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Rodolfo Suarez, el héroe o villano involuntario que transita días clave

El Gobernador transita momentos clave de la gestión. La incertidumbre nacional condiciona y paraliza a gran parte del país. Suarez tomará decisiones que lo trascienden aún más allá de lo que él pretendía. Concesiones, dudas y tensiones con la oposición.

Si el destino le marcó un sendero relativamente cómodo a Rodolfo Suarez para llegar a lugares de poder; las espinas surgieron en el momento cumbre: sentado en el sillón de San Martín; como gobernador de Mendoza. Y, aún a pesar de su bajo perfil, puede ser uno de los gobernadores que, con sus decisiones o la falta de ellas, más huellas deje. Héroe o villano involuntario. Le toca, por ejemplo, gestionar una provincia dependiente de la Nación en medio de la nula gestión y con una crisis política inédita para un gobierno peronista. Esa situación puso en jaque la comodidad que traía hasta ahora por la ausencia de oposición y el amable tránsito en todos los estamentos estatales.

Por eso inquieta la falta de instrumentos para renegociar la pesada deuda que tiene por delante, la presión de los empleados estatales para tener mejores aumentos y la posibilidad que haya grietas inmanejables para que la bronca se traslade a las calles con cualquier excusa. Ser una de las principales provincias opositoras siempre genera una especulación extra. Sin embargo, desde el propio peronismo garantizan que no habrá “caos”; al menos con los grupos y referentes que están bajo su órbita. El problema es ese: la falta de conducción y de representatividad de muchos sectores que se transformaron en actores políticos.

No es lo único. Suarez se animó a tomar decisiones que lo trascienden largamente y que condicionarán, para bien o mal, al resto. Ocurrió con las concesiones de medio siglo en áreas estratégicas como el turismo. También con el reimpulso al juego, donde se habilitaron avales políticos a empresarios que prenden luces rojas.

El otro frente que monitorean día a día tiene que ver con las tarifas, el impacto en la vida cotidiana y en la inflación. En el Gobierno desconfían en la pericia nacional para ejecutar la segmentación para la luz y el gas. Cualquier oscilación allí tendrá efectos sobre las decisiones que deban tomar los gobernadores sobre el transporte, la electricidad y el agua; es decir los servicios provinciales cuyos costos también hacen crujir las arcas.

Ausencias

La falta de gestión nacional y de vínculos político reales pone nerviosos a los gobernadores de todo el país, incluidos los del Frente de Todos. En Mendoza aún más porque, explican, están obligados a ser más precavidos aún. Con los gastos y con los gestos. “Ya nadie le tiene respeto al Presidente. No lo escuchan y no esperan nada de él. Ese es un problema porque si no hay conducción cada provincia decide lo que quiere. El tema es que la Nación sigue administrando todos los recursos”, grafican.

La incertidumbre macroeconómica golpea más a las provincias que tienen actividad privada más dinámica, como Mendoza. La falta de insumos importados, la pérdida de competitividad para exportar y la imposibilidad de conseguir crédito pagable son algunas de las quejas.

El nivel de incertidumbre paraliza los planes de obra pública en una provincia donde ya había un freno “precautorio”. Igual apuestan a que un paquete de obras que son clave para la provincia no se frenen porque además de generar trabajo, tendrán un impacto fuerte. Entre ellas están el túnel Caracoles, la nueva Panamericana y las nuevas cloacas (los Paramillos).

Los problemas financieros, la devaluación, y la posible imposibilidad de conseguir dólares inquietan en el Gobierno y por eso la presión para que la oposición apruebe la autorización para reconvertir la deuda en dólares. A futuro ven una pérdida de estabilidad que pueda condicionar no solo a Suarez, sino a quien lo suceda. Sobre todo a quien lo suceda. La estrategia es presionar con la inestabilidad nacional; jugar con alguna necesidad que pueda tener Alberto Fernández de apoyo de las provincias. Pero está en duda que al PJ local el interese defender al Gobierno nacional, por lo que cualquier presión en ese sentido parece inocua.

El Presidente tiene serios problemas de gobernabilidad interna y allí está su urgencia. Pero en Mendoza esperan definiciones formales sobre temas clave; uno en particular: liberar los 1.023 millones de dólares que iban a ser destinados a Portezuelo del Viento y están congelados. Aunque la decisión política de no hacer la obra es inamovible, falta un instrumento legal que le permita usar los recursos a la provincia.

Suarez quiere retirarse con ese tema resuelto y con alguna obra o paquete encaminado. Su firma será clave: puede condicionar el uso de la “última joya” que le queda a Mendoza. Más que joya, salvataje. El Gobernador tiene otras ideas en carpeta, como los ya mentados diques El Baqueano y Uspallata.

La semana pasada también recibió una visita inquietante. Empresarios brasileños estuvieron en su despacho para trasladarle la idea de construir el dique Los Blancos; un elefante blanco que ni siquiera alcanzó a transformarse en proyecto. Los empresarios son los “herederos” de la empresa OAS, que asociados con Cartellone habían presentado una oferta para hacer ese dique cuando lo lanzó desde Mendoza Cristina Fernández de Kirchner. Claro, OAS era la empresa madre de la trama de corrupción del Lavajato. Su dueño, muerto ya, fue el principal delator y contó cómo pagaron coimas en medio continente. Suarez fue precavido y no tomó como palabra santa las promesas de los nuevos dueños, que hasta dijeron tener financiamiento para hacer la obra. En realidad no hay obra, no hay proyecto y no hay adjudicación. Pero en el Gobierno estudian el tema. Los Blancos era un proyecto para hacer dos represas chicas; tan chicas que lo hacen de difícil viabilidad económica. Se hizo una licitación donde las empresas debían conseguir el 70% del financiamiento y la Nación ponía el 30% restante. OAS y Cartellone fueron uno de los oferentes y competían con IMPSA y con IECSA.

Suarez firmó algunas de las concesiones más importantes de la provincia en los últimos años. Ocurrió con Potrerillos, donde algunas empresas con presente delicado, como CEOSA, tendrán a cargo la gestión de uno de los más visibles atractivos turísticos de la provincia. Es visible ahora y lo será también para medir el éxito o no de los proyectos. También ocurrió con las extensiones de las concesiones petroleras y de la Terminal, entre otras cosas. Ahora se enfrenta el gobernador a una tensión que era esperable con el reimpulso de la industria del juego. La licitación otorgada a la empresa Traylon, fundada por el empresario K Cristóbal López, obliga a un desalojo obligado de Mendoza Central Entretenimientos, de Alfredo Vila. Aunque se trate de una disputa sectorial y en un área polémica como el juego, lo que ocurra tiene una influencia mayor por la relevancia de los actores en juego. Para los gobiernos, en particular los de Mendoza, la forma de relacionarse con otros sectores y poderes que los exceden marca las improntas.