El legado de Manuel Adorni petrifica la negatividad de un gobierno que espera el segundo semestre
Javier Milei pretende aprobar la reforma del Banco Central, elemento central para continuar perforando el piso del Riesgo País. También que los acuerdos puntuales lo habiliten a modificar la ley electoral y destrabar la acumulación de los "dólares del colchón". Mientras tanto, las encuestas insisten en no darle una mejor señal de cara a las elecciones de 2027.
Una mesa política ampliada, con fuerte contenido económico siempre.
La crisis de Manuel Adorni es mucho más profunda de lo que se cree para el gobierno. La defensa encarnizada para custodiar al exjefe de gabinete realizada por los hermanos Javier y Karina Milei terminó de la peor manera, desnudando cuánto pesan los caprichos y qué pasa con quienes advierten la proximidad del iceberg.
El affaire de Adorni no solo afectó a una de las dos “patas” en la que se catapultó Javier Milei a la Presidencia: la relacionada con la necesidad de regenerar la moralidad del Estado y la decencia de los funcionarios públicos. En tanto, la Economía todavía pelea para no trastabillar y, también, quedar en otra desilusión colectiva, con lo cual, el fin del proceso anarco libertario sería inexorable.
Adorni también le hizo perder el respeto y el miedo que antes generaba la opinión de El Jefe sobre el espacio gubernamental. Se quedó sin “el toque” de la infalibilidad, esa que puso en jaque permanente a gobernadores ya la mayoría de la clase política al proponer un armado violeta en todo el país sin considerar alianzas o acuerdos.
Dificultades legislativas y los costos de la reforma electoral
Son pocos los que dicen, sin temer ninguna represalia, que el gobierno de Javier Milei perdió ocho meses preciosísimos en su deseo de impulsar y conseguir leyes claves para su proyecto político económico. Por esas dificultades, surgidas de no haber acordado con los gobernadores dialoguistas el año pasado, ahora Diego Santilli, los primos Martín y Eduardo Lule Menem y Patricia Bullrich tienen que buscar una incómoda reforma electoral que se asemeja más a las que tenían los señores feudales que a la modernidad que pregonan las autoridades oficiales y contratadas de la Casa Rosada.
El caso también tiene otra complejidad adicional. Tanto Bullrich como Santilli tienen que afectar intereses de antiguos y cotidianos compañeros de ruta. La eliminación de las PASO, además de habilitar que todo sea monocolor, los deja sin un elemento para presionar en caso de complicarse la posibilidad de seguir participando dentro de La Libertad Avanza.
También expone el futuro a posibles rupturas. Si no se puede competir en una primaria, ¿cuánto tardarán Mauricio Macri, Victoria Villarruel o la propia Bullrich en armar su propia flota y abandonar la que integran, con ruidos y cruces, en el mundo oficialista?
Tal cual describió hace quince días Francisco Olivera en una de sus imperdibles editoriales, el Círculo Rojo quiere que el proceso sea prolijo y armónico para poder sostenerlo en el tiempo. Por eso, más de una vez, se humedecen con posibilidades de rearmar un “volver mejores”, con un cambio en la cúpula del principal candidato. Hasta Daniel Haddad ahora escucha más frecuentemente los pedidos de los amigos que le insisten con ser un presidente de consenso.
Las fallas en la comunicación oficial y el rol de Adrián Ravier
El Gobierno, a pesar de haberse desprendido de Adorni, no pudo recomponer la comunicación oficial, al menos la que oficializa el vocero Adrián Ravier, puesto ahí por su cercanía a todos los polos que a veces explotan cuando están juntos, como lo son los que representan Santiago Caputo, por un lado, y Karina Milei.
Sus conferencias terminan en verdaderos papelones por cruces o definiciones que alejan a una figura que debe ser fresca del sentido común. Opiniones sobre cómo abrigarse en los hogares si no tienen plata para calefaccionarse, en qué manera optimizar los ingresos para no aumentar la cartera de incobrables de bancos, comercios y Fintech, o publicar que la Argentina puede ser considerado como un país bananero en un mensaje en X no ayuda para hacer olvidar su antecesor.
Tampoco lo ayudó su idea originaria de querer salir del área de la Secretaría General de la Presidencia para depender directamente del Presidente. Eso no gusta a la hermana presidencial, a quien no en vano todos la llaman El Jefe, incluido Javier Milei. En la Casa Rosada ya esperan la excusa para un nuevo cambio.