Los desafíos de la UCR para el 2022: entre la unificación interna y la búsqueda de protagonismo
El 2022 será un año de grandes desafíos para la Unión Cívica Radical (UCR). Es que, tras las elecciones legislativas, se abrieron varios frentes de conflicto, tanto internos como externo. Los radicales deberán firmar la paz definitiva y solo así podrán disputarle poder y protagonismo al PRO, su principal aliado en Juntos por el Cambio.
Las legislativas dejaron ganadores y perdedores claro, pero también provocaron un verdadero terremoto político que no solo afectó al oficialismo. La cómoda ventaja que logró obtener la oposición no hizo más que abrir una cruenta carrera hacia el 2023 y ya hay varios que se prueban el traje de presidente o desean poder estar en la foto.
Tanto en el PRO como en la UCR, las divisiones internas y los conflictos no se están manejando con sutileza, en su lugar, están siendo ampliamente ventilados. El mayor problema es que ambas fuerzas también están sumergidas en una puja por tener un protagonismo preponderante dentro del frente Juntos por el Cambio.
Actualmente, lo radicales se encuentran en desventaja ya que nunca han logrado meter a uno de los dirigentes en la fórmula presidencial y es uno de sus mayores deseos. Pero antes, tienen un desafío aun mayor y es poder ordenar a su tropa.
El reciente acuerdo para que el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, asuma la presidencia del Comité Nacional no implicó que las aguas se calmaran. Martín Lousteau, quien reclamaba una renovación, continúa firme en sus reclamos.
Algunas fuentes indican que la hostilidad es tan álgida que el mandatario provincial hace algunas semanas terminó arrojándole un vaso de agua en la cara del senador nacional.
Es que, a pesar de haber quedado afuera de la presidencia del Comité, el economista todavía puede ejercer presión desde su banca en el Congreso, donde la oposición ya demostró una gran falencia y desorganización cuando perdió la votación en Diputados por Bienes Personales debido a que tres de sus legisladores pegaron el faltazo.
La necesidad de organización y liderazgo abrió otro problema: quién conseguirá la reunificación. El ala “conservadora” liderada por Alfredo Cornejo, Elisa Carrió y el propio Morales respaldan a Mario Negri.
Sin embargo, Lousteau presiona a través del cordobés Rodrigo de Loredo, quien decidió romper con el bloque mayoritario de la UCR e insiste con la renovación. Antes del 1 de marzo, todo esto deberá estar resulto aunque hoy parece algo muy complicado.


