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Micaela Blanco Minoli: "Los dueños de Mendoza son unos pocos millonarios que deberían pagar impuestos muy altos"

Micaela Blanco Minoli podría ser candidata a la gobernación por el FIT. En esta entrevista, cuenta el plan para gobernar la provincia.


Micaela Blanco Minoli es docente y dirigente del Frente de Izquierda (FIT). Aunque todavía falta más de un año para las próximas elecciones provinciales y ella misma aclara que se trata de una posibilidad y no de una candidatura definida, su nombre comenzó a circular dentro del espacio como una de las alternativas para competir por la Gobernación.

En esta entrevista con MDZ, habló de las discusiones que atraviesan a la izquierda, del crecimiento de la figura de Myriam Bregman, de la situación económica de Mendoza y de sus principales propuestas para la provincia. La concentración de la riqueza, el agua, la minería, la agroindustria, la educación, la salud y el rol de las mujeres fueron algunos de los ejes de una conversación en la que también dejó en claro que el FIT no piensa construir una alternativa electoral a partir de un acuerdo con el peronismo, sino desde la organización “en las calles”.

Mirá la entrevista completa a Micaela Blanco Minoli

—Si llegaras al Gobierno de Mendoza, ¿cuál sería tu primera medida?

—En primer lugar, hay que decir que como hacemos desde el Frente de Izquierda, mi eventual candidatura, es una posibilidad, es una propuesta. Hay muchos compañeros y compañeras del Frente de Izquierda, como Lautaro Jiménez, que podrían ser candidatos también. Estamos todavía en el año previo a las elecciones.

Y esto me parece importante porque nosotros venimos insistiendo a nivel nacional, con Myriam Bregman y otros compañeros referentes como Nicolás del Caño y Cristian Castillo, en que nos quieren llevar a discutir todo el tiempo las elecciones, pero las estamos pasando mal ahora. Los trabajadores y las trabajadoras las estamos pasando mal ahora y necesitamos tomar medidas ahora.

Entonces, hay que empezar por organizar toda esta simpatía que crece alrededor de la izquierda y alrededor de Myriam Bregman para movilizarnos.

—¿Sentís que lo que está pasando con la izquierda es algo histórico?

Es histórico para la izquierda que una referente como Myriam tenga el reconocimiento que tiene, tanto en las encuestas, que son innegables, porque ya hubo varios que salieron a decir que estaban dibujadas o que el Gobierno las largaba para determinado fin, como también lo que vemos en la calle.

El reconocimiento a nuestros referentes en la calle es muy importante porque han estado enfrentando cada una de las políticas que afectan a los propios trabajadores y trabajadoras, a los jubilados, a las jubiladas, al colectivo de la discapacidad. En cada uno de esos ataques han estado ahí, enfrentándolos.

Y justamente esa es también la convocatoria que estamos haciendo: organizarse desde abajo, en los comités que proponemos a nivel nacional. Acá en Mendoza ha salido muy bien hasta ahora. Recién arranca, pero nos parece que es fundamental en este momento.

—Ustedes no tienen una mirada individualista de la política. No es “soy la candidata y esta es mi primera medida”.

Exactamente. Para nosotros todo tiene que ser construido colectivamente y comunitariamente también. La manera de cambiarlo es justamente organizándonos desde abajo.

No va a venir nadie a salvarnos, como también nos quieren hacer creer. Por eso es tan importante este momento. Hay que enfrentar al Gobierno ahora porque nos están matando, la estamos pasando muy mal y realmente no podemos esperar.

—¿Y qué discusión aparece cuando empiezan a pensar qué hacer con Mendoza?

Eso me parece muy importante porque Mendoza es una provincia que en realidad es una provincia rica, una provincia que tiene de todo. Y eso las personas que se acercan a los comités, que se empiezan a organizar, lo ven.

Ahora, el tema es que nosotros no tenemos nada. Nos han despojado de todo. ¿Quiénes son los que tienen todo? Los dueños de la provincia, podríamos decir, son unos pocos. Serán cinco, diez grandes, ricos, millonarios, que se han quedado con todo: con los servicios, con el turismo, con las tierras de Mendoza, con las bodegas. Hasta los pozos de agua les han dado.

Entonces, si me preguntás cuál sería la primera medida llegando al Gobierno, en primer lugar vamos a sacarle todo a esos cinco, seis o siete súper ricos que son los que nos han despojado de todo en la provincia o que se han quedado con toda esa riqueza.

Necesitamos pensar un esquema de impuestos que sea profundamente progresivo para esos súper ricos.

—¿Hablan de aumentar impuestos a los sectores más concentrados o directamente de expropiación?

—Todo. Porque ellos nos han sacado todo. Hasta el último peso que se robaron de los bancos, por ejemplo. ¿Quiénes fueron aquellos personajes que hicieron que nos quedáramos sin el Banco Provincial? A esos que hicieron esa estafa, que la pagó el pueblo mendocino, a aquellos que tienen las tierras, que manejan las principales bodegas, que se quedan con los pozos de agua en tierras que son tan importantes?

Y el agua es fundamental. Han hecho también de Mendoza, así como hicieron con Lavalle —yo vengo de ahí y lo sé—, un secano, un desierto. Quieren hacer lo mismo con toda la provincia. Van por ese camino y no los podemos dejar.

—¿Qué harían con la minería?

—Lo mismo. Nosotros hemos tenido una posición muy clara en relación con la megaminería contaminante. Vamos a hacer que se respete la Ley de Aguas y vamos a hacer que se respete la Ley 7722. Por lo tanto, ningún proyecto megaminero en la provincia de Mendoza.

Hay que ver en qué etapa están todos los proyectos que han ido en ese sentido. Por ejemplo, San Jorge. Hay que decir: acá frenamos. Y, obviamente, en consulta y en conjunto con técnicos, científicos, profesionales y con la comunidad misma, ver qué hacer con lo que ya se avanzó hasta ese momento.

Y cómo reparar también. Porque muchas veces estas empresas avanzan y dejan daños que a veces son irreversibles. Nosotros queremos evitarlos. Por eso no queremos megaminería y queremos que se respete la Ley 7722. Pero también hay que ver qué se puede reparar dado el momento.

Hay quienes dicen que Mendoza está pobre y que la minería viene a salvar esa situación. ¿Qué pensás?

Eso es mentira. Mendoza no es una provincia pobre. Mendoza tiene de todo.Mendoza tiene, o tenía en realidad, una agroindustria muy fuerte. Y la destruyeron.

Por eso nosotras también queremos retomar el ejemplo de las trabajadoras de la tierra. Hubo una empresa de deshidratadoras de verduras y hortalizas que cerró, se fue a la quiebra y las trabajadoras dijeron: “Nosotras la vamos a poner a producir”.

Queremos llevar ese ejemplo a todos lados: a la vitivinicultura, a la agroindustria, a todos los sectores donde también son las mujeres las que saben cómo se manejan.

La viña y la vitivinicultura tienen rostro de mujer. En las bodegas también estamos las mujeres. Muchas veces muy invisibilizadas.

—Y además son las peores pagas.

Completamente. Somos las peores pagas. Se ha peleado para que se nos reconozcan ciertos derechos que no teníamos, o que no tenían las mujeres de la viña, por ejemplo.

Nosotras queremos empezar por ahí. Queremos convocar a comisiones de mujeres, de técnicas, de profesionales, de trabajadoras de cada sector para decir: ¿qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a poner en pie esto que destruyeron, como la agroindustria?

Pero vamos a recuperarlo completamente.

—¿Qué cambiarías en educación?

—Primero no puedo dejar de decir que somos los docentes y las docentes peores pagos del país.

El impresentable director general de Escuelas, Tadeo García Zalazar, tuvo que salir a desmentir que somos la provincia con los peores sueldos. Cuando todo el mundo sabe que un maestro con un cargo no llega al millón trescientos que dice él, ni cerca.

Yo, por ejemplo, soy docente suplente. No tengo reparos en decirlo. Llego a un cargo, justo con 18 horas en secundaria, y cobro aproximadamente 800 mil pesos.

Realmente somos las docentes quienes estamos sosteniendo la educación pública con salarios muy bajos, tratando de buscar cualquier otra forma de ingreso, ya sea consiguiendo mejoras en el caso de media, donde está muy difícil, o buscando vender cualquier cosa para tener una mano más y llegar a fin de mes.

Esa es la realidad de los y las docentes.

—¿Cuál sería tu política educativa?

Vamos a aumentar, por supuesto, el presupuesto en educación. Eso es fundamental.Y también vamos a convocar a un Congreso Pedagógico donde se discuta desde abajo y de fondo qué educación queremos y qué necesitamos.

Al mismo tiempo, hay que convocar a la comunidad para que sea parte de pensar la educación.Creo que también hay que empezar a buscar la manera de que la escuela llegue a mayor inclusión. Hoy ya hemos logrado, de alguna manera, que los chicos y las chicas de cuatro y cinco años tengan jardines dentro de las escuelas. Se han incorporado las salas de tres.

Me parece que es necesario empezar a discutir también que las niñas y niños, a partir de los 45 días, ya puedan estar en el establecimiento educativo, obviamente con todos los cuidados y el personal especializado para la atención.

—Es decir, que no dependa solamente de las guarderías privadas.

—Exactamente. Porque además hay todo un discurso ahora de que las mujeres somos las responsables de la caída de la natalidad.Es una discusión aparte con los machistas y misóginos del Presidente, donde el problema de todos sus fracasos parece que somos las mujeres. En realidad somos las que sacamos el país adelante.

Pero también se nos exige tener hijos. ¿Y qué pasa cuando queremos salir a trabajar? ¿Cuando necesitamos trabajar? ¿Cuando no nos alcanza para cuidar a nuestros hijos?

Se nos dice: tenés hijos y además fijate cómo hacés, cómo los mantenés, cómo trabajás y cómo sos una mujer empoderada.

Bueno, no. Creo que hay que ir a una discusión profunda en ese sentido sobre la educación.

—¿Y qué cambiarías en salud?

La salud también funciona gracias a sus trabajadoras: a las enfermeras, a las médicas, a las pediatras.

La salud tiene rostro de mujer. Así como en la pandemia fueron quienes sabían cómo atender esa problemática, hoy son quienes saben qué es lo que los hospitales necesitan. Y nosotros vemos que hay un Gobierno que pone a funcionarios políticos a manejar la salud y a manejar la educación. No tienen ni idea de lo que hace falta.

Tanto es así que ni siquiera respetan el parto. Ahora nos llevan a las mujeres a ni siquiera poder decidir si queremos parir por parto natural o por cesárea, por ejemplo.

Entonces, convocaríamos también a comisiones donde sean partícipes las trabajadoras, las enfermeras, todas las especialistas de la salud y también las usuarias y usuarios para discutir qué necesitan los hospitales y qué es lo primero que tenemos que hacer para mejorar la calidad de la salud pública en nuestra provincia.

—Si Milei va por una segunda gestión y vos sos gobernadora de Mendoza, ¿cómo sería ese vínculo?

Yo creo que sería imposible. Pensándolo objetivamente, realmente es un personaje que creo que está bastante acabado, Milei. El problema es qué pasa con su plan de gobierno, con sus políticas, con lo que ya dejó. Porque Milei es un títere del capital, de los grandes empresarios, de Trump y de Netanyahu.

¿Qué va a pasar si de repente se rearma esto que quieren hacer de un mileísmo sin Milei? El problema son justamente las políticas de fondo, no la persona.

Más allá de que obviamente no me simpatiza un poquito. Sería un escenario muy distópico que siga gobernando a nivel nacional Milei y de repente tengas una gobernadora de izquierda en Mendoza. Me parece algo complejo. Sería muy raro.

Por supuesto que iríamos por caminos completamente contrarios, porque para nosotros lo que importa es poder organizar la provincia y el país sobre nuevas bases, desde abajo, con los trabajadores y las trabajadoras al frente, con las mujeres, que somos parte de esta nueva clase trabajadora y también somos mayoría.

Vamos a hacer que suceda justamente un gobierno de abajo hacia arriba, y eso es todo lo contrario de lo que viene haciendo Milei.

—Muchas veces le dicen a Myriam Bregman: “Juntate con el peronismo”. Pensando en Mendoza, ¿ustedes podrían buscar una alternativa junto al peronismo para enfrentar a Cornejo y Cambia Mendoza?

—Creo que es, de alguna manera, una chicana que no tiene mucho sentido. Primero porque realmente nos lo dicen a la izquierda y no se lo dicen al peronismo.

Nosotros les decimos: ustedes tienen que venir para acá. Los que están en falta son ustedes. Lo que nosotros estamos diciendo en este momento es: este es el momento de enfrentar al Gobierno. Que vengan a enfrentarlo en las calles. No los hemos visto todavía, o los hemos visto muy poco.

Entonces, la unidad empieza ahí. La unidad empieza en las calles. Empieza ahora. Empezó ayer. Nosotros estamos organizando para el 19 de septiembre una marcha de la bronca en todo el país y Mendoza no será la excepción.

Hemos estado luchando durante todo este tiempo en una lucha enorme en defensa del agua en Mendoza y los protagonistas y las protagonistas no han sido los sindicatos que dirige el peronismo. Han sido las asambleas, las trabajadoras, los jóvenes, la juventud, que sabe que sin agua no hay futuro.

Esa es nuestra unidad.

—Una última pregunta que les hacemos a todos los candidatos: ¿por qué elegiste este lugar para hacer la entrevista?

—Porque esta es mi casa. Me siento cómoda en este lugar. Habíamos pensado también como posibilidad la universidad, que de alguna manera es mi segunda casa. O una de mis casas, en realidad, porque tengo muchas.

Pero terminamos pensando en este lugar, que también es parte de mi.