Javier Milei con Lula da Silva: la postal más fría de la cumbre del G20
El presidente Javier Milei se encontró por primera vez con su par de Brasil, Lula da Silva, en el marco de la cumbre de líderes del G20 que se desarrolla este lunes y martes en Río de Janeiro. La relación entre los mandatarios está marcada por la tensión, producto de los cuestionamientos del libertario contra el referente del Partido de los Trabajadores (PT), a quien tildó de "comunista" y "corrupto" en varias oportunidades.
Lula da Silva es el anfitrión de esta nueva edición del G20 y por ese motivo recibió personalmente a los diferentes jefes de Estado que acudieron al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro para participar de la cumbre. En ese contexto, el brasileño finalmente estrechó la mano de Javier Milei.
Acompañado por su hermana, la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el presidente saludó a su par brasileño con total frialdad. El intercambio duró poco más de 15 segundos. Ambos posaron frente a la entrada para la foto protocolar y el libertario siguió su camino.
Mirá el video del encuentro entre Javier Milei y Lula da Silva
Las diferencias entre ambos mandatarios van más allá de lo personal y giran principalmente alrededor de la lucha contra el cambio climático, los impuestos a las grandes fortunas y las estrategias de crecimiento económico. Por un lado, Lula es uno de los grandes defensores de la sostenibilidad ambiental y promueve la idea de cobrar mayores tributos a los "súper ricos" para financiar políticas de bienestar social. Por otro, Milei rechaza "la mentira socialista" del calentamiento global junto a las demás banderas de la Agenda 2030. También está tajantemente en contra de cobrar mayores impuestos a los empresarios, a quienes considera los "héroes" que impulsan el progreso.
Esas discrepancias ya se manifestaron anticipadamente cuando la delegación argentina votó en total soledad el pasado 12 de octubre y no apoyó una declaración de los miembros del G20 sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.
Esa postura se profundizó el pasado jueves, cuando los enviados de Argentina en la ONU votaron en contra de la resolución que llamaba a "intensificar esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en espacios digitales". Fue el único país en votar en contra. Incluso, países como Irán, Corea del Norte o Rusia, se abstuvieron.
Ese tipo de posicionamientos generaron malestar en la Cancillería brasileña, puntualmente en su representante para Temas de Género, Vanessa Dolce Faria, que manifestó en sus redes: "Cuando la extrema derecha avanza, las mujeres pierden. Argentina, único país del G20 que no se suma al consenso sobre igualdad de género. La Presidencia brasileña firme en su posición de que la igualdad no es negociable”.
Otro eje central que separa a ambos presidentes es el conflicto de medio oriente, donde Argentina se alineó sin peros con Israel y reivindicó "su derecho a la legítima defensa", mientras que Lula da Silva fue declarado "persona non grata" en el país hebreo por describir la guerra en Gaza como un genocidio comparable al Holocausto nazi.
En materia bélica, Milei también se ha diferenciado de Lula respecto a la guerra entre Rusia y Ucrania. El libertario ha manifestado su "máximo apoyo a su amigo Volodímir Zelenski" y condenó la invasión de las tropas de Vladímir Putin. Por su parte, Brasil integra el bloque de los BRICS junto a Rusia y ha evitado cuestionar directamente su accionar militar sobre su vecino.
Sin embargo, hay un punto donde ambos jefes de Estado podrían aceptar una tregua en pos de un objetivo común: la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Dicho pacto podría ser muy beneficioso para las exportaciones argentinas y la atracción de inversiones. Sin embargo, su futuro es incierto, ya que dentro del bloque europeo enfrenta la firme oposición de Francia por los posibles perjuicios que tendría la medida sobre su producción agrícola local.
Hasta el momento, un encuentro con Lula no está en la agenda de Milei, que por ahora está más enfocado en que el documento final de la cumbre no atente contra el posicionamiento de su Gobierno en términos de la agenda del desarrollo sustentable, el cambio climático, la guerra en Ucrania y la crisis en Medio Oriente.

