Las impericias y la sospecha de boicot que rodean al fracaso de desarrollar Portezuelo del Viento

Las impericias y la sospecha de boicot que rodean al fracaso de desarrollar Portezuelo del Viento

Además de la objeción de las provincias vecinas, Mendoza tropezó con sus propias impericias para tener una estrategia política y jurídica para hacer la "obra del siglo". Desde adentro del propio oficialismo aseguraban, hace más de un año, que la obra no debía realizarse.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El camino al fracaso del proceso para realizar Portezuelo del Viento se comenta desde hace dos años a modo de susurro en los ámbitos de poder; desde los ex inquilinos de Casa de Gobierno, hasta los pasillos judiciales e, incluso, las empresas involucradas en su desarrollo. La duda es si los protagonistas principales a nivel político, empezando por el gobernador Rodolfo Suarez, estaban advertidos de las "trampas" que tenía ese camino la aprobación de la obra o fueron para ellos hechos sorpresivos.

Es tan así, que desde hace un año los propios gestores del acuerdo entre Mauricio Macri y Alfredo Cornejo decían taxativamente que Portezuelo del Viento no se iba a hacer porque era inconveniente y tendría obstáculos legales. Curioso, porque se trata de visiones distintas dentro del mismo equipo que gobierna la provincia desde el 2015. El escenario se complejizó más por impericias propias, como haber obviado presentaciones y un hecho clave; la negociación política directa con 4 gobernadores y la Nación. 

Como sea, Mendoza desperdició años de procesos y ahora el Gobierno insistirá con el laudo presidencial en un hecho que es más un trámite para tener tiempo que una medida concreta para destrabar la obra. En paralelo, se elaborará un Plan Hídrico Provincial  que incluye obras de Irrigación, Aysam y la promesa de dos diques que están en veremos: Uspallata y El Baqueano. Ese probablemente será el destino del dinero que Mendoza tiene ahorrado como resarcimiento por los perjuicios que generó la promoción industrial. No es sencillo abandonar lo hecho. El oficialismo hasta hizo una convocatoria para anotar a "futuros trabajadores" para construir la represa en el Sur provincial. Malargüe vuelve a ser el más golpeado. 

En una gestión que obvió la negociación política como eje, hay gestos e imágenes que sirven para interpretar lo que pasa. El gobernador Rodolfo Suarez difundió una foto entregando una nota en mesa de entradas para reclamar una obra que depende para su ejecución de lo que decidan 4 gobernadores, un presidente, un ministro del Interior, incluso la Corte Suprema. Una complejidad política enorme que exige una estrategia y una pericia política de alto nivel. La respuesta del ministro del Interior Wado de Pedro tiene mucho de ironía: lo envió a sacar número para hacer el trámite de cero. 

Dudas

Portezuelo del Viento es una obra estudiada, pero estudiada en un contexto antiguo. En 2007, cuando Mendoza tenía ganado el juicio contra la Nación (como lo ganaron otras provincias), Julio Cobos acordó con Néstor Kirchner hacer Portezuelo en vez de recibir dinero. Pasaron los años y no se concretó (nuevamente por impericia propia). Finalmente, Alfredo Cornejo y Mauricio Macri firmaron un acuerdo para hacer esa obra para lo cual la Nación enviaría 1023 millones de dólares. El convenio incluye una cláusula inquietante: que sea para hacer Portezuelo u otras obras hídricas. Eso abre la puerta para otros caminos.

La Pampa se opuso y Mendoza cuenta con un laudo presidencial emitido por Mauricio Macri como principal bastión para hacer Portezuelo del Viento sin objeciones. Pero es el mismo documento el que también le exige que previo a la adjudicación de la obra se haga un estudio de impacto ambiental de toda la cuenca.

La parte resolutiva del laudo de Mauricio Macri. Le da la razón a Mendoza, pero le exige diálogo y un plan ambiental. 

Ese proceso se hizo y Mendoza lo da por cumplido. Pero luego en el COIRCO las otras provincias lo cuestionan. Se pidió el desarchivo de los expedientes y en las reuniones del COIRCO se avanzó para revisar el proceso y los estudios de impacto ambiental. Neuquén y Río Negro, por ejemplo, consideran que no se tuvo en cuenta un hecho fundamental: el impacto que tendrá sobre el dique Casa de Piedra, que justamente contiene el río Colorado. Hoy la cuenca está en una crisis hídrica grave que atenta contra las intenciones de Mendoza. Casa de Piedra está casi seco y de él dependen hasta el abastecimiento poblacional de varias zonas.

Más allá de los derechos que Mendoza tiene sobre el volumen de agua del Río Grande y el Colorado (le sobra cupo para hacer un dique), el contexto de sequía y posible impacto a largo plazo del cambio climático no es un hecho aislado. De nuevo: lograr armonía y aprobación depende de la voluntad de todas las provincias de la cuenca. Las provincias del COIRCO podrían pedir que ellos se encarguen de los estudios, o presentar, como ya hicieron, las dudas ambientales que tienen. En paralelo, todo va camino a la Corte Suprema, el temor mayor que tienen en la Casa de Gobierno de Mendoza respecto a las demoras y los posibles fallos adversos. Por eso la obra no se adjudicó ni se adjudicará en el corto plazo. Ya había sido advertido y las demandas de La Pampa están ya ingresadas.

Por los problemas de gestión política y jurídica quedaron mal parados Suarez y su ministro de gobierno Víctor Ibáñez, quien defiende lo realizado. Ahora volverán a insistir. En paralelo agrupan los proyectos hídricos para poder ejecutarlos. 

El "Gobernador del Agua" podría ser el más beneficiado, pues los 1.023 millones de dólares con los que cuenta Mendoza sobran para hacer todas las obras planificadas por el Departamento General de Irrigación. Incluso alcanzan para ejecutar el plan de Aguas Mendocinas. Pero la idea, aún no configurada como plan serio, es hacer un Plan Hídrico Integral, que hasta puede incluir rutas y otras obras. A Mendoza le hace falta, pues hoy hay inversiones y actividades productivas resentidas por falta de agua. "Hay inversiones que no se hacen porque no hay agua. Es una situación crítica que se va a profundizar si no se hacen las obras que hacen falta, sea con la plata de Portezuelo o no. Se va a achicar la capacidad de producción de Mendoza por falta de agua", remarca Sergio Marinelli. Este año Suarez debe decidir quién sucederá a Marinelli en Irrigación o si le renueva el mandato. Justo en un momento donde cobrará un protagonismo especial. 

En Irrigación tienen avanzados los proyectos para ejecutar en un plazo medianamente corto. Incluso aseguran que podrían poner en marcha obras por 80 millones de dólares en seis meses. Todo el plan requiere una inversión total de 230 millones de dólares, menos de un cuarto del dinero disponible. "En los últimos 30 años se ejecutaron obras por 230 millones de dólares en irrigación y hay un banco de proyectos con 230 millones de dólares", remarca el titular de Irrigación

Las obras más rápidas son los revestimientos de canales para evitar pérdidas por las aguas claras. Pero hay otros dos grandes ejes: un plan para ejecutar riego acordado, con sistemas de presurización y tecnificación y otro para riego a demanda en zonas más afectadas por la falta de disponibilidad, con reservorios y sistemas intra finca más eficientes. 

 

 

 

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