Argentina dio marcha atrás y adhirió a un pacto global contra el Hambre y la Pobreza impulsado por Brasil
Argentina decidió marcha atrás y finalmente adhirió a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza que lanzó este lunes el presidente de Brasil, Lula da Silva, en la cumbre de líderes del G20 2024 de Río de Janeiro. El Gobierno Javier Milei era el único miembro del Grupo de los 20 que no se había sumado a la iniciativa que cuenta con la firma inicial de 81 naciones, pero luego terminó cediendo.
Con la adhesión de Argentina, la alianza global quedó integrada por 82 países de los cinco continentes, incluidos todos los países del G20, la Unión Europea y la Unión Africana, además de instituciones financieras globales y organizaciones internacionales.
La participación del Gobierno de Milei en la iniciativa no se confirmó hasta último momento debido al rechazo de la gestión libertaria hacia el globalismo, los organismos multilaterales y todo lo referido a la Agenda 2030, que llamó "un programa supranacional de corte socialista, que pretende resolver los problemas de la modernidad con soluciones que atentan con la soberanía de los Estados-nación y violentan el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad de las personas”.
Esa posición de Milei se vio revalidada con la llegada de un poderoso aliado en el plano internacional tras el triunfo del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
La conformación de ese bloque internacional genera tensión con figuras como el presidente de Brasil, Lula da Silva, que se proyecta como uno de los grandes impulsores de esa agenda. En ese marco, la relación entre ambos mandatarios ha atravesado momentos complejos, profundizados por las críticas pasadas del libertario contra el referente del Partido de los Trabajadores.
Finalmente, el Gobierno suscribió al pacto impulsado por Lula que que tiene como objetivo "establecer una Alianza Global para reunir recursos y conocimientos para la implementación de políticas públicas y tecnologías sociales comprobadamente eficaces para la reducción del hambre y la pobreza en el mundo".
Sin embargo, no lo hizo sin objeciones. A través de un documento, Argentina ratificó su compromiso con la causa pero remarcó que, tal como lo dijo Milei en su discurso en el Foro Económico Mundial, "el capitalismo de libre empresa no sólo es el único sistema posible para terminar con la pobreza en el mundo, sino también el único sistema moralmente deseable para lograrlo".
En ese sentido, el texto subrayó que la Agenda 2030 "es un conjunto de objetivos jurídicamente no vinculantes que cada Estado nacional, en ejercicio de su soberanía, tiene el derecho de interpretar y perseguir libremente". "El intento de utilizar esta agenda multilateral como instrumento para promover políticas específicas entra en tensión con la libertad de las naciones, con los derechos individuales de sus miembros e incluso con la propia agenda, que debe ser entendida de manera respetuosa con las 'políticas y prioridades nacionales'", enfatizó.
Además, el comunicado advirtió que "el hambre y la pobreza no se erradicarán mientras se luche contra la desigualdad económica" y argumentó que "algunas formas de desigualdad son el resultado de incentivos de mercado que recompensan los esfuerzos productivos de individuos y naciones".
A su vez, el documento argentino apuntó contra las "políticas socialistas" que "violan los derechos de los individuos y,asfixian las economías de aquellos estados nacionales que las implementan", ya que estas "siguen causando un insostenible subdesarrollo que impide cualquier lucha viable contra el hambre y la pobreza".
"La República Argentina, aprendiendo de su propia historia, se suma a la Alianza contra Hambre y Pobreza, al mismo tiempo que abrazamos la Agenda de la Libertad y esperamos que otros las naciones también lo harán", concluyó la declaración.
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