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Irene León: "Hay que ver si el Gobierno reconoce una victoria de Luisa González"

Irené León advierte sobre un escenario de fraude y militarización de la política en la antesala del balotaje en Ecuador.
Irene León, socióloga y directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social. Foto: Prensa Irene León
Irene León, socióloga y directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social. Foto: Prensa Irene León

Desde Quito, Ecuador

Luego de casi ocho años fuera del poder, Revolución Ciudadana, el partido fundado por el expresidente Rafael Correa, se ilusiona con regresar al gobierno de Ecuador. Sin embargo, en el seno de la campaña de Luisa González temen que su adversario y actual presidente, Daniel Noboa, no reconozca una eventual victoria de la candidata de izquierda, que busca convertirse en la primera mujer en asumir la presidencia del país.

"Ha habido ya antecedentes de fraude que se han manifestado de distintos modos. Primero, con la desinstitucionalización y la acumulación del poder político y económico en manos del Ejecutivo", señaló en diálogo con MDZ Irené León, socióloga y directora de la Fundación de Estudios, Acción y Participación Social. "Todo puede pasar en un país con antecedentes de violencia y fraude", remarcó.

—¿Dónde están las claves para la elección del domingo?
Lo principal es que hay una voluntad de cambio en el país, que no se expresa solo en este proceso electoral, sino que puede leerse como una tendencia sostenida en los últimos 20 años. El Movimiento Revolución Ciudadana se posiciona como la principal fuerza política por eso. Por otro lado, aparece una derecha consolidada en torno al movimiento ADN, creado por Daniel Noboa, que representa una nueva versión del conservadurismo, articulado con el capital corporativo. Esas dos visiones contrapuestas están en la papeleta. Y, como ya dije, todo puede pasar en un país con antecedentes de violencia y fraude.

—¿Por qué es importante esta elección para Ecuador?
El país necesita reconstruir un mínimo tejido democrático. Luego de siete años y medio de un modelo neoliberal, hubo una destrucción institucional profunda. No tenemos ni siquiera un Ministerio de Justicia, y las áreas de seguridad y defensa operan bajo liderazgo extranjero, principalmente estadounidense. También se desmanteló la producción agrícola campesina, que es el principal sustento de la economía nacional. Lo mismo ocurrió con el área petrolera: Ecuador perdió su lugar entre los principales países exportadores de la región. Además, este proceso ha dado lugar a una corriente anarcocapitalista autoritaria que subsume no solo la institucionalidad, sino también la capacidad de acción de todos los actores políticos. En este contexto, toda expresión democrática está bajo amenaza.

—¿Cómo impacta la violencia y la inseguridad?
Ecuador está declarado en conflicto armado interno, lo que implica una guerra interna con participación de fuerzas militares nacionales y extranjeras, e incluso actores paramilitares. Por ejemplo, la corporación Academy, propiedad de Erik Prince —ex Blackwater—, actúa como una fuerza mercenaria contratada para fines no transparentes. Esto abre la puerta a violaciones de derechos humanos y a todo tipo de abusos, con el objetivo de sostener el poder de este bloque anarcocapitalista de derecha.

—¿Qué escenario se imagina para la elección del domingo?
Luisa González tiene serias posibilidades de ganar en segunda vuelta. Hay un clima de cambio que se percibe en todos los sectores. La población no quiere seguir viviendo una situación tan degradante como la actual. Sin embargo, esto no será sencillo. En Ecuador hay una intensa persecución política y mediática, un lawfare dirigido principalmente contra Revolución Ciudadana. Además, la guerra interna y la militarización reducen el margen para una acción política libre.

—¿Sospecha un posible fraude o que el Gobierno no reconozca los resultados?
Sí. Ya ha habido antecedentes que lo sugieren. La acumulación del poder en el Ejecutivo, en este caso bajo Daniel Noboa, muestra señales preocupantes. Por ejemplo, se ha desconocido a la vicepresidenta electa, que ni siquiera es opositora. Eso revela una lógica autoritaria. También hay señales previas que no necesariamente se expresan en las urnas, como la presencia de Erik Prince en el contexto electoral, realizando declaraciones y amenazas en zonas populares. Todo esto obliga a estar muy atentos. Si González gana, habrá que ver si el Gobierno reconoce esa victoria y actúa de forma democrática.

—¿Qué análisis hace de esta primera experiencia anarcocapitalista en el país?
Creo que es parte de una evolución del capitalismo hacia una visión donde el mercado se convierte en el eje articulador de todo. Eso implica destruir los Estados, marginar la política como forma organizativa de la sociedad y reemplazarla por modelos gerenciales. El poder corporativo se ha apropiado de ese lugar. En nuestros países, como Ecuador o Argentina, esta agenda penetra todas las esferas: la economía, la política, lo social y lo cultural. La diferencia es que en Argentina, Milei lo dice abiertamente: está ahí para destruir el Estado. En Ecuador se hace lo mismo, pero con un lenguaje más diplomático.

—¿Cómo se construye una alternativa a esta nueva etapa del capitalismo?
En América Latina hay muchas fuentes de alternativas vigentes desde inicios del siglo XXI. Varios países de la región están en procesos de transformación progresista. En la región andina, Ecuador mantiene la constitución del Buen Vivir, impulsada por Revolución Ciudadana, y Bolivia conserva la del Vivir Bien. Son propuestas civilizatorias que colocan la reproducción de la vida —y no del capital— en el centro de la organización social. Frente a la lógica del mercado total, nuestras alternativas siguen vigentes y ofrecen una agenda propositiva real.