Dos años, dos escenas: del Gabinete distendido de Javier Milei a la prensa prohibida en Casa Rosada
En mayo de 2024, el Gabinete buscaba mostrar cohesión tras la llegada de Francos. Dos años después, en ese mismo lugar, la Casa Rosada cerró la sala de prensa y expulsó a periodistas tras un informe de Luciana Geuna e Ignacio Salerno.
Distinto tiempos... Las sonrisas desaparecieron y los humores cambiaron. En ese mismo café, hoy, estuvieron los periodistas acreditados y echados de la Rosada
En muchas ocasiones se dice que una imagen vale más que mil palabras. Y esta es una de ellas. Sonrientes, el gabinete entero del presidente Javier Milei, con el asesor presidencial Santiago Caputo y su ahora archienemiga Karina Milei se dieron el “gusto” de salir de la Casa Rosada, en el mejor momento del Gobierno, para tomar un café en un reconocido local de Bolivar e Yrigoyen, frente al Cabildo.
Amables, el 28 de mayo de 2024, los fotografiados venían de participar de la primera conferencia de prensa ofrecida por Guillermo Francos, hoy afuera del Gobierno y promocionado candidato a todo por cualquier espacio de centro derecha pero menos por La Libertad Avanza. Su reemplazante fue Manuel Adorni. Fin.
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Esa noche de la salida de Francos y la entrada de Adorni, Mauricio Macri, que se atragantó con las últimas milanesas servidas en Olivos en su homenaje, dijo que ese cambio era un gravísimo error. Algo sabe el hombre. Desde ahí en adelante, el Gobierno no ha parado de derrapar y dilapidar su gran triunfo político de octubre de 2025, cuando implementó la Boleta Única en Papel, conseguida por la muñeca de Francos y Lisandro Catalán, también echado del Ejecutivo.
Aquel café de funcionarios tenía, como todo, algunas connotaciones ocultas. La primera era desmentir las desavenencias entre los funcionarios, fundamentalmente la de Sandra Pettovello con Santiago Caputo y la posible renuncia, que luego se concretó, de Mario Russo en Salud. El otro mensaje era mucho más lineal. Podían salir de la Casa de Gobierno y caminar como transeúntes comunes, tomar un café y nadie les decía nada.
Dos años después de aquel episodio, excepcional, las cosas son muy distintas. Los periodistas, esos que fueron convocados para que vieran la tertulia fuera de la Rosada, ahora son los enemigos, los que no pueden ingresar a su lugar de trabajo ni retratar nada de lo que pasa en el viejo fuerte colonial de Balcarce 50.
Este jueves 23 de abril, un grupo de periodistas acreditados en la Casa Rosada, fue al mismo lugar donde los ministros, simplemente a meditar, preguntarse qué pasó para que por primera vez en la historia de la Sala de Periodistas nadie la pudiera utilizar. Se dieron cuenta que los odian, sinceramente.
Los ministros y funcionarios del Gobierno que no están para nada de acuerdo hicieron increíbles y hasta menesterosos esfuerzos para que no los metan en la bolsa de culpables. Pero el que calla otorga. Lo que la información no cubre, el prejuicio lo recubre.
Hace diez días, MDZ informó que Javier Milei no quería escuchar más a nadie que le hablara sobre la necesidad de cambiar a Javier Adorni de la jefatura de Gabinete. Se enojó con personas con las que siempre tuvo un trato más que respetuoso, casi hasta servil. Se lo decían por su bien. Pero cuando las cosas no salen, no salen, y no es Adorni. "Es la Economía", como diría Bill Clinton.
Entonces, todo está mal. Y tal cual un niño enojado, se enfurece, rompe el autito, tira el joystick o se lleva la pelota a la casa porque no le gusta lo que está pasando. En este caso, prohíbe a los periodistas acreditados para cubrir las actividades dentro de la Casa Rosada. Es como si hubiera aprovechado la picardía de un acreditado, que utilizó los modernos lentes con cámara, para castigar a los que dicen lo que él no quiere escuchar.
Hasta el momento, ningún gobernador, ni los antiguos defensores de las libertades públicas provenientes del PRO o la UCR, dijeron nada. Por mucho menos otros gobiernos fueron acribillados mediáticamente. Ni Mauricio Macri parece haberse enterado.
A diferencia de cualquier otra discusión que afecta a periodistas, en esta ocasión no se discute su profesionalidad, idoneidad u opinión. No es una cuestión ombliguista, que solo afecta a los que están en los medios. Esto es más grave, tal cual lo advirtió Elisa Carrió, que la presidencia de Javier Milei pone en riesgo la matriz de la Democracia. Pero como los “ñoños republicanos” callan por miedo a ofender al poder, esto también corre el riesgo de pasar como si nada.
El Gobierno está viendo que el humor social está cambiando, y en lugar de rectificar el rumbo, elije nuevos enemigos, a los que insulta, odia y expulsa. Y los periodistas no son los únicos.


