La Libertad retrocede con la salida de un dirigente clave del Gran Buenos Aires
Joaquín De la Torre, Derecha Popular Foto: Tomás Cuesta.
Desde hace algún tiempo, Joaquín De la Torre viene expresando sus reparos sobre su futuro político. No sólo porque, a veces, piensa alejarse de todo pero, fundamentalmente, se frustra y deja en claro su decepción por algunas decisiones adoptadas desde lo más alto del poder nacional, proyecto general en el que cree. Sus valores suelen ponerse en tela de juicio ante el trasfondo general.
“No les interesa lo que pasa de este lado de la General Paz”, se venía quejando entre sus allegados de mayor confianza. Nunca pierde su única obsesión. Gobernar la Provincia de Buenos Aires ante dirigentes puestos desde los despachos de cada gobierno nacional.
Quizás por eso, desde ese mismo entorno, incapaz de trascender secretos sin autorización, no hubo reparos en dejar en claro que la sociedad que había construido el ex intendente de San Miguel con La Libertad Avanza está llegando a su fin y esta semana, por mesa de entradas, será oficial la salida del bloque de senadores bonaerenses a la cual se había sumado por pedido expreso de la Casa Rosada.
Hace un año, cuando armó su monobloque, Derecha Popular, Guillermo Francos le pidió de sumarse al que conducía Sebastián Pareja y que luego fue reemplazado por Carlos Curistis. Apalabrada Florencia Arietto, la intención era darle más musculatura a los representantes mileistas en ese cuerpo, que debía competir, en cantidad y calidad, con el mayoritario que quedó a cargo de Carlos Kikuchi, el ex socio político y personal de Pareja, sobreviviente de esa ruptura.
Desde siempre, en todas las charlas, De la Torre comentaba que “a los políticos nunca hay que escucharles lo que dicen sino observar los gestos”. Desde que su hermano Pablo salió de Capital Humano, hasta ayer nomás, ninguna actitud surgida desde la conducción de La Libertad Avanza fue amable o generosa con él. Ni siquiera tuvieron el gesto no reclamado, pero si sugerido, de alguna foto que compensara, casi a modo de disculpa, con el exsecretario de Capital Humano.
Pablo De la Torre se fue del Ministerio que conduce Sandra Petovello luego de haber sufrido una guerra directa por parte no solo de la ministra, que desconfía de los políticos, sino de la ahora “independiente libertaria” Leila Gianni, quien había iniciado una verdadera caza de brujas dentro de esa mega cartera.
De la Torre parece en encontrar su lugar en el territorio, en el día a día, más allá que todos lo consideren como uno de los más lúcidos y honestos de los dirigentes que conducen un distrito del Gran Buenos Aires, aunque ahora no tenga ese rol. Se fue de Juntos por el Cambio luego que pugnó por ser candidato a gobernador. Esperó, sin éxito, que Patricia Bullrich se definiera por él y cuando se acercó a una fuerza que representaba sus ideas quizás con más claridad que ninguna otra, también encontró inconsistencias que lo superaron.
“José Luis Espert, con quien no tengo ninguna relación, es pañuelo verde. Y es el candidato a gobernador y a diputado nacional de un partido que dice defender la vida desde su concepción. En cambio, en Santa Fé, no acompañamos a Amalia Granatta, que sí es celeste y pro vida”, se había quejado, en estricto off, hace unos meses, mientras maceraba la decisión que hará pública esta semana.

El senador ha tenido varias charlas con este cronista en la que debatía su postura pasada, actual y futura. En todos los casos siempre separó a Javier Milei, con el que sólo habló en un par de fortuitas ocasiones, y a Santiago Caputo, con quien sí mantiene una relación de respeto. “El resto, olvídate. Su hermano estuvo una semana en todos los medios, lo sacaron del Ministerio, pero ni Francos ni Pareja preguntaron en qué podían ayudarlo” confesó uno de sus pocos hombres de confianza.
Sin embargo, lo que percibió a poco de andar es que “lo que suceda en la Provincia de Buenos Aires no le interesa mucho a La Libertad Avanza… Quieren armar un frente para ganarle al kirchnerismo, pero dejan a desconocidos a manejar el tema”, deslizó días atrás en un asado con otros ex intendentes y amigos personales. “Lo único que quieren es la lista de diputados nacionales. El resto, van viendo”.
Falta saber si su salida será también acompañada por su referente en la Cámara de Diputados provincial, Juan Esper. Cerca del legislador no lo tienen muy en claro. Esper es amigo de Agustín Romo, presidente del bloque, aliado de Caputo. “Capaz Juan puede ayudarlo en un lugar donde los amigos no abundan”, deslizaron desde San Miguel.


