Tarifas y combustibles: la bomba a la que todos le temen por los aumentos

Tarifas y combustibles: la bomba a la que todos le temen por los aumentos

Los aumentos en los combustibles y el impacto de la segmentación en las tarifas pueden presionar sobre otros precios y también en el mal humor. En las provincias, que ya aplicaron incrementos propios, preocupa la reacción de la gente. Transporte, logística de distribución y una inflación creciente.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

picardi@mdzol.com

Hay contextos complejos, pero la mala administración ayuda mucho más a que sean aún peores. Es lo que pasa con la gestión de la energía en Argentina y que ha generado una bomba a la que le temen en la Nación y la provincia y que requiere pericia extrema para desactivar. El "sinceramiento" de tarifas creen que es necesario por el desfasaje de precios reales, el creciente volumen de subsidios que impacta en las cuentas y el desaliento a la inversión que hay en medio de un contexto internacional plagado de incertidumbre por los problemas energéticos. Pero ese combo se aplica en Argentina, donde la inflación está descontrolada y los problemas productivos más. Los aumentos escalonados que se prevén ejecutar para sincerar en parte el costo de la energía nacen con problemas de base y heredan una mala matriz mal ejecutada. 

La suba repentina del gasoil y el incremento de las tarifas de servicios (con un grado de incertidumbre enorme) pueden presionar sobre otros precios, incluidos otros regulados, como el transporte de pasajeros. En mayo, por ejemplo, los retoques en los servicios públicos ya pesaron en la inflación. Según el INDEC, los precios regulados subieron un 5,2% por las subas en prepagas, la luz (en las provincias) y combustibles. Pues Argentina se mueve con gasoil y a la escasez ahora se le suma el alza intempestiva que aumentará los fletes y el costo del kilómetro recorrido del transporte público, por nombrar dos ejes clave. 

La luz ya aumentó en Mendoza dos veces en el año. 

Sobre cómo impactará la segmentación de tarifas en los usuarios, todo es duda en los gobiernos y las empresas. Pero el impacto se sentirá: según calculan en Mendoza, los usuarios que tienen tarifa social recibirán una suba de cerca del 42%. Otros usuarios de mejor situación económica podrían triplicar lo que pagan. "Ni el Gobierno nacional sabe cómo se va a implementar", aseguran en el Ejecutivo local. En el caso del gas, servicio que depende netamente de la Nación, el aumento sería similar. 

Costos

Aunque los aumentos son por disposición nacional, los costos políticos se "federalizan". Si los valores del transporte se disparan, cada provincia debe decidir cómo lo cubre. En Mendoza la tensión es mayor porque gran parte del costo sale del presupuesto provincial. En julio aumenta el precio del boleto, pero la ecuación seguirá compleja. Ya se preveía gastar cerca de 20 mil millones de pesos para subsidiar el pasaje  y con el costo del gasoil y las paritarias la cifra puede crecer aún más. La duda de Rodolfo Suarez, como le ocurre al resto de los gobernadores, es si traslada o no más de ese costo a los usuarios, justo en el servicio más sensible para la calle. La Nación descansa: tiene hiper subsidiado el transporte en el AMBA y marginadas a las provincias.

En la tarifa eléctrica la ecuación política es similar. Mendoza ya aplicó las subas correspondientes a su "parte" (el Valor Agregado de Distribución) y también otra parte del aumento nacional. La quita de subsidios tendrá otro impacto fuerte cuando se ejecute. 

No es la primera vez que el Gobierno intenta segmentar las tarifas. Durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner se intentó hacer, pero de manera culposa y mal ejecutada. Hubo un registro voluntario que fracasó y el temor a las protestas en el núcleo del poder y los votos (la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA) evitaron una aplicación inteligente. Ahora vuelve la idea, tras meses de debate interno. A pesar de que el Estado tiene una base de datos enorme desde la ANSES, la AFIP, las provincias y otras fuentes, la aplicación dependerá de lo que los usuarios declaren. Tampoco está claro cómo. "Nadie sabe qué va a pasar con los que no se anoten o que sean rechazados para recibir subsidios. El atraso es grande y si se traslada, la tarifa se puede triplicar", aseguran los especialistas. 

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