"Te pagaban por ser linda": el crudo testimonio de las víctimas del prostíbulo de Recoleta
Nueve hombres fueron procesados por explotar sexualmente a al menos 50 mujeres, dos de ellas menores, en un boliche de Recoleta que funcionaba como prostíbulo.
El local, identificado como “D’Lirio”, funcionaba frente al cementerio de la Recoleta.
MPFLa semana pasada, nueve hombres fueron procesados por haber captado y explotado sexualmente a al menos 50 mujeres, dos de ellas menores de edad, en un prostíbulo que funcionaba bajo la fachada de un boliche en Recoleta.
La medida fue dictada por el juez federal Sebastián Casanello, en el marco de una investigación de la Fiscalía Federal N°12, a cargo de Alejandra Mángano, con intervención de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas.
El testimonio de las víctimas
Según detalla el expediente, las mujeres relataron que el servicio de “presencias” consistía en permanecer en el boliche para acompañar a los clientes en sus mesas, charlar, tomar tragos y bailar.
Las víctimas indicaron que el objetivo principal era incentivar el consumo de alcohol: “A más charla, más alcohol consumen”. Sin embargo, las mujeres no percibían ningún porcentaje por las copas vendidas.
“Teníamos que estar bien vestidas para que la gente quisiera venir. Cumplíamos un horario, te cambiabas ahí y cuando terminaba todo te pagaban”, señaló una de las víctimas. A su vez, de acuerdo al expediente, una de las adolescentes explicó: “Te pagaban por ser linda e ir al boliche”.
Según manifestaron, la plata que ganaban por las “presencias” no les alcanzaba para nada. “Con lo del traslado y lo que cobraba mucha ganancia no tenía”, expresó una de las víctimas. Y sentenció: “Nos pagaban re poco”.
Así funcionaba el prostíbulo
De acuerdo a la investigación, el lugar operaba bajo la apariencia de un boliche nocturno, llamado “D’Lirio”, pero en realidad funcionaba como un espacio de captación y explotación.
Según la investigación, las mujeres eran captadas principalmente a través de redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp, mediante ofertas laborales bajo el término “presencias”.
El trabajo consistía en acompañar a los clientes en sus mesas, conversar, beber y bailar para incentivar el consumo de bebidas. Sin embargo, no percibían porcentaje por esas ventas y recibían pagos fijos de entre 7.000 y 20.000 pesos por noche.
Qué eran los “pases”
Según la causa, los encuentros sexuales, denominados “pases”, se acordaban dentro del boliche y luego se concretaban en hoteles o albergues transitorios cercanos.
Los montos oscilaban entre 150 y 500 dólares, pero debían ser autorizados por los organizadores, que retenían al menos 100 dólares por cada operación. Debido a que los ingresos por “presencias” eran bajos, muchas de las mujeres se veían forzadas a aceptar estos encuentros para incrementar sus ganancias.
El fin de la organización
La investigación determinó que el boliche operaba bajo la cobertura de la empresa Gran Recoleta S.A., utilizada como pantalla para encubrir la actividad ilegal.
Dentro de la organización había roles definidos: algunos imputados se encargaban de reclutar mujeres, otros de entrevistarlas y asignarles clientes, mientras que otros administraban el local, registraban ingresos y coordinaban el funcionamiento diario. Otros cuatro acusados fueron considerados partícipes necesarios en tareas operativas vinculadas a la logística y el manejo del dinero.
La investigación se inició en abril de 2022 a partir de una denuncia anónima realizada a la línea 145, que alertó sobre la existencia de un prostíbulo encubierto en el lugar. A partir de tareas investigativas, el 9 de julio de 2024 se realizó un allanamiento en el local, donde fueron identificadas 50 mujeres, de las cuales 43 cumplían funciones de “presencias”.
El juez Casanello dictó el procesamiento de los nueve imputados, sin prisión preventiva, y ordenó embargos por un total de 7.800 millones de pesos. También, dispuso la inhibición de bienes de la empresa, la prohibición de salida del país y la restricción de contacto con las víctimas.



