Buscan el calor de las casas en invierno: las 3 plantas que debés tener en tu hogar para ahuyentar a los alacranes
Aunque aparecen menos que en verano, las bajas temperaturas los obligan a refugiarse en ambientes calefaccionados. Cómo usar las plantas como un escudo aromático.
El secreto natural para ahuyentar los alacranes.
PixabayEn invierno, el alacrán aparecen mucho menos que en verano, pero buscan refugio en ambientes cálidos y calefaccionados como hogares, cañerías o grietas. Así, las casas se convierten en los lugares ideales para sobrevivir.
Lo recomendable es llamar a un especialista para que quite los alacranes, pero también se puede prevenir su aparición con plantas. En Mendoza, las más usadas son la lavanda, la menta y la ruda, que crecen fácilmente en climas áridos y necesitan pocos cuidados.
Las plantas que funcionan como un repelente natural
La lavanda es la más popular y efectiva. Sus aceites esenciales contienen sustancias que ahuyentan a los alacranes. Aunque para los humanos es un aroma agradable y relajante, resulta insoportable para los arácnidos y los aleja de su lugar.
Para que la lavanda crezca fuerte y saludable necesita un mínimo de 6 horas de sol directo al día para florecer abundantemente. En cuanto a riego, se suele hacer 1 vez por semana; y en invierno, se reduce al mínimo o se suspende.
La menta: el clásico de la cocina que actúa como escudo protector
La menta posee un aroma muy penetrante que les resulta hostil. Por lo general prefiere los lugares húmedos y sombreados, por lo que es ideal para colocar cerca de las ventanas o bajo grifos de exterior.
Para que funcione como un repelente natural hay que mantenerla cerca de puertas y ventanas. Pero también distribuir hojas frescas machacadas en esquinas oscuras, debajo de los muebles y en puntos estratégicos.
La ruda: la planta que necesita riego moderado
Por último, la ruda genera un aroma molesto e irritante, lo que obliga a los alacranes a buscar refugio en otros lugares.
En este caso, la planta necesita un lugar con abundante luz y riego moderado, dejando secar la tierra entre riegos, y protegiéndola de las heladas y el frío intenso.



