El vicepresidente de Brasil cruzó a Milei por los insultos a Lula da Silva: "Absolutamente grosero"
Geraldo Alckmin sostuvo que un mandatario no debe involucrarse en las elecciones de otro país. El cruce escaló tras el acto de Milei con Flávio Bolsonaro.
Javier Milei generó repercusiones de todo tipo luego de la visita a Flavio Bolsonaro.
EFEEl vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, tildó este martes de "lamentables" los agravios que Javier Milei lanzó contra Lula da Silva y sostuvo que ese comportamiento "absolutamente grosero" termina dañando a la propia Argentina.
"Mire, es lamentable, ¿no?, que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país", declaró Alckmin ante la prensa después de participar de un encuentro con empresarios brasileños y surcoreanos en San Pablo.
La objeción a Javier Milei por meterse en la pelea electoral en Brasil
El vicepresidente remarcó que "un presidente no debe involucrarse en las elecciones de otro país" ni "inmiscuirse en sus asuntos internos", y mucho menos hacerlo "de una manera grosera, absolutamente grosera". En esa línea, subrayó el peso del vínculo comercial entre ambos países: "Y, además, Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil".
Alckmin, que ocupó el Ministerio de Industria y Comercio hasta abril pasado —cuando dejó el cargo para competir por la reelección como vice de Lula en los comicios del 4 de octubre—, contrastó las ofensas de Milei con el "momento óptimo" que, según él, atraviesa el Mercosur. Como ejemplo, mencionó los acuerdos de libre comercio que el bloque cerró con Singapur, el grupo EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y la Unión Europea, este último tras más de dos décadas de negociaciones.
El origen del conflicto: el acto de Flavio Bolsonaro
El trasfondo del cruce es la profunda crisis diplomática que estalló luego de que Milei participara de la ceremonia en la que Flávio Bolsonaro —hijo mayor del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro— fue proclamado candidato presidencial para las elecciones de octubre, en las que Lula irá por un cuarto mandato no consecutivo.
Durante ese acto, Milei se refirió a Lula como "presidiario" y "ladrón", en un discurso cargado de descalificaciones en el que además lo acusó de dilapidar los fondos públicos brasileños. En paralelo, respaldó de manera explícita a Flávio Bolsonaro como el único candidato con capacidad de "parar a la basura socialista" en las urnas.
El mandatario argentino también dedicó el epíteto de "basura calva" al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, instructor de la causa por la que Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por golpismo y quien, además, le negó autorización para visitar a su "amigo" en su detención domiciliaria.
Desde la vereda argentina, Milei le enrostra a Lula un antecedente: su respaldo a la candidatura de Sergio Massa en las últimas presidenciales, que terminó ganando el propio libertario.
Más allá de los cuestionamientos verbales, el gobierno de Lula reaccionó por los canales formales. Llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.

