Cristina Fernández de Kirchner quedó en el centro de un Gobierno que no se conduce

Cristina Fernández de Kirchner quedó en el centro de un Gobierno que no se conduce

Tras el atentado y la llegada de Sergio Massa al gabinete nacional, la intrascendencia de Alberto Fernández y su jefe de gabinete, Juan Manzur, quedaron más que en evidencia. Cristina Fernández de Kirchner recibe diariamente el reporte del nuevo encargado de la Economía nacional y dirige el resto.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Desde hace varios días lo venía masticando. Le incomodaba, y mucho, que Sergio Massa llegara tarde a la última reunión de gabinete armada todos los miércoles. Juan Manzur, a quien no le gusta demasiado el protagonismo del nuevo ministro de Economía, veía que no era el encargado de "administrar el presupuesto" como lo sostiene la Constitución Nacional reformada en 1994. Otro que se siente un dibujo en el gobierno nacional. 

Por eso a nadie le sorprendió que, desde ayer, el jefe de gabinete haya programado una reunión en el interior del país y así tener una excusa digna para evitar convocar a una reunión interministerial para mañana, donde la mayoría se aburre y mira de reojo. A lo suman usan el tiempo para debatir algún que otro tema, como la suspensión de las PASO o el atentado contra la vicepresidenta.

Sin el presidente Alberto Fernández en el país, y la mayoría de los ministros viendo cómo pueden activar sus propias agendas, no solo aparece un gobierno paralizado, sino en "estado vegetativo", tal cual lo vienen advirtiendo varios de los referente políticos oficialistas

En tanto, Massa no se anima a decir públicamente lo que muchos le advierten en privado. Que la última maniobra monetaria asumida por el Banco Central que conduce Miguel Pesce parece más una movida en su contra para endiablar el acuerdo con el sector agropecuario que otra cosa. "Tengo que empezar a dudar sobre que todos quieren que esto termine bien", deslizó un secretario de Estado que no sale de su asombro cuando habla tanto con Wado De Pedro, el ministro del Interior que reporta directamente en la vicepresidenta, y los que suelen seguir creyendo que Fernández es el que conduce las riendas del país. 

Mientras que Juan Grabois sigue amenazando con la ruptura del bloque oficialista, algo que ya dejaron de hacer los otros referentes sociales como los del Movimiento Evita, surgió otro debate sobre la implementación o no del IFE 4, un nuevo subsidio que surgió atado al dólar soja, en el mismo decreto, por pedido de la vicepresidenta de la Nación. El gasto sigue preocupándolo al ministro de Economía quien quiso delegar en las organizaciones sociales la ejecución de este nuevo bono a partir de octubre.

Mientras tanto, Máximo Kirchner volvió a dialogar con algunos dirigentes puntuales. Luego del atentado sufrido por su madre, recapacitó sobre la responsabilidad del Evita en las piedras que rompieron los vidrios de la oficina de la vicepresidenta en el Senado de la Nación hace tres meses. Ahora todo le corresponde al grupo de los "copitos" o a los servicios de inteligencia que supuestamente operan detrás de estos y que quieren "incendiar el país". Por eso que a pesar del descreimiento opositor, el pedido de un diálogo directo con Mauricio Macri es más real que de costumbre. 

También en el entorno de Cristina Fernández de Kirchner empezaron a bajarle el tono a las muestras de apoyo y ya Pablo Moyano anunció que no movilizará el viernes, el día del alegato final en la causa Vialidad. El hijo del Camionero Hugo quería marchar hasta Comodoro Py para solidarizarse con su jefa política. 

Mientras estudian si efectivamente tiene algún sentido modificar las reglas electorales suspendiendo la ley de PASO que fomentó Néstor Kirchner, todos los días están obligados a resetear y volver a construir una estrategia o táctica para definir cómo seguir. Fracasado el intento de las "boletas únicas" impuesto en la elección anterior, que llevó a un arrebato directo de Sergio Berni en la noche de la derrota contra Máximo Kirchner, ahora todos dudan si sirve encapsular la elección con propuestas que se repetirían como el binomio Axel Kicilof - Verónica Maggario, y la mayoría de los intendentes que tienen un mandato más para ser reelectos.

"Estamos nuevamente camino a una fractura. Por derecha y por izquierda", aceptó un veterano dirigente bonaerense del peronismo que ha sabido convivir y discutir con el menemismo duhaldista y posteriormente con el kirchnerismo. Por las dudas, dirigentes del Evita como Leonardo Grosso y Patricia Cubría, la esposa de Emilio Pérsico, empezaron a aprontar sus equipos técnicos para disputar en General San Martín y La Matanza, donde Fernando Espinoza está que trina por esta posible habilitación interna. 

A su vez, siguen abiertas las chances de dos o tres listas en Almirante Brown, Hurlingham, Florencio Varela, Ituzaingó, Mórón y Esteban Echeverría, entre otras localidades, donde los intendentes suelen tener más que una diferencia con sus movilizados socios locales. 

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