Los aliados de Axel Kicillof creen que Cristina Kirchner prefiere perder por un acuerdo con Milei
Sectores del peronismo creen que Cristina Kirchner impulsa un acuerdo con Milei porque, si ella no gana, "prefiere que no gane nadie". La interna en La Matanza lo refleja.
Una foto familiar que no se repitió más desde 2023. Foto: Télam
El finísimo dirigente bonaerense, ahora algo retirado para mantener su empresa familiar a flote, le recomendó a este periodista la lectura de un breve pero contundente informe sobre lo que le sucede al pan peronismo, tironeado por Cristina Fernández de Kirchner, quien de gran decisora pasó sólo a “tener una gran capacidad de veto y de daño”, del candidato natural, Axel Kicillof, forzado a ser algo diferente de lo que es y el resto de los sectores, compuesto por gobernadores que entran y salen del oficialismo mileísta, otros que se mantienen dentro del peronismo sin grises y Sergio Massa, quien mejor articula con los actores públicos y privados de todos los extremos, viendo cómo empieza el año próximo para definir qué hacer.
“Algunos creen que no hay que hacer nada hasta que Cristina abandone su paso entre los vivos”, interviene un tercer miembro de la charla. “En ese concepto está la respuesta a todos los interrogantes sobre por qué al peronismo le pasa lo que le pasa”, cerró el autor del brief que abrió el debate.
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Exactamente, la cobardía, la necesidad de conservar su rol de “CEOs que tienen los intendentes y gobernadores en sus territorios es lo que los frena a hacer lo que quieren". Otro agudo legislador, en otra conversación, dio otra pista sobre la vital presencia de la expresidenta a pesar de su prisión e inhabilitación.
El miedo a perder también obliga al cristinismo a involucrase en la organización de una primaria abierta que defina ganadores y perdedores. Prefieren romper antes que pertenecer en minoría.
“Cristina espera que otro le gane a Máximo, pero ahora no quiere que pase eso. Ella ahora actúa como madre, pero hasta el pasado reciente nunca lo consideró como un político capaz de llevar su herencia al triunfo. Si hubiera entendido que él tenía dotes, lo hubiera puesto por encima de Wado De Pedro o del propio Axel Kicillof, pero nunca lo hizo. Ahora, con poco tiempo y futuro por delante, actúa más como esa madre que cuida a su hijo que como política”, aseveró.
Quien lo dice es una de las tantas “viudas” que dejó La Cámpora y el cristinismo camporista en los últimos tiempos. Los conoce como pocos y por eso, se anticipa a cada uno de sus movimientos para luego, sentenciar: “Todo lo que tienen es lo que llevaron a Parque Lezama. Ni uno más y, posiblemente, varios menos dentro de un par de meses”.
Efectivamente, por ahí se vieron dirigentes muy importantes del Movimiento Derecho al Futuro que aún creen en una unidad con algunos parámetros coherentes. Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis, los “embajadores” en los ámbitos de negociación, también fueron los impulsores de la primera reunión con la Conferencia Episcopal hace dos meses de varios intendentes y que ayer terminó con una jornada en la que participó Axel Kicillof y los obispos Oscar Ojea y Carlos Tissara.
La de los obispos no fue la única acción realizada por Axel Kicillof para demostrar que no espera una negociación con el kirchnerismo cristinista para caminar como candidato. El primer paso, pequeño, casi imperceptible, lo hizo hace dos meses cuando envió a su principal funcionario en el área económica, Pablo López, a Wall Street, en un movimiento que generó compromisos para que, antes de fin de año, sea el propio gobernador el que ande por allá.
A esta relación con la Iglesia que trazó el gobernador en los últimos tiempos se suma a la que generó hace un mes, cuando se juntó con el círculo rojo del Poder Judicial. Y esa “independencia” es lo que más irrita a los voceros de San José 1111. Por eso ahora las críticas giran sobre lo que dijo hace un mes Guillermo Moreno. “Axel es representante del wokismo y Wall Street”.
Axel Kicillof tiene un círculo propio, cerrado, en el que nadie puede ingresar por más buenas acciones que realicen. Carlos “Carli” Bianco es su única conexión con ese “afuera, al igual que Karina Milei lo es para Javier Milei. Y esto es observado por los demás “círculos” que se arman fuera de ese núcleo, como parte de un problema a futuro.
Mientras tanto, quienes forman parte del Movimiento Derecho al Futuro se dividen en “nada con Cristina” y los que dicen “algo tenemos que hacer con Máximo”. En el primero están Mario Secco, Jorge Ferraresi y Andrés “El Cuervo” Larroque, tres de los que más conocen todo lo que piensa y ejecuta el cristinismo kirchnerista.
En paralelo se mueven Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares, quienes dialogan con todos pero suelen quedar a mitad de camino de ambas carpas. Son lógicos, pero pierden en medio de negociaciones que, por ahora, siguen siendo a todo o nada. “Cristina tiene en claro que Axel tiene que perder y, si se puede, quedar tan mal para que nadie se atreva a repetir lo que él hizo”. Por eso en el MDF confirman la estrategia del gobernador, quien confía a llegar a ser el único opositor con chance electoral para enfrentar a Milei. “No sólo nos quedamos con todos los que nos odian pero tienen un límite en La Libertad Avanza, sino que el propio Sergio Massa, que hoy duda, cierra acá”, confían.
En todos los frentes del kirchnerismo peronista renovador tienen números que incomodan al líder del Frente Renovador, necesitado de un milagro para recuperar terreno. Es el dueño del último número trágico de inflación. Quizás hasta requiera de un paso previo como ministro de Interior o Jefe de Gabinete para reinventarse. Hasta podría ser candidato a gobernador, pero para eso falta mucho.
La guerra en "la otra provincia" bonaerense
El viernes al mediodía, un antikirchnerista furioso, recibió un mensaje poco habitual de alguien con el que se cruza más de una vez. “Viste, al final, Espinoza termina preso”. Parece que lo disfrutaba cuando escribía. Fue justo en el momento en que La Cámara Nacional de Casación Penal anuló la decisión que había sobreseído al intendente de La Matanza Fernando Espinoza en la causa que le inició Melody Rakauskas.
Este fin de semana fue, además, espeso en operaciones en esta “provincia dentro de la provincia” que determina, elección tras elección, la diferencia que tendrá el peronismo en su favor o en su contra sobre cualquier otra fuerza política. Si en La Matanza no hay una buena elección, de más de treinta puntos de diferencia, se le complica en el resto del territorio.
El nuevo debate estuvo relacionado con la nueva conducción del gremio municipal, históricamente vinculado con el intendente, como siempre sucede. Al tener un aliado directo de Máximo Kirchner en su comisión directiva, La Cámpora activó e instaló que le habían ganado al oficialismo. Enrique Giacomozzi y Rubén Bustos lograron duplicar casi los votos de la lista apadrinada por Larroque, el enemigo íntimo y antiguo jefe de Tignanelli.
Consultado sobre este resultado, Miguel Saredi, secretario municipal y uno de los pocos funcionarios afiliado al gremio, dijo que “ni en pedo eso es así… Yo los voté y no porque fueran de La Cámpora”, definió.
Quizás la verdad esté en un punto medio, y los dirigentes gremiales lo saben bien. Al final del día aceptan todos los apoyos que les den, pero tal cual confió el presidente de la FESIMUBO, Héctor “Cholo” García, “la lista fue la nuestra”. García es otro de los “equilibristas” entre los intendentes, Kicillof y los aliados que tiene desde hace tiempo del kirchnerismo “nestorista”.