Como en Sexto Sentido, nadie vio en la calle lo que pasaba con Manuel Adorni adentro del Congreso
MDZ pudo realizar un sencillo experimento. Con los televisores encendidos con la imagen de Manuel Adorni como protagonista, observó cómo los clientes de tres locales gastronómicos diferentes no hacían mención a lo que pasaba en el Congreso. Por cuestiones laborales, este recorrido sirvió para prestarle atención a cómo la gente trabaja de gente y lo que pasa en la "tele" no existiera.
Luis "Toto" Caputo había reclamado terminar con las internas para frenar la incertidumbre económica.
El mundo sigue su curso. Y habitualmente, la gente trabaja de gente. A pesar de los titulares de las pantallas, con Manuel Adorni- y en ocasiones el presidente y su troup en plano dominante-, el cliente seguía tomando el café como si nada. Las damas no salían de su conversación, entreveradas con frases que se tapaban unas a las otras pero nadie, ni ellos ni ellas, miraban la televisión u opinaban de las figuras que allí se mostraban.
Es como si no pasara nada. O peor, Javier Milei ingresó en ese ruido propio de la política, en la que haga lo que haga es lo mismo. Y su Jefe de Gabinete, discutido, denigrado, transformado en meme, pasó a ser invisible para la gente, que en el día de hoy habló de sus temas cotidianos pero no estuvo atenta a la agenda de los medios.
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Este cronista pudo hacer un raid de tres lugares diferentes en los que comprobó que las personas que allí estaban hablaban de sus problemas cotidianos, domésticos, y no surgían diálogos relacionados con lo que brotaba de la pantalla, salvo algún adjetivo descalificativo.
El termómetro de las redes: un rechazo del 84% y palcos vacíos en el Congreso
En el mundo “termo”, ese que se expresa en las redes sociales, con agravios y más descalificaciones, aunque sea para defender una postura, la conversación fue extremadamente negativa para el gobierno.
Según el análisis de Ingob, de Daniel Vico, en las primeras cuatro horas de Manuel Adorni en el Congreso de la Nación, las frases y definiciones relacionadas con el evento fueron 84% negativas para el Jefe de Gabinete, y por ende para el gobierno, ya que buena parte de esas opiniones criticaron el exagerado operativo policial y por el día elegido para realizar el informe, “el día de los ñoquis”.
Quizás por estos datos es que súbitamente el palco de aplaudidores, con los hermanos Milei a la cabeza, se vaciaron de funcionarios, reemplazados por una claque de desconocidos. El vacío fue muy pronunciado, casi como cuando se vacía un inodoro de avión.
Por eso es que, más allá de su suerte y de las chicanas y datos escuchados, la suerte del Jefe de Gabinete parece estar echada. El oficialismo ya perdió un valiosísimo tiempo en su defensa, que en un primer momento fue en su propia sobrevivencia, ya que Adorni no era un fusible sino que un tapón para que se evitaran nuevas fugas.
La danza de nombres: del riesgo de Santilli al desembarco total de los Menem
Es casi un hecho que su salida también será acompañada por otros que están cerca de Santiago Caputo, como en un revival del ojo por ojo mezclado por el 5x1 del peronismo. Se va Adorni y también lo seguirían Andrés Vázquez, de AFIP, el actual titular de la SIDE, Cristian Aguadra y Mario Lugones. Quien tiembla de pasar a ser el dueño del lugar, aunque el funcionario interrogado hoy en el Congreso haya negado que iría a renunciar, es Diego Santilli.
Si el actual ministro del Interior es convocado, no podrá decir que no, pero sabe que es la última vida que le queda. Si fracasa, por cuestiones ajenas a su habilidad política, su idea de ser candidato a gobernador bonaerense habrán terminado. Sin ser el “último responsable” de la gestión que conducen los hermanos Milei, todo es riesgoso.
El que más cumpliría con el nuevo rol, en caso de que no vuelvan a convalidar a Adorni, sería Eduardo “Lule” Menem, uno de los primos más poderosos del país en la actualidad. Menem es Karina, con lo cual se terminarían las lucubraciones, los triples accesos y consultas, porque si ella dice que sí es sí, y viceversa.


