Un dato alarmó a funcionarios oficialistas, que no pueden convencer a Javier Millei
La inflación sigue alrededor del 20% con recesión. El transporte aumentó y ya muchos deben optar por caminar y evitar uno de los dos o tres colectivos que deben tomar habitualmente. Y en el Gobierno se impone la improvisación revestida de fortaleza. Y el presidente Javier Milei sigue su gira, mientras que las comparaciones entre los máximos fracasos parlamentarios del pasado, como la reforma laboral de Raúl Alfonsín, la "125" en la era K o la reforma jubilatoria macrista, repiquetean en todos los análisis.
“No puedo contarte cómo estaban negociando y qué. A mí hace más de una semana que me corrieron”, le dijo a MDZ un importantísimo funcionario nacional que, al igual que casi todo el Gabinete, cuando fue anunciado su ingreso al elenco libertario oficialmente el propio Javier Milei le pidió que difundieran una foto entre ambos.
Recién había terminado abruptamente el tratamiento del proyecto Bases, conocido como ley ómnibus, y en el oficialismo nadie podía decir cuál era la postura oficial. Desde hace diez días, en MDZ se había dejado en claro que la posibilidad de que el presidente tuviera un rapto sicótico y diera por finalizadas todas las negociaciones era una posibilidad cierta luego que su ministro Luis Caputo anunciara casi por cadena nacional que retiraba del tratamiento todo lo concerniente al capítulo fiscal.
Un muy importante funcionario nacional, de los pocos que asumieron casi en la misma semana que lo hizo el presidente y los nueve ministros nombrados, dijo que “todo es una mala práxis producto de la impericia y la falta de gimnasia política”. En privado, reconoció que todo eso estuvo muy presente detrás de la salida nunca corroborada oficialmente de Guillermo Ferraro, el exministro de Infraestructura.
“Es mala práxis y mala voluntad. Es una mezcla letal que pretende gobernar contra la casta pero sin hacer nada más allá que discursear contra la misma”, agregó. A dos oficinas de ahí trabaja Guillermo Francos, a quien le quieren hacer facturar con la renuncia el fracaso parlamentario.
Se le suma al momento incómodo del ministro del Interior la asunción en el horizonte oficial de Daniel Scioli, quien desembarcaría con sus dos hermanos, Nicolás, encargado de los fideicomisos provinciales y los leasings cuando su familiar era gobernador y de José “Pepe”, el más reservado pero entendido en administración pública de los tres.
Karina Milei, Nicolás Posse y Santiago Caputo, que fracasaron con su intransigencia, ahora dicen que lo hicieron a propósito para “desnudar a la casta” y empezaron a endilgarle a Francos y a Martín Menem, “los que se hacen los políticos”, el traspié en el Congreso.
“Son los mismos libertúpidos que nos mandan a hacer cosas imposibles”, reconoció una de las personas que sobreviven, no sin haber sufrido bastante, en el ámbito oficial. Lo grave del humor anarco libertario es que la temperatura cada vez es más asfixiante, similar a lo que sufrió la Ciudad de Buenos Aires en estos días.
Antes, el “agravio” era calificar a los fanatizados por el discurso anti casta de “libertontos”. Libertúpidos es un estadío superior, como lo explica Robert De Niro en Nada. “La diferencia entre bolud.. y pelotud… es mucho más que el impacto que provoca la P". Y si el insulto proviene de las propias “fuerzas del cielo”, es mucho peor.
En el Instituto Patria y alrededor de Sergio Massa prefieren que el único encargado en gatillar contra Milei sea su “gemelo” opositor Axel Kicillof. "Los dos son economistas y creen que nada pasa aparte de lo que ellos piensan", los comparan como en una guerra de espejos. El gobernador es el único que detalla las críticas de la aturdida oposición peronista kirchnerista renovadora.
“Cristina Fernández de Kirchner no quiere aparecer como que está empujando al desastre… Ella cree que esto es un desastre que se deglutirá al Gobierno más pronto que tarde”, le confesó hoy un importante miembro estable de los que suelen hablar con la expresidenta de la Nación.
Cuando Massa planificó el crecimiento de Milei como referente opositor lo hizo con esa premisa. Tener enfrente un “loco invotable” que, en caso de triunfar, iba a ser un verdadero desastre de gestión que permitirá una rápida vuelta de quienes se iban del poder. “No molestemos mientras se siguen equivocando”, les dice a todos sus conocidos.
Las amenazas sobre un posible plebiscito o consulta popular para forzar el tratamiento de la ley Bases sin cambios ni modificaciones, que no sería vinculante, tienen en su interior una mezcla de impotencia y necedad. Todos los encuestadores, los mismos que advertían de su posible triunfo en el balotaje, ahora exponen que todos los gráficos sobre gestión e imagen son más rojas que verdes en desmedro del anarco libertario.
Un funcionario municipal de uno de los distritos que más está apostando en favor de la suerte del Gobierno nacional están notando que, en los centros de asistencia municipal, la gente está pidiendo plata para cargar la SUBE. “Por lo menos cuatro personas que tienen trabajo me vinieron a pedir porque no pueden llegar a su casa o a su empleo. No llegan, y estamos en la primera semana del mes”, graficó.