes planean una megainversión que rondaría los US$ 9.600 millones. Las firmas interesadas son Beler SA (Chile) y la International Nusantara Investment (Singapur) que planean la construcción de un túnel ferroviario de 54 kilómetros que pueda conectar el mercado latinoamericano hacia el Pacífico.

El proyecto se llama Corredor Bioceánico Longotoma y conectaría Uspallata y con Los Andes (Chile). Según información de Noticias Argentinas, permitiría atravesar la Cordillera durante todo el año sin depender de las condiciones climáticas que suelen afectar al paso Cristo Redentor.

Entre los datos del proyecto, se suma una doble vía electrificada de 420 kilómetros, diseñada para transportar pasajeros, mercaderías y vehículos, con un corredor que permitiría reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de las exportaciones regionales.

El plan también prevé la construcción de un centro modal de cargas en Longotoma y un puerto submarino de aguas profundas en La Ligua, especialmente pensado para exportar granos y otros productos sudamericanos hacia los mercados del Asia-Pacífico.

Siguiendo con la información de NA, los responsables del proyecto sostienen que Argentina y Brasil exportan cada año más de 380 millones de toneladas de soja, maíz y trigo, gran parte de ellas destinadas a China y otros países asiáticos.

De acuerdo con los cálculos difundidos por el consorcio, transportar mercaderías a través de Longotoma tendría un costo cercano a los US$95 por tonelada, por debajo de los valores asociados al Canal de Panamá y al puerto peruano de Chancay.

La iniciativa también contempla la utilización de energías renovables y sistemas de valorización energética de residuos para abastecer parte de la demanda operativa del complejo.

Dudas de Mendoza sobre el proyecto

La subsecretaria de Infraestructura de la provincia, Marité Baduí, señaló a MDZ Radio (FM105.5) que el Gobierno no está participando del proyecto y que no tienen algún tipo de información al respecto.

"La verdad que no sabemos de dónde ha salido" dijo la funcionaria, quien señaló que de igual manera, en el Poder Ejecutivo están analizando las trazas del ex Tren Trasandino "para ver qué posibilidades de recuperación hay y con una participación público-privado".

Obras en la ruta Panamericana (ruta 82). Marité Baduí y Osvaldo Romagnoli.

Marité Baduí y Osvaldo Romagnoli.

De igual forma, negó que sea un proyecto que vean en un corto plazo, al menos los que se estudian a nivel local, e insistió en que no tienen vínculo con el Corredor Bioceánico Longotoma: "Son proyectos a futuro los que estudiamos nosotros, y éste particularmente, no es algo que tengamos vinculación directa desde el gobierno de la provincia", cerró Baduí al respecto.

Etapas para el nuevo tren

En base a la información que ha salido publicada, el proyecto se encuentra en una etapa de evaluación y búsqueda de "respaldo institucional" de ambos países.

De hecho, aseguran que los primeros contactos de los empresarios con el Estado se ha dado en Chile, en la región de Valparaíso.

Aseguran que uno de los caminos que estudian es "la aplicación del Tratado de Maipú, firmado en 2009 por los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet, que contempla herramientas de cooperación para obras estratégicas de infraestructura".

De hecho, aseguran que si tienen los avales necesarios, la construcción "podría completarse en un plazo estimado de entre tres y cuatro años".