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Argentina: una sociedad que descree de la verdad jurídica

Tras la condena a la vicepresidenta y el escándalo ocurrido por la filtración de chats entre jueces, políticos y empresarios, MDZ Radio conversó con el analista político Alejandro Katz, quien afirmó: "El Poder Judicial ha dado muestras de que no respeta las reglas de producción de la verdad".

En los últimos días, la vida política argentina se vio severamente convulsionada. Por un lado, el domingo se difundieron chats que dieron a conocer un viaje que habría realizado un grupo de jueces, fiscales, funcionarios públicos del Gobierno porteño (Juntos por El Cambio), empresarios de medios de comunicación y exagentes de la Agencia Federal de Inteligencia, en un avión privado, hasta Lago Escondido. El origen de la filtración se estima que proviene de un hackeo del teléfono celular del ministro de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro. El presidente Alberto Fernández advirtió que los involucrados habrían cometido varios delitos, entre los que se incluyen la percepción de dádivas y el incumplimiento de deberes de funcionario público.

En paralelo, el día martes la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, fue condenada a 6 años de prisión en la causa Vialidad y absuelta por mayoría por el delito de asociación ilícita. En su defensa, la expresidenta habló del ”lawfare” y atacó duramente a la Justicia, se refirió al polémico viaje y afirmó que no será candidata a presidenta el año que viene. Ante dicho contexto político, MDZ Radio conversó con el analista político Alejandro Katz.

“Hay un efecto que existe en Argentina y en parte del mundo occidental, que es la importancia creciente del sesgo de confirmación. Es el mecanismo por el cual nuestro cerebro decide ver en la realidad aquello que confirma y desconocer lo que lo invalida, lo que cuestiona sus creencias”, expresó. 

El analista afirmó que es un sesgo que todos sufrimos, pero que en sociedades más polarizadas “está invadiendo la esfera de lo público. Mucha gente ve solo aquello que le confirma lo que cree. Eso es un problema muy serio”.

“Una sociedad para funcionar bien tiene que ser capaz de disentir en todo, pero confiar en modos para crear la verdad. Una de las verdades que organiza a las sociedades liberales es la judicial. Las sociedades democráticas liberales creen que los organismos por los que la lógica judicial construye verdad son mecanismos que funcionan bien”, explicó el especialista.

En este sentido, Katz afirmó que en nuestra sociedad no creemos en la verdad jurídica. “El Poder Judicial ha dado muestras de que no respeta las reglas de producción de esa verdad. Esto es muy grave desde el punto de vista de la cohesión social y de la producción de una comunidad que se sienten iguales entre sí como ciudadanos ante la ley”, argumentó. 

El analista destacó la importancia de una sanción jurídica a actos de corrupción de las figuras más altas de la conducción del Estado. “Esas sanciones deben ocurrir cuando los responsables están en el ejercicio del poder. Esto tiene un cierto valor para nuestra construcción democrática”, argumentó.

En relación con lo expuesto, Katz afirmó que la condena a Cristina Fernández de Kirchner, tiene un “valor para nuestra democracia”. Además agregó: “Me preocupa que esta sentencia se convierta en qué opina cada uno”.

En cuanto polémico viaje al sur de distintos jueces y funcionarios, dijo: “No parece haber ninguna duda de que ese viaje existió. Es la demostración de una cultura de promiscuidad entre los actores relevantes que organizan un país. Es intolerable y repugnante para la ética democrática. Es una escena complicada. Es una clara prueba de la concepción del poder asociado a la impunidad”, sentenció. 

El mensaje de Cristina ayer

El analista se refirió al discurso de la vicepresidenta tras su condena y dijo: “Su discurso no invalida para quien cree que es culpable y si para quien creía que era inocente. El Tribunal ha actuado en diferentes casos de alta intensidad política, de diferente calidad política, que tiene una reputación de honestidad, de profesionalismo, de muy baja sensibilidad a la presión. Deberían ser las instituciones las que nos garanticen que los tribunales son eficientes y transparentes, no un ciudadano preocupado”.   

“Es una sentencia bien construida, bien apoyada en pruebas, con mucha evidencia. Lo que debe importar es cómo construimos o cómo reconstruimos ciertas instituciones en las que podamos confiar todos”, concluyó.