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Larreta se lanza como referente nacional contra el "federalismo de amigos"

El jefe de Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, aprovechó la crisis y se presenta como referente nacional. Porteño como Fernández, busca cargar en su mochila el reclamo de otros gobernadores. Fernández, por su parte, blanquea la grieta: nace el federalismo de amigos.

“Me envió el mensaje a las 19.29. La conferencia de prensa fue a las 19.30”. La frase sutil de Horacio Rodríguez Larreta apunta a poner de relieve cuán discrecional fue la medida de modificar la coparticipación para beneficiar solo a la provincia de Buenos Aires. El presidente Alberto Fernández tomó una decisión de Estado que afecta a los recursos de un distrito, pero además rompió el tablero político: dividió más al país y creó el “federalismo de amigos”; una grieta oficializada. “Esto es un retroceso en la búsqueda del consenso”, aseguró Larreta quien acostumbra a capitalizar su “calma” para comunicar.

Con la misma calma, Larreta se presentó al país como referente nacional. Porteño como Fernández, sumó a su mochila de reclamo al resto de los distritos, en particular al “cinturón productivo”.  “Hoy es la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires. Mañana le puede pasar a cualquier provincia”, aseguró el Jefe de Gobierno porteño. No es casual la referencia. “Lo que necesitamos es un federalismo en serio, donde cada provincia pueda crecer sin depender de los favores del gobierno central de turno”, dijo apuntando al corazón del método K de gestionar el poder.

Casi en simultáneo el presidente Alberto Fernández agradecía a través de las redes sociales el apoyo de los gobernadores que firmaron una solicitada a favor de la medida. “Es apenas un paso en la construcción de un verdadero federalismo que empiece a corregir los desequilibrios de nuestra patria”. Claro, no eran todos los gobernadores a los que le agradecía y, a la luz de la estrategia, parece más un federalismo de amigos, selectivo el que celebra el presidente. Fuera de ese apoyo quedaron los gobernadores de Mendoza, Jujuy, Corrientes e incluso de Córdoba. Todos gobiernos opositores o díscolos. Todos enemigos políticos del Frente de Todos.

Se puede hacer una división “ciega” entre los distritos que firman la solicitada en apoyo al Gobierno y quienes no. Y habrá coincidencia: en la lista de los que respaldan la decisión de ayudar a Axel Kicillof en detrimento del resto están muchas provincias que se mantienen al tope de los beneficios discrecionales, la provincia de Buenos Aires al tope, por supuesto, que tuvo un crecimiento de  más del 600% en la transferencia de recursos discrecionales desde la Nación y superará los 100 mil millones de pesos. Mendoza está a la cola de ese lote.

Justamente Larreta mencionó al gobernador Rodolfo Suarez como uno de los que se solidarizó con él por la quita de coparticipación. A Suarez le ocurrió lo mismo que a otros jefes de Gobierno (como el cordobés Juan Scharetti). En pocos minutos pasaron de respaldar políticamente a Fernández y Kicillof por lo que ocurría con la policía, a repudiar la medida para solucionar el problema.

Si hasta ahora Horacio Rodríguez Larreta era el amigo opositor a quien el Presidente sentaba a su lado para legitimar las decisiones, ahora tiene un enemigo de bandera blanca. Larreta lo dijo: no va levantar la voz, pero sí construir para sí una figura fuerte que crece. Un problema para el oficialismo y también para Juntos por el Cambio. “Siempre voy a buscar la unidad de los argentinos. Lo que vivimos ayer es exactamente lo contrario al diálogo, a lo que la Argentina necesita”, repitió Larreta en modo candidato.