Cambios de Gabinete

Alberto Fernández cambió ministros y busca terminar su mandato sin más salidas

El presidente tomó las decisiones en los cambios. Le preocupa la inflación pero confía en el reemplazo de Claudio Moroni. Espera éxitos de Tolosa Paz.

Pedro Paulin
Pedro Paulin martes, 11 de octubre de 2022 · 07:06 hs
Alberto Fernández cambió ministros y busca terminar su mandato sin más salidas
Foto: Twitter Alberto Fernández

Alberto Fernández sabía que el problema de salud de Claudio Moroni lo dejaba afuera del Gabinete, le dolió porque no solo es de su confianza, también forma parte de los que respeta intelectualmente y lo habían conversado más de una vez en Olivos antes de la última charla, el lunes a la noche. “De los tipos más inteligentes que conocí en mi vida”, suele decir cuando lo presenta en reuniones ante ajenos, para despejar dudas.

Raro, son días de reflexiva calma para el jefe de Estado, que parece haber encontrado un equilibrio entre la visceralidad indómita de La Cámpora (Juan Cabandié sostiene hace tiempo en diversas reuniones que no es camporista, no queda claro a quién responde más allá de Cristina Kirchner), la búsqueda de liderazgo total de Sergio Massa y el equipo que llegó con el ex jefe de Gabinete a la Rosada tres años atrás. Quienes lo conocen, coinciden que con este Gabinete, pretende llegar a diciembre del 2023 tras las elecciones presidenciales

La relación con Cristina Kirchner no cambió, y de hecho, en distintos y variados mitines, cuando se preguntaban sobre distintas opciones para cargos, ante la duda, se le escuchó decir una y otra vez: “Yo escucho a todos, pero las decisiones son mías”. No quiere otro lid con Cristina. Ella tampoco y sabe del mutuo perjuicio que trae aparejado cada pico de tensión. 

Distinta fue la situación de Elizabeth Gomez Alcorta, quien no le avisó a su entorno más chico y tomó por sorpresa al Gobierno casi en soledad. Se va sin resultados, criticando el accionar de su propio Gobierno en Villa Mascardi y sin haber encauzado lo que dotó de sentido a la creación del Ministerio: los femicidios. Con 146 femicidios en el primer semestre, lo logrado gira entorno únicamente a la cantidad de denuncias. El desalojo de Villa Mascardi con los autopercibidos mapuches dio por acabada la gestión de Gomez Alcorta, algo que no le gustó a Alberto Fernández. Pudiera tener desembarco en un organismo internacional.

En Casa Rosada la descubrieron cuando en una visita oficial Alberto Rodríguez Saá había presentado su equipo de trabajo a la comitiva presidencial. Tras la inauguración del hospital provincial, el gobernador le había hecho saber a la joven que tenía el visto bueno para escalar a Nación y sus acciones internas se inscribieron en alza. Allí apareció por vez primera Ayelen Mazzinaquien trabaja junto con el puntano fue candidata del Frente de Todos en 2019.

Un win-win indiscutible de la joven que nutrió de feminidad a una gestión en una provincia densamente poblada de hombres desde que Ricardo Rodríguez Saá, médico y tío de los hermanos Alberto y Adolfo, asumió democráticamente la provincia en 1934. Rápidamente llamó un Alberto al otro y Mazzina con 32 años obtuvo el cargo. Era Fernández el que buscaba una mirada feminista federal que no lograba con Gomez Alcorta.

En el caso de Trabajo, el Gobierno precisaba alguien equidistante de las ramas sindicales y la histórica Kelly Olmos dio en la talla. Si bien no era el número puesto por su edad y su presente en el BICE, lugar donde toman aire antes de su retiro muchos dirigentes. El Gobierno tenía ahí de nuevo un tridente intentando integrar gente a su Gabinete con ardiente ansiedad por ganar pulseadas que, esta vez, cayeron del lado del albertismo. Quienes la conocen la definen como “una topadora de trabajo”, “le sobra experiencia”.

Muchos elogios para quien militó a Carlos Menem, Carlos Grosso, Daniel Filmus, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. Peronista y porteña de antaño y con cuero para enfrentar paritarias con 120%. Habrá que esperar la primera cumbre con Pablo Moyano. 

El domingo en una entrevista radial, Omar Plaini, socio de Moyano, anunció con felicidad la llegada de Kelly Olmos. Dicen quienes vieron al presidente que se sintió feliz de ver que el mundo obrero recibía con buenos ojos a su socia política. “Si Plaini la quiere, no creo que Moyano piense muy distinto”, dijo un ministro que vio al presidente en Olivos. 

Difícil será entonces el rol de Tolosa Paz, a quien Alberto defiende a capa y espada. Es concebida como “mesa chica” en la consulta presidencial, reducida hoy a Juan Olmos, Julio Vitobello, Vilma Ibarra y no siempre Santiago Cafiero. Consideran allí, en las mesas albertistas, que sabe como nadie de los temas sociales: “Tolosa Paz es el síntoma del fracaso de un Gobierno, un ministro que renuncia porque fracasó, cerró planes sociales en medio del crecimiento de indigencia de más de 200.000 personas, es decir, falló toda la política de asistencia social”. Es el eufemístico recibimiento de Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero.

Es así entonces como el Gobierno enfrenta un fin de año con la inflación por encima de las nubes y un plan económico en manos de Sergio Massa, quien alardea haber hecho más de lo que esperaban: "Nada mal para los primeros sesenta días, eh”, dice el tigrense, flirteando con cifras de inflación que únicamente recuerdan estadísticamente a la hiper inflación de Raúl Alfonsín.

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