Suspicacias por un posible acercamiento entre un intendente del PJ y la UCR
Cuatro concejales peronistas de Lavalle, pegaron un portazo este viernes 4 de octubre al bloque oficialista, dejando al intendente Edgardo González sólo con dos ediles en la bancada. Esta situación, motivada según los díscolos por "persecusión" y "diferencias en la gestión" - los cuatro que se fueron son del sector del exintendente Roberto Righi- ahora entra en un nuevo capítulo que para algunos dirigentes ya se venía gestándose. La posibilidad de que el jefe comunal se vea obligado a negociar con el radicalismo para aprobar las ordenanzas. Sin embargo, desde los diferentes espacios políticos van más allá: creen que podrían desembocar en una posible alianza política, algo que por ahora, se descarta oficialmente.
Antes del viernes de la semana pasada, el peronismo estaba conformado por seis concejales: Guadalupe Parés Martino, Diego Cifuentes; Gimena Masoero, Maximiliano Rivera, Luis Magione, Belén Quiroga. Desde ahora, sólo quedan los dos primeros porque los cuatro últimos se fueron hace unos días. Entre los motivos para irse, que quedaron plasmados en un comunicado, se encuentran "diferencias con la gestión municipal" y porque se sienten " víctimas de persecución política y destrato. Por este modo de actuar, también se han visto perjudicados empleados y empleadas municipales con largas trayectorias en la función pública, como así también, el desmembramiento de equipos técnicos profesionales, que eran verdaderas herramientas del Estado municipal". Además, sostuvieron que no son escuchados por el intendente.
La nueva bancada se llama Carlos Masoero- un exintendente, padre político de muchos dirigentes de Lavalle y padre biológico cde la concejal Gimena Masoero- y están cerca del exintendente Roberto Righi quien ejerció el cargo desde el 2003 hasta el año pasado. En la primaria del 2023, el exjefe comunal escogió a otro dirigente para que sea su sucesor-el senador Gerardo Vaquer- pero Edgardo González , quien era diputado provincial, sin el aparato municipal y con una alta performance en las encuestas, se impuso y luego ganó holgadamente la elección general.
Ahora, el actual intendente quedó con sólo dos concejales y con el peligro de que el bloque de Masoero le trabe todas sus iniciativas. Los dos ediles oficialistas, además, no tienen una relación estrecha. En el medio de esto, que es algo que dejaron entrever el comunicado de despedida los ediles que dejaron el oficialismo, está el posible acercamiento del intendente y el gobierno de Alfredo Cornejo. Cuando el Gobernador fue a Lavalle hace dos meses, González lo recibió con un gran abrazo y mucha alegría. Sin embargo, quienes conocen de cerca al intendente, señalan que es un conciliador y un hombre que tiene muy buenos tratos.
De todas maneras, a la hora de aprobar normas, se necesitan números en el Concejo y los ediles del Frente Cambia Mendoza (Laura Baldes. Herman Mercado, Walter González- presidente de la UCR de Lavalle- y Carolina del Castillo- de Libres del Sur) son la clave para que el intendente pueda aprobar las ordenanzas oficialistas. Es decir que con sus dos concejales más los cuatro de Cambia Mendoza, González puede conseguir los votos que necesita en el Concejo para convalidar sus iniciativas si es que el nuevo bloque peronista se niega a aprobarlas.
Una reciente situación exasperó a los peronistas cercanos a Righi - además de lo que señalan en la carta de despedida de la bancada-. El concejal Rivera fue puesto en tela de juicio por ejercer como edil - hace seis años que cumple esa función - y además ser médico en un centro de salud lavallino y en zona rural. Es decir que habría una incompatibilidad salarial y de horarios. . Además, de que el asunto fue planteado en la mitad de su segunda gestión como concejal, lo que más molestó a la bancada es que el pedido de informe lo hizo el Tribunal de Cuentas, presidido por el radical Néstor Parés. Y quien comunicó la situación al cuerpo fue su hija, la presidenta del Concejo Guadalupe Parés Martino, quien reporta a González. La edil se defendió por esta coincidencia- ella es peronista, su papá es radical, pero asegura que no tiene vínculo desde lo político partidario- pero desde el peronismo díscolo se enojaron mucho, además porque se trata de un médico que trabaja en zonas rurales donde no abundan los profesionales.
En ese sentido, recordaron una anécdota que salpica a Parés. Aseguraron que desde 1994 a 1998 fue concejal por el bloque justicialista la médica Ana María Enriquez de Camargo Cumplía funciones en el centro de Salud de Tres de Mayo en Lavalle y era concejal. Es decir que se trata de la a misma situación que se plantea con Rivera. En ese momento el Concejo tenía 2 asesores jurídicos: por la mayoría el peronismo contaba con Aleajandro Waldo Piña, hoy juez federal y por la minoría, "el asesor del radicalismo era casualmente en doctor Néstor Parés.parece que surgió una laguna mental", chicanean desde Lavalle.


