Cristina Fernández de Kirchner vuelve a pisar cualquier acuerdo que pueda surgir en contra de Javier Milei
La gran diferencia con Mauricio Macri es que “ella siempre quiere estar y conducir”. Por eso busca el centro de la escena. Sin una conducción definida, el peronismo kirchnerista renovador no se anima a romper con las últimas dos décadas.
Javier Milei y CFK ríen juntos. Una imagen que vale más que mil palabras
"Me acuerdo cuando a Marcos Peña le alertábamos sobre la pésima imagen de Mauricio en el Conurbano, él nos respondía: 'Tranquilos, la gente que nos votó nos va a volver a votar porque no tienen adonde ir'", recordó esta semana un exfuncionario de María Eugenia Vidal con llegada casi diaria a la exgobernadora.
Hace tiempo que el laboratorio presidencial inventa fantasías que solo estiran la agonía. La epopeya de Malvinas, sobre la que debe haber un consenso total, solo parece haber servido para que el asesor presidencial Santiago Caputo incrementara aún más el presupuesto de la SIDE. A Javier Milei y a su equipo de gobierno no se lo considera “patriota” o “nacionalista” en ninguna encuesta. Todos, empezando por el presidente de la Nación y su canciller, quedaron en off side antes y después de la bandera mostrada por la Selección argentina tras el partido contra Inglaterra.
La posibilidad de hacer un cambio de candidato presidencial no se analiza. Es un insulto, otra muestra de que "la casta no entiende nada". Sin embargo, las alertas empezaron a sonar más fuerte que nunca. Un consultor le llevó el resultado de un trabajo territorial del mes de agosto en la que Milei ya tenía una negatividad cercana al 70%. Pero en la "superficie", la región en estudio suele ser considerada pro violeta.
"La certeza de que no tienen adonde ir los votos desencantados es una mentira. Mirá lo que pasó en 2019. Perdimos en las PASO por paliza y no nos recuperamos más. Ojo con pedirle más a la gente de lo que la gente puede soportar", sentenció el analista que trabaja cerca de varios intendentes que ya empiezan a dudar si se alían o no con el oficialismo nacional. "Si no empezamos a hacer lo que debemos hacer y decir lo que sentimos, para qué estamos acá", se preguntó uno de ellos. Inmediatamente, sus asesores lo frenaron para que no siguiera hablando.
Otro sabio observador de la política nacional, con muy buenas relaciones en el viejo Juntos por el Cambio, se sigue quejando porque “en el PRO lo que sobran son empleados de jerarquía pero no políticos. Salvo Ritondo, Santilli, Triaca, Jorge y Mauricio Macri, el resto solo acompañan”, dice con cierto fastidio.
Al igual que lo que piensan Sergio Massa, Daniel Hadad. Jorge Brito e, íntimamente, Patricia Bullrich, cree profundamente en que hay una chance de encontrar un camino para “los que no estamos en el medio de la grieta” pero sabe que el temor los paraliza a quienes deben intentarlo. No solo el PRO, sino, también, los radicales, “que siguen pensando en el partido antes que en los candidatos. Hoy la Democracia es una Democracia de personas, no de estructuras ni de ideologías”, sentencia.
Maximiliano Abad, este sábado, intentó mostrar otra cosa con una importante actividad en Mar del Plata, donde convocó a discutir por la ciudad, en un intento de posicionarse como candidato a jefe comunal en General Pueyrredón. “Fue con comida”, intentó bajarle el precio un correligionario cuando este periodista se sorprendía de la convocatoria de casi 1.500 personas.
Cristina reaparece y vuelve a poner en crisis al panperonismo
¿Bastará para Milei que Cristina Fernández de Kirchner intente denodadamente ser la jefa de su espacio aunque esté presa, inhabilitada y sin poder ser candidata porque no figura en el padrón electoral? Por lo menos no lo perjudicará.
La expresidenta, quien insiste en su reclamo internacional por lo que considera una sentencia injusta de todas las instancias judiciales del país, incluida la Suprema Corte, hará hasta lo imposible para que el peronismo no tenga alguien que la suceda. Ella no puede permitirse, como no lo hicieron Raúl Alfonsín y Carlos Menem, desde el regreso de la Democracia, y anteriormente sucedió con Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, que haya un presidente de su partido político con otro apellido que el suyo.
Por eso Axel Kicillof, quien más sabe del mundo kirchnerista, no cede ante tanta insistencia de diálogo. “Es una trampa”, dice hasta ponerse afónico. Y Sergio Massa, quien compró la quiebra del kirchnerismo cuando había una sola conducción, también sabe que intenta algo, la exvice de Alberto Fernández aparece para copar la cancha. No lo dice, quizás ni lo piense, pero queda más que claro que ante cada aparición pública del jefe del Frente Renovador, Cristina Fernández de Kirchner ahora, como Juan Grabois antes, hacen lo imposible para recordarle al mundo que nadie es tan bueno como ella.
Por si hubiera alguna duda Mayra Mendoza, la diputada provincial e intendenta de Quilmes en uso de licencia, declaró que Kicillof es un traidor. "Hay una parte que no puedo entender, de deslealtad, de desagradecimiento. Sé de dónde venimos todos, y sé que ella nos dio las oportunidades a todos por igual. Pero a algunos quizás más y hoy no le están devolviendo lo que ella les dio", expresó.
Quizás habrá que creerles a aquellos que sostienen que en la intimidad la viuda de Néstor Kirchner tiene un acuerdo no escrito pero tácito con Javier Milei. Como ambos se necesitan, a la ex presidenta no le molesta un mandato más del libertario.