Es imprescindible dialogar
En medio de la tensión social, económica y política que se vive en el país, surgen versiones de distintas fuentes e incluso notas periodísticas donde se cita que distintos actores del Gobierno y del Frente de Todos tratan de tender puentes con la oposición.
Estiman que es el único camino para ponerle tregua y límite al nerviosismo de los mercados y a los imparables distintos tipos de dólar; para conseguir alguna estabilidad económica y disminuir la creciente conflictividad social. Impactaron fuertemente, en este sentido, las declaraciones públicas del oficialista Juan Grabois. “Estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en las calles”, dijo durante la movilización de uno de los grupos sociales.
¿Amenaza? ¿Extorsión? En cualquier caso, palabras de extrema gravedad. En simultáneo, la ministra Silvina Batakis preanunciaba dos meses próximos de más y mayores dificultades. Frente a la dura realidad, sin especulaciones políticas menores, sin posturas de halcón y, por supuesto, sin la necesidad de inmolarse con el oficialismo, la oposición debe acercar la colaboración necesaria e indispensable, que hoy aparece como patriótica, para que, con diálogo responsable, el país recupere cierta tranquilidad y previsibilidad.
El interés colectivo, en medio de una situación extremadamente complicada, está por encima de todo interés partidario. La grieta, creada y alimentada, en su momento, por fanáticos kirchneristas y adoptada por halcones opositores, lenguaraces e interesados de ocasión, debe dejarse de lado imperiosamente. Diálogo racional, inteligente, pacificador es el camino urgente a transitar. No significa, repetimos, que la oposición se inmole con Fernández, Kirchner y Massa. El país entero necesita que haya un punto de encuentro racional.
Es tiempo de diálogo y no de más piedras, más agresiones y más posiciones extremas. La crisis es muy grave. Son 47 millones de argentinos los que sufren.

